El mundo rural no es sólo el surco y la producción agropecuaria. Es eso y más: un tejido de vida, cultura, historia y tradiciones que se cultivan en familia y comunidad. Pero ese ámbito grande y diverso precisa de miradas locales que arrojen luces sobre las dinámicas que allí se viven y que transcurren, además, de modo diferente para hombres y mujeres.

Las mujeres rurales, en toda su diversidad, son una pieza clave de ese entramado: desde la que se encarga del cultivo hasta la maestra de la escuela; de la médica a la jubilada, la peluquera o la que se encarga de los quehaceres de la casa y trabaja mucho, aunque no es remunerada.

Incentivar el desarrollo rural e impulsar las potencialidades locales pasa también por frenar las brechas de género y trabajar por la autonomía y el empoderamiento de ellas, como protagonistas de  su propio desarrollo.

Las mujeres rurales cuentan, en ese camino hacia un futuro más justo y equitativo. Mirar con lupa las desigualdades, allí donde viven y trabajan, también contribuye a un mundo más justo, donde todas las personas tengan las mismas oportunidades de ser felices.

Esta monografía ha sido confeccionada a partir de informaciones y reportajes elaborados por el Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe – SEMlac.

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