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  • Fecha de creación diciembre 30, 2025
  • Última actualización diciembre 30, 2025

Prevenir la violencia digital contra las mujeres en Iberoamérica. PNUD, 2025

Violencia digital contra las mujeres en Iberoamérica

La violencia digital contra las mujeres entendida como, toda acción u omisión que cause muerte, daño o sufrimiento físico, psicológico, moral, sexual o económico contra las mujeres, por el hecho de ser mujeres, o que las afecte desproporcionadamente, en cualquier ámbito, sea privado o público, a través de la tecnología digital, asistida o agravada por

esta, no es un fenómeno aislado ni ocurre en el vacío. Es un tipo de violencia que hace parte de un entramado social marcado por la discriminación y por formas estructurales de violencia contra las mujeres. Fortalecer la resiliencia y la vitalidad de nuestras sociedades y democracias necesariamente pasa por garantizar espacios digitales seguros, incluyentes y libres de violencia para todas las personas.

La tecnología digital es un arma de doble filo que amplía las oportunidades de expresión, participación e intercambio de información de formas inimaginables en el pasado, pero su mal uso puede también conducir a formas de violencia política que buscan silenciar voces, frenar conquistas y socavar la participación pública y/o política de las mujeres, tanto en los espacios digitales como presenciales.

Cuando se dirige contra mujeres con visibilidad pública periodistas, políticas, activistas, lideresas sociales, defensoras de derechos humanos y del medio ambiente el mensaje es claro: participar en el ámbito público tiene consecuencias.

La violencia digital contra las mujeres agrede, extorsiona, intimida, censura y culpabiliza a las víctimas, reforzando mecanismos de exclusión del poder por el simple hecho de ser mujeres. Sus manifestaciones también incluyen amenazas, campañas de desprestigio, desinformación de género, difusión no consentida de imágenes reales o falsificadas-, pero su objetivo es el mismo: hacer del espacio digital un entorno hostil para las mujeres y deslegitimar otras formas de hacer política y de habitar lo público.

La violencia digital contra las mujeres se prolonga en el tiempo con su difusión exponencial en entornos digitales. Se multiplica mediante algoritmos que la amplifican y se potencializa mediante la inteligencia artificial.

Este tipo de violencia restringe la libertad de expresión y del derecho de asociación, entre otros derechos humanos; limita la agencia de las mujeres y condiciona su participación plena, igualitaria y significativa en la esfera pública. Al ejercerla, se socavan también los principios democráticos que sostienen nuestras sociedades, en un contexto de crisis interconectadas, debilitamiento de instituciones democráticas y regresiones en materia de derechos humanos que afectan de forma desproporcionada a mujeres y niñas.

Más allá de los retos, Iberoamérica cuenta con una trayectoria importante en el desarrollo de marcos normativos, políticas públicas e instituciones que promueven la igualdad de género y los derechos humanos. Este acervo constituye una ventaja estratégica para responder con eficacia y coherencia ante este fenómeno, con voluntad política sostenida, coordinación entre actores y un enfoque que sitúe a las mujeres en el centro de las soluciones y refuerce la calidad de nuestras democracias.

El presente informe es fruto de la colaboración entre la SEGIB, el PNUD y la IIPEVCM para contribuir a esta trayectoria. Reúne evidencia actualizada, análisis legislativo comparado, políticas públicas, aportes de expertas y un estudio de caso pionero en la región apoyado en herramientas de inteligencia artificial. Una mirada integral sobre las dinámicas contemporáneas de la violencia digital contra las mujeres.

Compartimos la convicción de que no hay democracia sin igualdad de género, y que esta solo se fortalece cuando todas las voces son escuchadas. Por eso, es urgente seguir construyendo puentes y unir esfuerzos para garantizar que las mujeres participen plenamente de la vida pública, libres de violencias, y que el espacio digital como todo espacio público sea también uno de libertad, igualdad y dignidad para todas y todos.

(Prólogo)

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