Caminos para sembrar otras formas de ser hombres

La Habana, mayo (SEMlac).- Entre las rutas para construir masculinidades que disientan del patriarcado en Cuba,  personas comprometidas identifican la toma de conciencia sobre los privilegios machistas, sostener el compromiso personal y apostar por la formación y el acompañamiento.

Más de 35 talleristas procedentes de todo el país, en su mayoría hombres, compartieron sobre estos temas como parte del Encuentro Clara Rodés in Memoriam, organizado por el Centro Martin Luther King del 3 al 6 de mayo, en La Habana. Con el lema «Del yo al otro yo: hacia un camino de masculinidades liberadoras», el evento movilizó saberes y lecturas de la biblia que apuestan por la justicia y la transformación individual y colectiva.

El Encuentro Clara Rodés in Memoriam se realiza cada año y rinde homenaje a Clara Rodés (1940-1994), reconocida pastora cubana, defensora de la participación de las mujeres en el ámbito ecuménico y quien fuera la primera presidenta de la Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba.

Una de las sesiones del taller estuvo dedicada al intercambio de vivencias y experiencias que apuestan por formas de ser hombres fuera del patriarcado y la heteronormatividad. En el diálogo, realizado el 6 de mayo, se identificaron estrategias, recursos y principios clave.

Encuentro sobre masculinidades liberadoras
El Encuentro Clara Rodés in Memoriam propició el diálogo de experiencias desde el activismo, la investigación, la academia, el trabajo social y pastoral. Foto: SEMlac Cuba

Larian Arias Rodríguez, integrante del Grupo TransMasculinos de Cuba, puso en primer lugar la existencia de un entorno que acoja la transformación. “Siempre he contado con mi familia y las personas que me rodean. Es un privilegio contar con personas que te escuchan, te reconocen y apoyan”, dijo Arias Rodríguez.

El joven activista agregó que el compromiso y el valor personal marcan el primer paso. “Tener pene no te define. No hay una sola forma de ser trans ni una sola forma de ser hombre. No debemos dejar que la masculinidad que nos representa sea una cárcel”, afirmó.

Sin embargo, esta no es una experiencia extendida en la mayoría de los hombres. Lo sabe el médico y activista Alberto Roque. Al participar en el encuentro, Roque señaló que el patriarcado ha sabido naturalizar el dominio machista y disciplinar los cuerpos, resaltando privilegios y ocultando sus costos, también para los hombres.

“La entrepierna definitivamente nos otorga privilegios, construyamos la identidad que vayamos a construir. Todos, sin excepción, somos hegemónicos. El que no cumple con esa representación está violando las normas de la sociedad”, aseveró.

Encuentro masculinidades liberadoras
Hablar de privilegios y costos de la masculinidad hegemónica es una apuesta de varios proyectos y organizaciones cubanas, entre ellas el Centro Martin Luther King. Foto: SEMlac Cuba

Por ello considera vital la información científica, crítica y actualizada. El especialista en medicina interna y cuidados intensivos habló sobre la sobrerepresentación internacional de los hombres en  estadísticas de homicidios y suicidios; la existencia de conductas de riesgo, como el consumo de sustancias tóxicas, la no protección en prácticas sexuales y la demora en la búsqueda de atención médica; además de la dificultad para expresar las emociones y el miedo al dolor.

Respecto a estos factores de riesgo, alertó que “el género sí enferma y tiene que ver con la masculinidad hegemónica”, a la cual identificó como “régimen normativo de riesgo”.

 Por su parte, el pastor Idael Montero Pacheco habló de la importancia de contar con referentes, también en las comunidades de fe.

“La Biblia ha sido el texto que ha marcado esa construcción patriarcal, un texto que viene de otra época y contexto histórico. Sin embargo, cuando se estudia en profundidad, se encuentra una gran diversidad de masculinidades, que también existen en las comunidades religiosas”, reflexionó Montero Pacheco.

El pastor llamó a no conformarse con la versión histórica heredada y dio testimonio de los cambios que se cosechan mediante el acompañamiento y el diálogo sistemático.

Rodolfo Romero, comunicador y profesor universitario, identificó herramientas para romper con los estereotipos y prejuicios machistas, entre ellas la educación popular, la empatía y el diálogo incómodo.

Recordó la resistencia inicial de jóvenes estudiantes de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de La Habana, durante sus clases en la asignatura optativa Género y Comunicación. Los análisis desde la perspectiva de género causaban incomodidad, pues interpelaban imaginarios ya naturalizados.

“Muchos comenzaban diciéndome, `no profe, yo no entiendo eso, eso sí que no es normal´”, dijo, al recordar los debates con sus estudiantes sobre diversidad sexual.

“Detrás de esa frase `no es normal´ se encierra mucho prejuicio y violencia. Pero no hay que temerle al diálogo y es importante la empatía, pues muchas veces el rechazo y la discriminación se reproducen de manera inconsciente”, explicó Romero.

El joven comunicador recomendó desmontar los imaginarios machistas que están naturalizados en la comunicación y la cultura, pues tienen un impacto en las vidas cotidianas y las relaciones interpersonales.

Durante el encuentro, se insistió en que el cambio no solo es individual, también debe trascender al colectivo y sumar voluntades. La comunicadora y educadora popular Yohana Lezcano llamó a reconocer que “somos parte de la misma lucha” y convocó a la articulación de redes y a llevar los debates del taller a la vida cotidiana.

 Lezcano enfatizó en la necesidad de avanzar, junto a hombres aliados del feminismo, y apostar por activismos que no pugnen entre sí, sino que juntos protagonicen la lucha antipatriarcal. De igual forma, subrayó que la lucha antipatriarcal tiene que ser popular e interseccional. La feminista cubana revindicó las emociones como una herramienta transformadora y política.

“En este mundo tan despiadado, la ternura sigue siendo un acto revolucionario. Por eso, debemos entender la masculinidad desde la ternura y desde los afectos. Aunque parezca difícil, es posible y debe ser parte de la lucha antipatriarcal”, expresó Lezcano.

Encuentro sobre masculinidades liberadoras
Modesto Mendoza Barrientos llegó al taller con la motivación de aprender y volver su comunidad con lo que ha vivido en esta experiencia. Foto: SEMlac Cuba

Conectar pensamiento crítico, sentimiento y acción fue una apuesta que tuvo impacto en los participantes, incluido Modesto Mendoza Barrientos, líder de una comunidad rural en Guantánamo, provincia a 813 km de La Habana.

“Me he sentido bien y mal. Bien porque he ido aprendiendo cosas que no sabía y  mi cerebro se va transformando. Mal porque me he dado cuenta de que he cometido errores y que yo también he sido violento con otras personas. Ya mi cerebro está generando los cambios para sentirme mejor”, dijo Modesto a SEMlac Cuba.

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