Mujeres afrodescendientes: legados de resistencia, creación y restauración

La Habana, julio (SEMlac).- Las mujeres afrodescendientes nunca se han mantenido pasivas ante las múltiples opresiones que han intentado subyugarlas. Participantes en el V Coloquio Mujeres Afrodescendientes compartieron evidencias científicas y testimonios de vida que demuestran el legado de resistencia y transformación que ellas han protagonizado a lo largo de la historia.

El evento, que sesionó los días 23 y 24 de julio en el Museo Nacional de Bellas Artes, Edificio de Arte Cubano, en la capital cubana, formó parte de la 5ta Jornada de Articulación feminista que se celebró en las provincias de La Habana, Cienfuegos y Guantánamo, con motivo del Día Internacional de las Mujeres Afrolatinas, Afrocaribeñas y de la Diáspora.

«Nos encontramos en un momento en el que es más necesario un encuentro como este, pues sabemos que la crisis y la precariedad económica afectan mucho más a las poblaciones y las mujeres negras. Además, en un contexto global de borramiento, es urgente contar la historia y los aportes de las mujeres afrodescendientes”, dijo la académica Yulexis Almeida en la apertura del Coloquio.

Durante los debates se hizo referencia a que la esclavitud, el blanqueamiento, la exclusión, la criminalización y la segregación han sido y son mecanismos de una opresión múltiple que entreteje colonialismo, racismo, heteropatriarcado y capitalismo. La historiografía y el activismo señalan que estos no son temas antiguos, sino asuntos del presente. 

Existir como acto de rebeldía y transformación

“Las mujeres afrodescendientes han creado estrategias de sobrevivencia y resistencia a través de la lucha por la autonomía económica y la permanencia de los conocimientos traídos de África. Muy a pesar de la clase rica racista, se hicieron imprescindibles en mantener la vida, los oficios y las prácticas fuera de las estrictas normas coloniales y republicanas”, recordó la historiadora Oilda Hevia, durante la presentación de su ponencia “Estrategias de resistencia de las mujeres de color en La Habana colonial”.

Mediante oficios y actividades económicas diversas, precarias en la mayoría de los casos debido a la exclusión imperante, las africanas y sus descendientes lograron insertarse en la sociedad. Ellas fueron vendedoras ambulantes de alimentos, cocineras que compartían nuevos sabores y elaboraciones provenientes de Africa, parteras y madres de leche de los hijos de hacendados y comerciantes ricos, dueñas de casas de alquiler en el puerto de La Habana, costureras, entre otras actividades.

La investigadora del Instituto de Historia Mercedes García Rodríguez reafirmó esa información, recogida en documentos históricos y testimonios. Al abordar el rol de las parteras en La Habana colonial, refirió que aún se desconoce buena parte de esta historia por el desinterés de la historiografía clásica.

A la segregación y criminalización que imponía el régimen colonial, se sumaba la sexualización de los cuerpos de negras y mulatas. Una forma de violencia machista y racista que, con variantes, se ha mantenido en el tiempo. García Rodríguez recordó un dicho del siglo XIX que rezaba: “No hay tamarindo dulce ni mulata señorita”.

El racismo y la lucha antirracista fueron temas abordados desde las ciencias sociales, jurídicas, de la salud y las artes.
El racismo y la lucha antirracista fueron temas abordados desde las ciencias sociales, jurídicas, de la salud y las artes. Foto SEMlac

Mientras ellas resistían y creaban oportunidades, el racismo se reproducía de múltiples maneras; por ejemplo, el mestizaje como estrategia de blanqueamiento social. A decir de la editora y afrofeminista Paula Haydée Guillarón Carrillo, el mestizaje promete “un ascenso social que, en realidad, no es posible en una sociedad estructurada desde el racismo” y, a la vez, divide a la población negra a partir de jerarquías por los tonos de piel.

La discriminación y la violencia estética racista son formas de maltrato más extendidas, e incluso pueden entremezclarse con otras que limitan la formación y desarrollo profesional.

Durante la exposición de su ponencia sobre el currículo oculto en la enseñanza del ballet, Yaniset Núñez  preguntó: “¿cómo llega una niña negra, pobre, de la periferia e hija de nadie, a la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso?”.

Su análisis mostró que las desigualdades económicas y culturales perpetúan la exclusión racista, sobre todo cuando no son tenidas en cuenta por las instituciones académicas y los currículos docentes. Los aprendizajes, valores, normas y actitudes que se transmiten de manera implícita en la educación, a través del curriculum oculto, continúan perpetuando la discriminación. 

El ballet “no es un espacio pensado para personas negras y lo que se ha logrado tiene que ver más con políticas de cuotas”; dijo.

“Me preocupa la mercantilización; si usted no tiene un profesor particular, que cuesta entre 700 y mil pesos, usted no va a llegar y, si llega, le va a costar mantenerse. En los últimos años las niñas que han matriculado en la Escuela provienen en 95 por ciento de la preparación técnica particular y menos de un diez por ciento del taller de la propia academia”, dijo la investigadora del Centro de Estudios de la Juventud, al referirse al proceso de selección de la escuela elemental de ballet radicada en la capital cubana.

¿Qué hacer ante estas realidades y expresiones de racismo? Las participantes en el Coloquio compartieron reflexiones desde sus experiencias en las aulas y comunidades, como investigadoras y activistas.

La académica estadounidense Rosemari Mealy, profesora adjunta en el City College de New York,  llamó a una resistencia global y resaltó el valor del pensamiento afrofeminista y sus aportes desde la interseccionalidad, término presentado por la también académica estadounidense Kimberlé Crenshaw en 1989.

“La ciencia me salva y me ha dado el camino para ver con luz”, afirmó la socióloga Yaniset Núñez.

Para la filósofa Maydi Bayona, es importante apostar por el pensamiento como fuente de resistencia y restauración epistémica. “Reconocer y restaurar las memorias y los aportes de las mujeres negras es importante. Yo soy filósofa de la Universidad de La Habana, pero las primeras filósofas las conocí en mi casa, ellas me inculcaron una espiritualidad y una ética que el progresismo no me enseñó”, dijo Bayona durante la exposición de ponencia “Desafíos en Cuba en torno a las reparaciones y justicia reparativa de las personas afrocubanas”

La investigadora y profesora universitaria ofreció una mirada de la restauración del daño causado por la esclavitud, la colonialidad y el racismo, que pasa por el pensamiento, el cuerpo, la cultura y también la justicia económica. 

La activista y psicóloga Norma Guillard subrayó que la restauración es también una labor de decolonización de las subjetividades de la población afrodescendiente y llamó a la emancipación emocional.

“Además de luchar contra el racismo estructural, necesitamos sacar la colonización de nuestros cuerpos y mentes”, dijo la reconocida activista, a quien se le dedica esta V Jornada junto a la narradora Haydee Arteaga Rojas.

Organizarse frente a oportunidades y desafíos

El cimarronaje plantó valores de cooperación, cuidado y resistencia mutua que distinguen a las comunidades y activismos afrofeministas cubanos. Durante el Coloquio, se compartieron no solo evidencias de racismos persistentes en la sociedad cubana actual, sino también oportunidades y retos que marca el presente.

La jurista Juana Maidelin Martínez Álvarez, autora de la ponencia “Régimen jurídico para la protección de los derechos de las personas afrodescendientes. De la normativa a la práctica”, sistematizó normas, leyes, políticas y actores que hoy constituyen “un ordenamiento jurídico habilitante para la defensa de los derechos de las personas afrodescendientes”.

Mencionó convenciones y declaraciones internacionales de las cuales Cuba es signataria, entre ellas la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial de 1965, la Declaración y Programa de Acción de Durban, además de la Declaración de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial, entre otras.

Del marco legal cubano, resaltó la Constitución de la República, el Código Penal, la Ley de Procesos, el Código de las Familias, el Decreto 96 de 2023 que establece un Protocolo de actuación ante situaciones de discriminación, violencia y acoso en el ámbito laboral y, más recientemente, el Código de la Niñez, Adolescencias y Juventudes,  entre otras normas.

La nación caribeña cuenta además con el Programa Nacional “Color Cubano” contra el racismo y la discriminación racial, aprobado por el Consejo de Ministros de la República de Cuba el 20 de noviembre de 2019.

Sin embargo, la jurista ubicó desafíos en la implementación y cumplimiento de las normas, la formación y sensibilización de juristas y la existencia de protocolos que agilicen su implementación. En su intervención destacó el rol de la sociedad civil en la incidencia pública y llamó a visibilizar las manifestaciones de racismo. Insistió, además, en la necesidad de difundir los datos desagregados por color de la piel de las denuncias, quejas y reclamaciones presentadas a las autoridades.

Al respecto, la doctora Rosaida Ochoa insistió en una propuesta permanente: “incrementar la cultura jurídica de la población y avanzar en protocolos de atención para que las personas tengan clara la ruta a seguir cuando viven discriminación”, dijo. 

V Coloquio Mujeres Afrodescendientes
Activistas e investigadoras de Cuba y Estados Unidos denunciaron en el evento el racismo global y la ofensiva colonialista encabezada por el gobierno estadounidense. Foto SEMlac

Al mismo tiempo, desde las comunidades, las mujeres tejen sus propias estrategias, rutas y protocolos para garantizar la vida. Lo sabe Hildelisa Leal, quien por más de 30 años ha trabajado en barrios de La Habana. Ella presentó la ponencia “Saberes que tejen comunidad: educación popular y emprendimientos de mujeres afrodescendientes”, escrita junto a Felicitas López Sotolongo y Vivian Teran Leal.

Para muchas, el emprendimiento es hoy una alternativa ante la crisis económica, pero en el caso de las afrodescendientes las autoras identificaron que, pese a encontrarse en situaciones de desventaja, ser jefas de hogares y presentar poca movilidad laboral, han sabido construir iniciativas que superan la búsqueda de ganancias económicas y la subsistencia de ellas y sus familias.

“Los emprendimientos no son solo negocios, son espacios de cuidados, resistencia cultural y transmisión de técnicas ancestrales. En las comunidades nos percatamos y defendemos que bordar, tejer y servir café es hacer escuela, es hacer barrio y hacer memoria”, dijo Leal.

Hasta esas comunidades y mujeres ha llegado la Articulación Afrofeminista Cubana. Muchas de ellas y sus proyectos forman parte y participan de las actividades de este grupo de activistas, académicas, artistas, docentes y liderezas comunitarias que desde hace cinco años juntan pensamiento y acción contra los sistemas de opresión múltiple.

“La Articulación Afrofeminista Cubana (AAfroC) ha dado continuidad al activismo antirracista desde liderazgos colectivos y horizontales. Hemos construido un diálogo entre activistas y especialistas, logrando una congruencia entre lo que hacemos y decimos”, afirmó Yulexis Almeida en su presentación “La Articulación Afrofeminista Cubana (AAfroC): continuidad del activismo antirracista cubano”.

Entre los logros que enumeró se encuentran haber configurado un movimiento plural y flexible en el país y rescatar el carácter militante del feminismo. También reconoció el liderazgo colectivo que ha desplazado el personalismo y el verticalismo; además del diálogo con personas decisoras.

Entre los desafíos persistentes, mencionó el negacionismo y la naturalización del racismo, además de lograr una militancia con incidencia política, que impacte en el racismo estructural que persiste en el país.

“Hemos logrado confrontar la idea arraigada de que lo que hacemos produce división; al contrario, fortalece la lucha contra el racismo y pone en alto lo que el Estado y el gobierno tienen el mandato de hacer”, concluyó Almeida.

Otros temas abordados durane la cira academica fueron el impacto del colonialismo y el racismo en la vida de las mujeres y poblaciones afrodescendientes, sus estrategias de sobrevivencia y resistencia, la crisis energética desde una mirada de género y raza, la salud y el bienestar, junto  al cuidado y envejecimiento de grupos LGBTIQ+.

 

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