Conviven estereotipos y rupturas sobre violencias machistas en espacios universitarios

La Habana, junio (SEMlac).- La confluencia de elementos de ruptura y continuidad con los imaginarios sociales que sostienen las violencias machistas podrían indicar discretos avances en estudiantes y docentes universitarios de cara a este problema social, de salud y derechos humanos.

Así lo confirma un estudio de casos múltiples realizado durante el curso 2023-2024 en la Universidad de La Habana, con estudiantes y docentes de las facultades de Filosofía, Historia y Sociología (FHS), y Matemática y Ciencias de la Computación (MATCOM).

Como conclusión, la investigación sugiere una evolución positiva en el contexto universitario, aunque evidencia también la resistencia de ciertas ideas sexistas, apunta su autora, Dalianes Otaño Meriño, en un artículo publicado en la revista Sexología y Sociedad, que resume los principales resultados de la indagación.

Mediante la aplicación de 40 cuestionarios a estudiantes (22 mujeres y 18 hombres) y 10 entrevistas semiestructuradas a cinco profesores y cinco profesoras de las facultades seleccionadas, se exploraron conocimientos, creencias y prácticas respecto a la violencia de género.

Si bien los conocimientos sobre violencia de género entre estudiantes y docentes resultaron ser parciales, se constató un conocimiento insuficiente en la mayoría del estudiantado.

“Aunque reconocieron que constituye un problema social, que afecta generalmente a las mujeres, predominó el imaginario social que sostiene que la violencia de género es ejercida tanto por mujeres como por hombres, y que a la vez ambos pueden ser víctimas. Además, solo una pequeña parte asoció la violencia de género como instrumento del sistema patriarcal”, apunta el artículo.

La poca percepción de la violencia recibida o ejercida es otro indicador que denota  desconocimiento de la problemática, apunta el estudio.

Si bien se identificaron varios tipos de violencia de género, como el acoso, la violencia psicológica, doméstica, sexual, económica y simbólica, la manifestación más reconocida y rechazada fue la física.

Violencia de género y estereotipos
Estudiantes y docentes universitarios identificaron varios tipos de violencia de género, como el acoso, la violencia psicológica, la doméstica, la simbólica y la física, esta última las más reconocida y rechazada. Foto: SEMlac Cuba

Más de la mitad de la muestra que consideró haber sido víctima de violencia de género fueron mujeres, quienes identificaron sobre todo del acoso callejero y no otras expresiones menos directas. En contraste, los hombres consideraron en mayor medida que las mujeres no habían sido víctimas de violencia de género.

Además de reconocer la violencia física, ellas lograron identificar en mayor medida que los hombres otros tipos de violencia comúnmente más normalizadas, como las vinculadas con el control que ejercen los varones sobre las mujeres en el espacio doméstico, sobre su forma de vestir, amistades, ingresos, redes sociales y la posibilidad de trabajar en el espacio público.

También identificaron otras de tipo estructural, como el juzgamiento de la poligamia en mujeres y la dificultad acentuada para que ellas para ejercer responsabilidades laborales importantes.

Mujeres cubanas en la Universidad de La Habana
Más de la mitad de la muestra que consideró haber sido víctima de violencia de género fueron mujeres. Foto: AP

Las expresiones menos reconocidas fueron las más invisibilizadas, que ocurren en las relaciones de pareja y forman parte de los llamados micromachismos más sutiles.Son los casos de las bromas sobre el aspecto físico y capacidad intelectual como estrategia para inferiorizar a la mujer; el control constante de horarios y lugares que se frecuentan; las acusaciones de ser dramáticas y exageradas, con la intención de invalidar sus emociones y problemas personales; y la creación de falta de intimidad por medio de la imposición del silencio.

Entre los imaginarios sociales más arraigados identificados en este estudio, se encuentra el que sostiene que nadie debería intervenir en los conflictos de las relaciones de pareja, con la vigencia de la creencia de que “entre marido y mujer, nadie se debe meter”.

Rupturas en el camino

Como paso positivo, el estudio identifica la ruptura con los estereotipos de género más comunes y antiguos, relacionados con las cualidades, características o roles que históricamente se le han atribuido de manera diferenciada a mujeres y hombres.

Las y los jóvenes consultados parecen comprender que cualidades como inteligencia, tenacidad, decencia y sensibilidad no pertenecen de manera natural a un determinado género y pueden ser parte de la personalidad de cualquier individuo.

Estudiantes en la Universidad de La Habana
Jóvenes consultados en la Universidad de La Habana sostienen que cualidades como inteligencia, tenacidad, decencia y sensibilidad no pertenecen de manera natural a un determinado género y pueden ser parte de la personalidad de cualquier individuo. Foto: Alma Mater

Sin embargo, atributos como belleza, ternura, sensibilidad, pasividad y debilidad se atribuyeron a mujeres, mientras características como agresividad y rudeza fueron destinadas principalmente a los hombres, acorde con preceptos muy tradicionales y estereotipados.

Otras percepciones favorables, confirmadas por la mayoría de la población estudiada, fueron que las labores domésticas y el cuidado de la familia no tienen por qué ser responsabilidad exclusiva de las mujeres, como tampoco los hombres tienen que ser quienes asuman el rol de proveer económico o la jefatura del hogar, ni la maternidad es acto obligado para la realización de la mujer.

 No se registraron tampoco criterios tradicionales en apoyo a la división sexual del trabajo, una percepción aparentemente superada por la mayoría.

“Aproximadamente el 70% consideró que tanto mujeres como hombres pueden ocupar los empleos que les gusten y sean capaces de desempeñar. Algunos casos plantearon que los empleos no deberían ser exclusivos de un género u otro, y solo unos pocos establecieron divisiones”, sostiene Otaño Meriño en su artículo.

Mujeres y empleo en Cuba
Durante la indagación entre docentes y estudiantes universitarios, aproximadamente 70 por ciento consideró que tanto mujeres como hombres pueden ocupar los empleos que les gusten y sean capaces de desempeñar. Foto: SEMlac Cuba

Respecto a mitos predominantes que culpabilizan a las mujeres de la violencia machista que reciben, también la mayoría consideró que las mujeres no son culpables de ser acosadas o abusadas sexualmente por su forma de vestir o por salir solas a la calle de noche.

El 87 por ciento señaló que las mujeres no tienen que vestir cubriendo todo su cuerpo ni salir acompañadas de noche para evitar ser violentadas, No obstante, en algunos casos admitieron que, por protección, tienen que acudir a esas alternativas, porque todavía gozan de impunidad muchos de estos comportamientos violentos.

El estudio constató, igualmente, el rompimiento con varios mitos y creencias sobre el control de la sexualidad. Entre otros, que los hombres tienen mayor deseo sexual que las mujeres y las mujeres deben tener menor cantidad de parejas sexuales. No obstante, las mujeres se  posicionaron en desacuerdo más que los hombres.

Estos hallazgos destacan la necesidad de continuar promoviendo educación y sensibilización para erradicar la violencia de género desde sus bases culturales”, suscribe la autora.       

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