Emprender sin violencias, desafíos desde la comunicación

La Habana, julio, (SEMlac). – La forma en que un emprendimiento comunica, organiza su trabajo o se relaciona con clientes y colaboradoras puede reproducir estereotipos, naturalizar desigualdades o, por el contrario, contribuir a prevenir las violencias de género.

Mostrar un único tipo de cuerpo para vender ropa, pedir a una trabajadora exponerse en redes sociales sin su consentimiento o no saber cómo actuar cuando un cliente cruza determinados límites son prácticas que muchas veces pasan inadvertidas, pero forman parte de las violencias que atraviesan el día a día de negocios liderados por mujeres en Cuba.

Sobre esos desafíos reflexionó el taller “Comunicar con propósito: en busca de emprendimientos libres de violencias”, realizado el pasado 30 de mayo en el Jardín Botánico Quinta de los Molinos, en La Habana.

Organizado entre la corresponsalía en La Habana del Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe (SEMlac) y la Red Cubana de Mujeres Emprendedoras (RCME), con el apoyo de la Embajada de los Países Bajos, el encuentro reunió a cerca de 15 emprendedoras vinculadas a la gastronomía, la moda, los servicios de comunicación y proyectos dirigidos a las infancias, entre otros.

Las violencias también habitan los negocios

La jurista Sara Ida Hernández, líder de “DoyDas Mentorías” y fundadora del proyecto “Yo puedo emprender”, explicó que las mujeres emprendedoras enfrentan violencias económicas, laborales, simbólicas y digitales que suelen agravarse cuando confluyen otros factores de discriminación, como ser madre soltera, divorciada, negra o provenir de otra provincia.

A su juicio, el propio hecho de emprender continúa generando sesgos que aparecen tanto en el entorno familiar como en el comunitario, donde a las mujeres se les exige justificar decisiones que rara vez se cuestionan a los hombres.

Hernández invitó a “ponerse los lentes de género” al tomar decisiones dentro de un negocio. Recordó que la existencia de derechos no garantiza, por sí sola, su ejercicio en igualdad de condiciones.

Comparó la experiencia de emprender siendo mujer con «un laberinto lleno de obstáculos» que, aunque parezcan infranqueables, pueden superarse con información, acompañamiento y herramientas.

“Podemos estar en igualdad de oportunidades en el papel, pero existen determinados sesgos, maneras e imaginarios que quienes deciden llevan a sus decisiones”, afirmó.

También insistió en que identificar una violencia constituye apenas el primer paso. Enfrentarla requiere preparación, información y herramientas para evitar que las mujeres queden reducidas al papel de víctimas.

En un contexto de transformación del entorno económico cubano, consideró igualmente imprescindible fortalecer la preparación jurídica de las emprendedoras, pues muchas veces se desconoce la protección que ofrecen las normas vigentes.

La periodista Dixie Edith Trinquete
La periodista Dixie Edith Trinquete llamó a incorporar la perspectiva de género en la comunicación de los negocios, como una forma de prevenir violencias. Foto: SEMlac Cuba.

Para la periodista Dixie Edith Trinquete, la comunicación con perspectiva de género constituye una herramienta de prevención. Apoyada en estadísticas oficiales de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, el Observatorio de Cuba sobre Igualdad de Género, el Ministerio de Economía y Planificación y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, mostró que la participación femenina disminuye a medida que aumenta el poder económico o la remuneración en determinados sectores.

Las mujeres representan 45,8 por ciento del empleo estatal, pero solo 38 por ciento de las personas con licencia de trabajo por cuenta propia, 25 por ciento de las socias del sector no estatal, 23 por ciento de las propietarias de tierras y apenas 11 por ciento de quienes trabajan en la construcción.

En su opinión, estas cifras evidencian que persisten estereotipos sobre cuáles trabajos se consideran propios de mujeres y cuáles de hombres. De ahí que recomendara desarrollar una comunicación capaz de cuestionar esos imaginarios, visibilizar la diversidad y construir narrativas alternativas.

También propuso establecer protocolos internos claros —desde horarios para la atención en grupos de WhatsApp hasta canales seguros para las ventas presenciales—, como herramientas para prevenir violencias económicas, digitales y laborales al interior de los propios negocios.

Conocer los derechos también protege

La jurista Arlin Pérez Duharte afirmó que conocer los derechos no es un lujo, sino una herramienta de trabajo. “Yo no tengo que saberme la ley de memoria, para eso me busco un abogado. Pero tengo que tener una idea de cuáles son los derechos que me acompañan cuando camino, cuando emprendo, como una especie de toga que me protege”, expresó.

Entre sus recomendaciones estuvo mantener siempre accesible la Constitución de 2019, incluso desde el teléfono móvil, y conocer aspectos relacionados con el derecho a la imagen, la voz y el nombre, hoy protegidos por el Código Penal.

Asimismo, llamó la atención sobre las disposiciones de la Ley de Comunicación Social para la difusión de contenidos que involucren a niñas, niños, adolescentes y personas con discapacidad, grupos para los cuales se exige autorización expresa, con el fin de proteger sus derechos y evitar enfoques asistencialistas.

Taller con mujeres emprendedoras sobre violencia de género
El intercambio permitió identificar situaciones de violencia naturalizadas y construir respuestas desde la comunicación, los derechos y el trabajo en red. Foto: SEMlac Cuba.

Las experiencias compartidas durante el taller mostraron que muchas violencias permanecen naturalizadas en la vida cotidiana de los emprendimientos.

Liudmila Peña, de la productora “EleCreativa”, comparó dos momentos de su maternidad separados por 11 años. La primera vez, al regresar de la licencia, perdió dos de sus tres empleos; en cambio, tras el nacimiento de su segundo hijo consiguió mantener la confianza de sus clientes.

“Volví a parir y al final la clienta con la que trabajo todos los días ahí está”, comentó, al valorar ese respaldo como un logro personal y profesional, muy distinto a la pérdida de confianza que experimentó tras su primera maternidad y que aún enfrentan muchas mujeres.

Yainiris Díaz, de “Sugiero Cuba”, proyecto dedicado a promover pequeños emprendimientos, reconoció que, con frecuencia, al cerrar una negociación, las personas asumen que quien dirige el emprendimiento es un hombre.

Otra participante, dedicada a terapias psicoeducativas para niñas y niños con autismo, síndrome de Down y discapacidad intelectual, compartió que la falta de reconocimiento legal de su práctica le genera la sensación de estar “violentada por lo legal” e imposibilitada de desarrollar plenamente su trabajo.

Durante el intercambio en grupos, las participantes contaron sus experiencias y propusieron acciones concretas para prevenir las violencias en sus emprendimientos. Entre ellas, hablaron de explicar con claridad el consentimiento para el uso de imágenes de niñas y niños, dialogar con clientes que solicitan contenidos estereotipados sobre las implicaciones éticas y legales de esos mensajes y establecer límites frente al acoso o la exposición no consentida de trabajadoras en redes sociales.

Taller con mujeres emprendedoras sobre violencia de género
Más allá del intercambio de saberes, el taller favoreció la creación de alianzas entre mujeres emprendedoras para construir redes de apoyo frente a las violencias. Foto: SEMlac Cuba

Como continuidad del proceso, las participantes accederán al manual Conecta, crece, cuida: kit práctico para emprendedoras cubanas, que reúne herramientas para fortalecer la comunicación con enfoque de género, crear redes de apoyo y prevenir las violencias en los emprendimientos.

El material forma parte del proyecto “Apoyo en la formación y promoción del emprendimiento femenino y las políticas inclusivas en el sector privado cubano», coordinado por la Red Cubana de Mujeres Emprendedoras, con el apoyo de la Embajada del Reino Unido en Cuba.

Además, participarán por vía digital de un ejercicio de mapeo de alianzas entre las participantes, en un esfuerzo por sostener, más allá del encuentro presencial, la red que las conecta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

5 × 3 =