Sociedad científica destaca por aportes sobre sexualidad a normas jurídicas

La Habana, noviembre (SEMlac).- Especialistas de diferentes disciplinas reconocieron los aportes relativos a derechos sexuales y reproductivos que, durante los últimos años y desde varios consensos científicos, ha hecho la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (Socumes) a diversas normas jurídicas cubanas.

En ese camino, que más de una treintena de documentos y normativas legales hayan incluido el término violencia de género tiene un precedente importante en el consenso sobre esa problemática que, en 2018, detectó vacíos, debatió el concepto y propuso definiciones y rutas para su visibilidad y atención, señaló la abogada penalista y profesora universitaria Tania de Armas Fonticoba.

La jurista y profesora Tania de Armas Fonticoba. Reunión anual de Socumes
La jurista y profesora Tania de Armas Fonticoba habló de la necesidad de contar con psicólogos forenses que puedan validar los testimonios infantiles sin revictimizar a niñas, niños y adolescentes, en casos de violencia sexual infantil. Fotos cortesía de Larián Arias Rodríguez

La experta resumió ese proceder bajo la idea de “convertir las necesidades en normas”, al intervenir el 28 de noviembre en la reunión anual metodológica del trabajo y las proyecciones de Socumes, en su alianza con el Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa) en Cuba.

Otras de las contribuciones relevantes de esa sociedad científica, identificadas durante el intercambio, son las recomendaciones emanadas del primer consenso cubano sobre intersexualidad / desarrollo sexual diferente, que en junio de 2024 promovió el diálogo entre diversos saberes científicos y especialistas en endocrinología, cirugía, urología, genética, psicología, psiquiatría, sexología, derecho y otras ciencias médicas y sociales.

Como impacto directo en corto tiempo, el artículo 79 del nuevo Código de la Niñez, Adolescencias y Juventudes, aprobado en julio de 2025, incluyó la prohibición de intervenciones quirúrgicas genitales en personas intersexuales menores de edad, salvo en casos de riesgo vital y con regulaciones estrictas que exigen  autorización judicial o evaluación multidisciplinaria.

La psicóloga Adriana Agramonte Machado, coordinadora de ese consenso y al frente de la Sección de Diversidad de la Socumes, destacó la alianza establecida desde la sociedad científica con el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) para llegar a esa necesaria consideración normativa.

La psiquiatra Ada Alfonso, especialista del Cenesex. reunió anual de Socumes
La psiquiatra Ada Alfonso, especialista del Cenesex y vicepresidenta de la Socumes, explicó los fundamentos y componentes del protocolo de atención de la violencia sexual infantil y su algoritmo de implementación. Foto cortesía de Larián Arias Rodríguez

En tanto, la psiquiatra Ada Alfonso, especialista del Cenesex y vicepresidenta de la Socumes, explicó los fundamentos y componentes del protocolo de atención de la violencia sexual infantil y su algoritmo de implementación, resultante del consenso sobre esa problemática que se viene trabajando desde hace dos años y se incluirá en los servicios integrales e integrados para dar respuesta a las violencias de género y en el ámbito familiar.

Entre otros aspectos, se insistió en que, ante la sospecha de abuso sexual infantil, deben actuar especialistas con capacidad para explorar y percibir estas situaciones, más allá de los casos que se dicen e informan; así como para dar una mirada particular a las zonas rurales.

En este tipo de violencias también es importante contar con psicólogos forenses, que puedan validar los testimonios infantiles sin revictimizar a niñas, niños y adolescentes.

“Son delitos que se producen en el silencio, apenas sin pruebas muchas veces, por lo cual es clave la formación y las capacidades de los especialistas en esa materia”, apuntó la profesora De Armas Fonticoba.

Hubo acuerdo, además, en la necesidad de articular mecanismos y experiencias que ya existen, como las redes de apoyo comunitarias, con un papel clave en la prevención; y atender las desigualdades y brechas sociales asociadas a esta y otras problemáticas, como constató en septiembre último el Consenso “Cuerpos, racialidad y sexualidades”.

Al respecto, la socióloga Geydis Fundora Nevot, directora de Flacso-Cuba, comentó que, pese a existir estudios y encuestas que tienen en cuenta el color de la piel, muchas veces las reacciones a este tema van del asombro a la incomodidad.

Destacó, sin embargo, la relevancia del consenso al poner en valor el reconocimiento y cruzamiento de esta variable con las determinantes sociales de la salud y la genética, como una mirada novedosa para prevenir y tratar las enfermedades; además de llamar la atención sobre la necesidad de explorar e investigar estos temas en el universo del deporte, entre otros.

Beatriz Torres, presidenta de la Socumes
Beatriz Torres, presidenta de la Socumes, destacó el valor de nuevas alianzas, miradas y trabajo con ejes de discriminación desde el color de la piel y las diversidades sexuales en el trabajo de la sociedad científica este año. Fotos cortesía de Larián Arias Rodríguez

A juicio de la psicóloga Beatriz Torres, presidenta de la Socumes, ese consenso abrió paso a nuevas alianzas, miradas y ejes de discriminación desde el color de la piel y las diversidades sexuales, con la participación de especialistas y también de personas y activistas trans.

El trabajo de la Socumes en los últimos años es un espacio de relevancia, señaló en la apertura del encuentro Grisell Rodríguez, directora de programa del Unfpa en Cuba. Como sociedad civil, tienen en sus manos la posibilidad dirigirse a personas, instituciones y a quienes toman decisiones, para promover y acompañar programas, políticas y acciones que son muy necesarios, señaló, también con propuestas innovadoras en el nuevo marco de cooperación que inicia Unfpa de 2026 a 2030.

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