Formación de capacidades, clave para emprender con inclusión

La Habana, abril, (SEMlac). –Las redes de apoyo y la formación en derechos son tan importantes para las mujeres decididas a emprender como lo es la capacitación técnica; y no basta con que las políticas públicas estén bien diseñadas, hay que materializarlas en los espacios más pequeños.

Estos son algunos de los aprendizajes que aprovechan por estos días un grupo de emprendedoras cubanas,  como parte del proyecto “Apoyo en la formación y promoción del emprendimiento femenino y las políticas inclusivas en el sector privado cubano”.

Así lo asegura la jurista Sara Ida Hernández Valdés, una de las coordinadoras de esta iniciativa, impulsada por la Red Cubana de Mujeres Emprendedoras (RCME) y la Embajada del Reino Unido en La Habana. La también líder del proyecto DoyDas  conversó con SEMlac  sobre las lecciones y resultados de la experiencia formativa, así como las brechas que persisten para impulsar políticas inclusivas en un contexto económico complejo.

¿Por qué hacer un proyecto como este?

Este es un proyecto en el que ha participado la Red Cubana de Mujeres Emprendedoras usando espacios de formación de capacidades de cara al empoderamiento. Hemos contado con el apoyo y la colaboración de la Embajada del Reino Unido en La Habana. También se han acercado el Jardín Botánico de La Habana Quinta de los Molinos, que nos cedió sus áreas, y el Instituto Nacional de Investigaciones Económicas (INIE), una institución que, por lo general, siempre impulsa las acciones de la Red.

Creemos en la importancia y el tremendo significado que tienen estos espacios. De otra manera no podemos impulsar el empoderamiento y colocarlo como una de las herramientas fundamentales para alcanzar la autonomía. No hay autonomía económica si no existe una fuente de ingresos estable.

El emprendimiento es una de esas fuentes y podemos contribuir desde esta formación a ese objetivo, que al final redunda en el empoderamiento de las mujeres y es, además, uno de los objetivos esenciales del Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres en Cuba.

Entre sus líneas de trabajo, la red se mantiene identificando demandas y necesidades de formación; no solo de las mujeres que emprenden, sino de aquellas que se acercan para conocer cómo emprender, cómo empezar un proyecto económico para su vida.

A partir de esa identificación surge este proyecto, que en un inicio no tenía quizás la visión o el alcance que ha logrado, pero sí se propuso siempre establecer momentos de formación de capacidades que sirvieran de base para consolidar proyectos ya hechos y también para que se iniciaran nuevos proyectos económicos.

¿Quiénes participaron?

Nos satisface mucho saber que han participado 30 mujeres emprendedoras de diversa formación, extracción y origen e, incluso, de diferentes territorios de la capital.

También se benefician, indirectamente, otras mujeres del país que tienen acceso a los materiales producidos, a partir del programa formativo confeccionado.

Proyecto de formación de mujeres emprendedoras en Cuba
Unas 30 mujeres de la capital, de diversa formación, extracción y origen participaron en el proyecto. Foto: SEMlac Cuba

Creo que el proyecto ha sido un crisol para que podamos ver los intereses de las mujeres cubanas en el establecimiento de negocios sólidos y sostenibles. Pero, por sobre todas las cosas, su confianza en la posibilidad de tener este tipo de proyectos a partir de la formación de capacidades que han recibido. 

¿Cuáles han sido los principales resultados?

Los resultados que esperábamos se han logrado. Hemos alcanzado un espacio, primero, para que las mujeres entiendan la importancia de la formalización de sus negocios, por pequeños que sean.

Que muchas comprendan que el comercio electrónico es también comercio y que, por tanto, visibilizar y situar sus emprendimientos y negocios en las actuales plataformas del comercio es un paso adelante en lo que, tradicionalmente, hemos estado haciendo.

El posicionamiento en las redes sociales ha sido otro resultado, toda vez que cada una de las mujeres ha ido encontrando esos espacios, especialmente a raíz de las mentorías que se han diseñado.

Proyecto de formación y asesoría de mujeres emprendedoras en Cuba

Proyecto de formación y asesoría de mujeres emprendedoras en Cuba
Las emprendedoras recibieron mentorías en temas como comercio electrónico, redes sociales, marca personal, formalización y modelo de negocios. Foto: SEMlac Cuba

Otro elemento importante es que las mujeres han entendido que sus derechos van de la mano de su participación en la vida social y esto también ha sido un logro que consideramos que podrá incluso contribuir a réplicas del proyecto a nivel comunitario.

¿Qué aprendizajes se llevan y qué necesidades no previstas lograron identificar durante su desarrollo?

Uno de los mayores aprendizajes ha sido, primero, comprobar la existencia de una cantidad de mujeres que sueñan con tener emprendimientos y  no han encontrado un cauce, un impulso o apoyo. Porque no basta con que tengamos bien diseñadas las políticas públicas. Tenemos que ser capaces de materializarlas, precisamente, en los espacios más pequeños.

Otro aprendizaje ha sido reconocer y ratificar  el valor de emprender en red. No se trata únicamente de crear espacios para la realización económica. Este proyecto ha visibilizado la importancia que tienen las redes de apoyo, en todos los órdenes, para las mujeres.

Cada una de las participantes se ha mostrado interesada en una o en varias de las áreas de las conferencias que se impartieron y que abordaron temas relacionados con aspectos legales y de propiedad intelectual; las herramientas de marketing, redes sociales y comercio electrónico, entre otras.

De cara a los derechos, uno de los aprendizajes mayores  no está solamente en la necesidad de formalizarse para alcanzar la seguridad jurídica de un negocio, sino en el enfoque de derechos que  ha recibido cada una de las beneficiarias.

Siempre hemos estado compartiendo lo que se necesita para tener jurídicamente acceso a determinados espacios y, por sobre todas las cosas, sostener que los derechos de las mujeres son derechos humanos y que, por supuesto, a partir de ahí tienen que ser capaces de ejercitarlos adecuadamente. Pero no se ejercita lo que no se conoce.

¿Cómo este proyecto colocó en la agenda el tema del diseño de políticas inclusivas y políticas públicas, y cómo contribuye a su implementación?

A partir de esta experiencia, encontraremos algún espacio en el cual podamos expresar no solamente los resultados, sino lo que pudiera hacerse de cara a que las políticas públicas sean realmente efectivas en materia de emprendimiento.

Hablamos de la flexibilización, sobre todo; del acceso a oportunidades para las mujeres; la manera en que ellas son examinadas a los fines de poder tener su negocio; y el necesario soporte estatal para que realmente puedan no solo emprender, sino consolidar sus negocios, hacerlos crecer y, por supuesto, garantizar su sostenibilidad. De otra manera las mujeres no podrían tener un completo empoderamiento sobre la base de sus negocios propios.

¿Qué brechas crees que se mantienen?

Se siguen manteniendo a nivel social, del imaginario popular, las brechas de género y los sesgos interseccionales. Las mujeres continúan en desventaja para el acceso a las autorizaciones, a los créditos, incluso para esperar respuestas de espacios estatales a los que se dirigen con esa finalidad. Esas brechas son las que redundan en la falta de formalización, e incluso en la voluntad de no formalizarse.

Ciertamente, después de más de cinco años formando a mujeres emprendedoras, siento que, pese a que tenemos políticas públicas que pudieran impulsar más la participación social de las mujeres en este sentido, todavía nos resta su concreción en los espacios decisores. Esa concreción pasa, además, por la necesaria preparación de quienes deben dirigir estas acciones.

Entonces, hace falta formar capacidades también en quienes ocupan puestos de decisión en las instituciones, porque son quienes determinan si una mujer puede o no convertirse formalmente en emprendedora.

¿Qué valor ha tenido este proyecto para el trabajo de la RCME?

Para la Red ha sido un desafío, pero también  un momento de crecimiento, no solamente en el número de sus integrantes, sino también en la significación que va adquiriendo la RCME a nivel de país y entre las personas que buscan un cauce,  un espacio seguro para aprender a emprender.

Con este proyecto, la red ha fraguado un espacio de formación de capacidades múltiples y, por sobre todas las cosas, para todas las mujeres que quieren emprender sin distinción.

Ahora mismo la RCME se encuentra en un momento en que no solo está creciendo como red, sino que también lo hace por el significado de su trabajo en pro —siempre digo lo mismo— de la participación social de las mujeres.

Proyecto de formación y asesoría de mujeres emprendedoras en Cuba
Que las mujeres entiendan que sus derechos van de la mano de su participación en la vida social, ha sido uno de los objetivos del proyecto, considera Hernández Valdés. Foto: SEMlac Cuba

Porque las mujeres no pueden participar si no tienen una autonomía económica, si no logran un desarrollo económico; porque, además, cargan todavía con los cuidados, con determinadas responsabilidades que es muy posible que tarden un poquito más en estandarizarse a nivel familiar. Pero por la autonomía económica se puede empezar y la Red lo está logrando. 

La  Red  ha estado desarrollando y continuará fomentando varios espacios para compartir saberes. Sin embargo, esta iniciativa nos exigió organización, preparación y tomar un grupo de acciones que generalmente no habíamos desarrollado de manera orgánica.

Luego de esta experiencia, la RCME está en condiciones de asumir desafíos mayores y de continuar trabajando como un gran equipo, una clave esencial en los resultados que hoy podemos exhibir.

Para Sara Ida Hernández, el proceso de estos meses impulsando este proyecto muestra que el camino hacia el empoderamiento femenino existe: se construye en red, se sostiene con formación y se expande cuando las mujeres descubren que su autonomía económica es, ante todo, un derecho.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cinco × tres =