Apoyar el emprendimiento femenino es apostar por el desarrollo

En Cuba, las mujeres sostienen una parte importante de la economía cotidiana, pero su presencia como propietarias formales de negocios sigue siendo limitada. Aunque el emprendimiento privado ha crecido en los últimos años, ellas continúan sobrerrepresentadas en la informalidad, con menor acceso a financiamiento, contratos, redes y propiedad de activos productivos.

En ese escenario, impulsar negocios liderados por mujeres no es solo una cuestión de equidad. “El apoyo a los emprendimientos liderados por mujeres es una estrategia comprobada para el desarrollo sostenible, la reducción de la pobreza y el crecimiento económico inclusivo”, afirma la jurista Katia Pérez Díaz, coordinadora general de la Red Cubana de Mujeres Emprendedoras (RCME).

Con ese enfoque nace el proyecto “Apoyo en la formación y promoción de mujeres emprendedoras en Cuba”, una iniciativa impulsada entre la RCME y la Embajada Británica en La Habana, que articula capacitación técnica, herramientas legales y promoción de políticas inclusivas dentro del sector privado.

SEMlac Cuba conversó con Pérez Díaz sobre los desafíos y alcances de esta propuesta.

¿En qué consiste exactamente este nuevo proyecto y qué tipo de apoyo ofrecerá a las emprendedoras cubanas?

El proyecto de apoyo en la formación y promoción del emprendimiento femenino y las políticas inclusivas en el sector privado cubano tiene dos líneas fundamentales. La primera es la formación y promoción de mujeres emprendedoras; la segunda, promover políticas inclusivas dentro del sector privado cubano.

En el caso de la formación, realizaremos tres talleres. El primero ya lo hicimos el pasado 12 de febrero y abordó temas transversales como género, inclusión, desigualdades, masculinidades y las barreras que enfrentamos las mujeres emprendedoras en Cuba. Los talleres dos y tres estarán dedicados a temas legales para la creación y formalización de negocios en cualquiera de las formas de gestión reconocidas en la economía.

Justamente, una de las características del emprendimiento femenino es que muchas mujeres trabajan desde la informalidad o como trabajadoras por cuenta propia, pero no poseen la información ni las herramientas necesarias para transitar hacia otras formas de gestión, como las micro, pequeñas y medianas empresas.

proyecto “Apoyo en la formación y promoción de mujeres emprendedoras en Cuba”
El proyecto “Apoyo en la formación y promoción de mujeres emprendedoras en Cuba” busca fortalecer capacidades y promover políticas inclusivas en el sector privado. Foto: SEMlac Cuba

También abordaremos contratación económica y derechos de propiedad industrial, cuestiones esenciales para el crecimiento de un negocio. A ello se suman contenidos sobre comunicación, marketing digital, comercio electrónico y aspectos contables y financieros.

¿Por qué es importante, en este contexto, impulsar específicamente el emprendimiento femenino?

El apoyo a los emprendimientos liderados por mujeres no es solo una cuestión de equidad, sino una estrategia comprobada para el desarrollo sostenible, la reducción de la pobreza y el crecimiento económico inclusivo.

En Cuba existe un número importante de mujeres emprendedoras. Apoyarlas significa contribuir a la creación y consolidación de negocios que generan empleo, ofrecen productos y servicios y tienen impacto social.

Además, los emprendimientos liderados por mujeres suelen ser socialmente responsables, inclusivos, amigables con el medio ambiente y con un fuerte enfoque de desarrollo local. Por tanto, fortalecerlos es fortalecer el desarrollo sostenible.

Es también una estrategia clave para la igualdad de género y el empoderamiento femenino, pues la autonomía económica es una herramienta fundamental para prevenir la violencia de género. Apoyar el emprendimiento femenino contribuye a cerrar brechas históricas, promueve liderazgo y participación laboral, se convierte en fuente de innovación y diversificación económica y sostenibilidad en sectores estratégicos.

Es también muy importante para el llamado “efecto modelo”: cuando empresarias exitosas sirven de referente y mentoras para otras mujeres y niñas, se crean redes de apoyo que amplían las oportunidades para todas.

El proyecto pone énfasis en las políticas inclusivas dentro del sector privado. ¿A qué se refieren concretamente con este término? ¿Por qué son necesarias?

Aunque el proyecto prioriza el apoyo a mujeres emprendedoras, sus objetivos van más allá de los emprendimientos liderados solo por mujeres o del enfoque exclusivo de género. Cuando hablamos de políticas inclusivas lo hacemos desde una perspectiva interseccional, reconociendo que las desigualdades no operan de forma aislada.

El género se cruza con otros factores como el color de la piel, la discapacidad, la edad, el territorio o la procedencia social, entre otras. Una política inclusiva reconoce esas múltiples realidades y diseña acciones concretas para reducir las brechas que afectan de manera diferenciada a distintos grupos.

En el sector privado cubano existen buenas prácticas, pero también desconocimiento sobre cómo implementar políticas inclusivas de manera integral. Hoy el emprendimiento es un motor de la economía y emplea a una parte significativa de la fuerza laboral. Es importante hacerlo bien y eso necesita capacitación y formación.

Promover políticas inclusivas implica establecer procedimientos internos que contemplen diferentes dimensiones de la inclusión: género, discapacidad, color de la piel, región, procedencia social, entre otras.

Sin embargo, no se trata solo de aplicarlas al interior de cada emprendimiento, sino también de incidir en políticas públicas: instar a gobiernos y administraciones a perfeccionar estrategias existentes, crear incentivos y complementar marcos normativos que favorezcan la inclusión.

En el ecosistema cubano actual, marcado por limitaciones de conectividad y financiamiento, la formación no puede ser un “copia y pega” de otros contextos. ¿Cuál es la particularidad de la metodología de acompañamiento que propone el proyecto?

Diseñar programas de formación en el contexto actual es un reto enorme. Se necesita no solo crear y estandarizar metodologías de formación, acompañamiento o mentorías, sino hacerlo en medio de una crisis multidimensional que impacta todos los aspectos de la vida cotidiana; y lo hace también, directamente, sobre la creación y sostenibilidad de los emprendimientos y el desarrollo de las actividades económicas.

Para estos talleres realizamos una selección cuidadosa de las participantes como beneficiarias del proyecto. Seleccionamos mujeres que están comenzando y buscan consolidarse; otras que trabajan desde la informalidad y necesitan herramientas para formalizarse; también emprendedoras vinculadas a proyectos socioculturales, que muchas veces priorizan necesidades comunitarias y enfrentan dificultades para generar ingresos económicos sostenibles.

Incluimos, además, líderes de redes y proyectos con capacidad de replicar los conocimientos adquiridos en los talleres.

Los contenidos diseñados tienen un fuerte componente práctico y se complementarán con canales digitales de información y una guía que quedará como herramienta de estudio, una vez concluido el proyecto. Crear capacidades es una de nuestras premisas centrales desde la red cuando hacemos formación de cualquier tipo.

Ello es fundamental en contextos como el nuestro, donde las condiciones del mercado cambian constantemente, necesitamos desarrollar habilidades para adaptarnos y adaptar nuestros emprendimientos, identificar nuevos nichos, establecer alianzas y convertir las dificultades en oportunidades.

Uno de los grandes desafíos es evitar la concentración de oportunidades en La Habana. ¿Cómo planean potenciar liderazgos femeninos en otros territorios del país?

En esta etapa el proyecto está diseñado fundamentalmente para La Habana, aunque participan emprendedoras de las provincias de Mayabeque (a 60 kilómetros de la capital), Villa Clara (ubicada en el centro del país) y Holguín (en la región oriental, a 780 kilómetros de La Habana).

Nuestra intención es socializar los materiales con un grupo más amplio de mujeres en todo el país, tanto a través de nuestras redes como mediante la guía que elaboraremos con todos los contenidos impartidos. Esa guía podrá ampliarse en futuros proyectos.

Estamos poniendo mucho empeño en que los resultados puedan replicarse. La selección de beneficiarias con capacidad de multiplicar los aprendizajes es una estrategia proyecto.

Un aspecto que, sostiene Pérez Díaz, es medular para el trabajo de la RCME. Fundada en 2022, la red agrupa a más de 200 emprendedoras en toda la nación caribeña y ha defendido la creación de capacidades como una de las pocas herramientas sostenibles para reducir desigualdades estructurales y potenciar el desarrollo. Aspiración que también pasa por quiénes acceden a las oportunidades económicas y en qué condiciones lo hacen.

 

1 comentario

  1. Es muy interesante el artículo y es muy importante q se promuevan acciones de formación para multiplicar en la base esos conocimientos.
    Sería bueno poder tener la posibilidad de asistir a este tipo de programas . El promover políticas inclusivas y el hecho q haya una guía para la acción sienta un precedente muy favorable, lo más importante es q llegue a la base

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