Mujeres rurales, empoderarse en el surco y en la vida

La Habana, marzo (SEMlac).- La independencia económica de las mujeres y una gestión productiva amigable con el medio ambiente son resultados compartidos por dos proyectos de cooperación que apuestan por la seguridad alimentaria en Cuba, coincidieron algunas de sus protagonistas durante un encuentro el 29 de febrero, en La Habana.

“Compartir experiencias para seguir avanzando” fue el propósito del Taller de intercambio de aprendizajes y rutas para la sostenibilidad de los procesos impulsados por los proyectos Apoyo a la Intercooperación Agropecuaria (Apocoop) y Apoyo a la seguridad alimentaria y nutricional en dos municipios de Camagüey (Caproca), luego de varios años funcionando en algunas provincias del país.

Taller proyectos Apocoop y Caproca
Compartir experiencias para seguir avanzando fue el propósito del Taller de intercambio de aprendizajes y rutas para la sostenibilidad de los procesos impulsados por los proyectos Apocoop y Caproca, realizado el 29 de febrero en La Habana. Foto: SEMlac Cuba

“El proyecto nos ha enseñado a ser más independientes, más empoderadas y, sobre todo, nos deja muchos conocimientos, lo mismo en lo personal que en la agricultura”, aseguró a SEMlac Liudradna Borges Noy, productora de la finca La Esperanza, en Guáimaro, uno de los municipios beneficiados por Caproca, a unos 500 kilómetros de la capital.

Liudradna Borge, mujeres rurales
Liudradna Borges Noy, productora de la finca La Esperanza, en Guáimaro, ha incorporado maneras más eficientes de producir y trabajar la tierra, pero también de gestionar la vida en familia y en pareja. Foto: Proyecto Caproca

Borges ha incorporado maneras más eficientes de producir y trabajar la tierra, pero también de gestionar la vida en familia y en pareja junto a su esposo Alexis, con quien trata de “compartir las tareas del campo y las del hogar”, aseveró durante el intercambio.

“Nos enseñaron a caminar, a producir de forma diferente. Ahora el desafío es garantizar sostenibilidad, que podamos andar solas”, razonó, por su parte, Dayani Alonso Molina, quien coordina el proyecto Apocoop en la provincia de Artemisa, a 60 kilómetros al oeste de La Habana.

¿Cómo hacer sostenibles en el tiempo dos proyectos que se iniciaron con un respaldo de la cooperación internacional que ya va cerrando?

Para Elena Gentili, representante de Oxfam en Cuba, organización que ha acompañado ambas experiencias, dos resultados han sido relevantes y aportan elementos ante esa interrogante: el fortalecimiento del cooperativismo y del desarrollo agroecológico con enfoque de género.

Pero también ha sido clave tener un buen conocimiento de las realidades particulares de cada finca o cooperativa, para poder transformarlas; junto a la combinación de líneas de acción económicas, de apoyo a la familia y las comunidades, coincidieron participantes del taller.

A juicio de Gentili, el espacio de intercambio de este último día de febrero debe servir no solo para compartir resultados, sino para abrir y promover un diálogo de experiencias y reflexiones; “para cosechar de estas iniciativas, pero también para seguir sembrando”.

Proyectos interconectados

Apocoop, presente en 17 municipios de cuatro provincias –Artemisa, Sancti Spíritus, Las Tunas y Guantánamo-, trabaja desde 2015 en el fortalecimiento de la gestión de cooperativas agropecuarias bajo la coordinación de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (Anap) y el acompañamiento de Oxfam y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude).

Durante esos años ha garantizado que más del 50 por ciento de los nuevos empleos generados correspondan a mujeres, cuyas remuneraciones superan el salario promedio en el sector estatal.

“Este proyecto ha aportado herramientas de trabajo para las cooperativas y también para otros actores económicos que tienen relación con ella”, explicó a SEMlac Adalicia Morales Madrazo, funcionaria al frente del departamento de colaboración de la Anap en Las Tunas, a más de 650 kilómetros de La Habana.

“Su eje es fomentar relaciones de intercooperación y eso se extiende a los organismos e instituciones que forman parte del desarrollo local de los municipios”, agregó.

Entre los recursos más útiles aportados por Apocoop se encuentran insumos para la siembra, sistemas de riego, semillas y posturas, pero, sobre todo, capacitación y habilidades para hacer alianzas.

“Recibimos equipos para aprovechar mejor las producciones de nuestro huerto intensivo y para el módulo pecuario, como una electrobomba y depósitos de agua. Pero también nos enseñaron a intercambiar posturas, a vincularnos a otras cooperativas y a sentirnos mujeres más libres y seguras”, contrastó Martha Orsell Adeis, presidenta de la cooperativa de créditos y servicios (CCS) Gonzalo Falcón, de Manatí, en Las Tunas.

El proyecto Caproca, en tanto, tiene como línea de trabajo fundamental apoyar la seguridad alimentaria desde una agricultura familiar, resiliente ante los impactos del cambio climático y con liderazgo de mujeres y jóvenes.

Taller proyectos Apocoop y Caproca
Para Elena Gentili, representante de Oxfam en Cuba, dos resultados han sido relevantes en ambos proyectos: el fortalecimiento del cooperativismo y del desarrollo agroecológico con enfoques de género. Foto: SEMlac Cuba

Implementado por la Asociación Cubana de Producción Animal (Acpa) y OXFAM, con contribuciones de la Agencia Francesa para el Desarrollo (AFD) y las ONG francesas Secours Populaire Français (SPF) y Comité Catholique Contre Faim et pour Développement (CCFD -Terre solidaire), desarrolla procesos de transformación agroecológica en fincas familiares de Guáimaro y Jimaguayú, en Camagüey.

“Ha sido un proyecto muy beneficioso. Me transformó como mujer, me hizo ver el mundo desde otra perspectiva y me dio la posibilidad de ayudar a otras mujeres y darles empleo”, contó a SEMlac Yunelkis Rivero Mayedo, lideresa de la finca “Dos Hermanos”, en Jimaguayú.

Cuando Rivero Mayedo obtuvo la titularidad de sus tierras, muchas personas pensaron que no las podría sacar adelante por ser mujer y, además, divorciada.

“Pero fui demostrando mi capacidad para transformar y desarrollar mi finca y avanzar en el camino de la agroecología, algo de lo cual no tenía ningún conocimiento y fui incorporando a raíz del proyecto”, agregó.

“Aprendimos mucho de compartir, de valores humanos, de cómo darnos a respetar sin necesidad de atropellar a nadie. Este proyecto, lo he dicho en varias ocasiones, es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo”, afirmó Rivero Mayedo.

Tanto Apocoop como Caproca cuentan con estrategias bien diseñadas de comunicación, que han ayudado a visibilizar los resultados productivos y también los beneficios de empoderar a mujeres y de romper con hábitos productivos muy arraigados en los campos cubanos.

“Necesitamos que toda esa ciencia con que cuenta el país llegue al campesinado cubano. Falta mucho por hacer en estos espacios donde tenemos personas que llevan años trabajando de una manera y les cuesta cambiar. Debemos seguir mostrando el valor de la agroecología, los beneficios de consumir alimentos, sanos y nutritivos”, valora Yania Medina Morales, especialista de la Acpa y coordinadora de Caproca.

Para Doraida García Ponce, productora de la finca La Luna, también de Jimaguayú, escuchar a otras productoras intervenir en estos espacios le produce “sentimientos contradictorios”, confesó.

“Por un lado, siento tristeza porque los pasos que hemos dado aún son pequeños. Todavía hay muchas mujeres que no saben o no han podido liberarse, avanzar. Por otro lado, siento orgullo porque han sido pasos firmes, aunque sean pocos.

“No importa si eres de la ciudad o del campo, hemos aprendido que tenemos derecho a ser libres, a la igualdad”, reflexionó durante el debate.

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