Afrofeminismos defienden las identidades como resistencia  

La Habana, junio, (SEMlac). Reconocer  las identidades  como espacio de resistencia es premisa esencial para la lucha antirracista y de género desde los afrofeminismos, coincidieron activistas y académicos en La Habana.

Ser mujer y afrodescendiente en Cuba implica “asumir con mucha entereza” la complejidad de esas identidades, sostuvo Silvia Martínez Calvo, profesora consultante de la Escuela Nacional de Salud Pública, durante el panel “Conciencia negra y disidencias afrofeministas: las agendas políticas de una nueva época”, del III Coloquio Internacional del Programa de Estudios sobre Afroamérica, realizado del 17 al 20 de junio en Casa de las Américas.

En su ponencia “Abrir los ojos a la afrodescendencia”, recordó que un episodio de discriminación racial en su infancia le abrió los ojos a su diferencia respecto a otras alumnas, por su color de piel. Ese evento marcó el inicio de su camino hacia el autorreconocimiento, dijo.

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Panel “Conciencia negra y disidencias afrofeministas: las agendas políticas de una nueva época”, durante el III Coloquio Internacional del Programa de Estudios sobre Afroamérica. Foto: SEMlac Cuba

Según creció e indagó sobre sus ancestros, descubrió que una tatarabuela fue traída esclavizada desde África. “Una informante clave” reveló que procedía de Guinea y estudiosos sugirieron que debió ser de Nigeria. Ese conocimiento, aunque fragmentado, la acercó a sus raíces, contó Martínez Calvo, para quien la oralidad familiar es un modo de resistir el borrado histórico.

La académica reflexionó sobre el impacto de la discriminación y la baja autoestima que muchas personas afrodescendientes experimentan y abogó por “no seguir siendo esclava del pasado”.

“Aunque no sentí en mi espalda el látigo del mayoral, ni se rasgó mi piel por las mordeduras de perros en busca de cimarrones, ni compartí las agresiones físicas y verbales recibidas por africanos y afroamericanos hasta hoy, en algún momento en mi historia de vida sonreí ante la mirada cuestionadora, o al escuchar algún que otro murmullo en boca de quienes no concebían la concordancia de mi color de piel con mi desempeño en diferentes dimensiones laborales o sociales”, dijo la profesora.

Para Yuliet T. Villares Parejo, educadora popular del Centro Martin Luther King, ser mujer negra en Cuba pasa por la construcción y reconstrucción de historias de vida. “Es fundamental enfrentar la reproducción de patrones sociales que hemos heredado y romper con esas narrativas”, dijo.

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En opinión de Yuliet T. Villares Parejo, ser mujer negra en Cuba pasa por cómo se construyen y reconstruyen esas historias de vida. Foto: Casa de las Américas

En su análisis, Martínez Calvo destacó que, pese a las políticas de igualdad social implementadas desde 1959, en la nación caribeña no solo persisten rezagos, “sino verdaderas actitudes discriminatorias con la población negra y mestiza, que han diferenciado con claridad sus condiciones de vida en comparación con la población blanca”.

“Es notorio que sean las mujeres, en esas poblaciones, quienes muestren mayores diferencias”, refirió.

Resistencia desde los cuerpos

No solo el autorreconocimiento de la identidad desafía las narrativas hegemónicas, sino que en ese mapa de resistencia las disidencias sexuales también lo hacen, afirmó la activista afrofeminista Paula H. Guillarón Carrillo.

A su juicio, “dentro de los propios afrofeminismos puede surgir una hegemonía heteronormativa que olvida las diversidades sexuales”, advirtió y subrayó que ello refuerza sistemas de dominación como el patriarcado y la blanquitud, opresiones que comparten el origen de la colonialidad.

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No solo el autorreconocimiento de la identidad desafía las narrativas hegemónicas, sino que en ese mapa de resistencia las disidencias sexuales también lo hacen, afirmó la activista afrofeminista Paula H. Guillarón Carrillo. Foto: SEMlac Cuba

Destacó, además, la necesidad de estar “vigilantes de no reproducir las mismas estructuras de poder” entre quienes militan en el activismo.

Con ella coincidió Villares Parejo, para quien las identidades sexodisidentes evidencian que el sistema de dominación múltiple —capitalismo, colonialismo, racismo y patriarcado— se interconecta y genera  efectos negativos que nuestros cuerpos y pensamientos enfrentan en resistencia”.

Guillarón Carrillo insistió en reconocer los “cuerpos feminizados” en la lucha por los derechos y dijo que ese término abarca a mujeres cisgénero y también a personas trans, no binarias y hombres con masculinidades no hegemónicas que son percibidos socialmente como cuerpos feminizados.

Para la activista es crucial entender que esas identidades intersectan con el color de la piel y el género, por lo que las experiencias de discriminación y opresión varían significativamente. “Invisibilizar estos cuerpos en el discurso feminista y afrofeminista perpetúa la exclusión y limita la posibilidad de construir una lucha verdaderamente inclusiva y representativa”, destacó.

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El reconocimiento de las identidades como un espacio de resistencia es una premisa esencial para la lucha antirracista y de género desde los afrofeminismos, trascendió durante el encuentro. Foto: Casa de las Américas

A criterio de Villares Parejo, es crucial contar la historia desde esas experiencias y memorias. “No podemos seguir en los márgenes; necesitamos estar en los centros”, afirmó y abogó por la construcción de políticas públicas antirracistas y que aborden la subalternidad desde una perspectiva interseccional.

Guillarón Carrillo también destacó figuras históricas como Carlota y Fermina, líderes cimarronas del siglo XIX. “La tradición oral cuenta que surgió entre ellas una pasión avasalladora. Más allá de su veracidad, las hemos asumido como símbolos decoloniales que rompieron la heteronorma en pleno siglo XIX”.

La activista ha reconstruido una genealogía que recoge diversas iniciativas de afrofeminismos sexodisidentes en el país, cuyo primer hito es el dúo de hip-hop Lxs Krudxs, en los años noventa.

Mencionó, además,  la colectiva MirArte díaDía, centrada en visibilizar artistas afrodescendientes; el proyecto comunitario Casa Tomada MirArte; la Red Afrocubana Trans, que visibiliza y apoya a personas trans afrodescendientes; la colectiva Nosotrxs, agrupación afroqueer a favor de las mujeres trans afrodescendientes y la justicia interseccional; y Orgía de Aramburu, grupo diverso de activismo afrofeminista que dialoga sobre la participación de masculinidades negras.

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