De los rechazos cotidianos que experimenta una mujer lesbiana y ex reclusa hasta una cruda, pero auténtica escena de violación dentro del matrimonio, pasando por otras violencias, el desarraigo de la migración interna, la corrupción, el alcoholismo y no pocos comportamientos marginales resulta el abanico temático que ha acaparado la atención –para bien y para mal- de la teleaudiencia cubana que sigue Bajo el mismo sol.

Con guión del escritor radial Freddy Domínguez (La cara oculta de la luna), la última propuesta del espacio estelar dedicado a las telenovelas, las noches alternas del canal Cubavisión, han estado divididas en tres temporadas: Casa de cristal, La soledad y El desarraigo (actualmente en el aire). Esto ha puesto a consideración del público una batería no solo de problemáticas, sino también de personajes –sobre todo femeninos- nada convencionales.Leer más

Una persona que conozco muy de cerca transitó por una etapa muy curiosa de su vida donde dejó de leer, escuchar, ver cualquier mensaje preventivo, información o historia que abordara la existencia y consecuencias del VIH/sida. No lo hacía precisamente por negar el problema, sino porque tenía conciencia de queLeer más

Quien tiene la llave del signo se libera de la prisión de la imagen Michel Tournier Uno de los grandes aportes de la teoría fílmica feminista es el concepto de la mirada (to-be-looked-at «el-ser-mirada») aportado por Laura Mulvey en su antológico ensayo Placer visual y cine narrativo1. En su textoLeer más

Además de ser cubanas, Luz Marina Romaguera, Iluminada Quintana y Lala Fundora tienen en común su calidad de protagonistas de tres de las piezas imprescindibles de la dramaturgia nacional. Pero comparten un privilegio mayor: sus nombres se inscriben entre los pocos personajes femeninos que, desde las tablas, han dejado su impronta en los medios masivos de comunicación gracias al cine o a la modalidad de teatro en televisión.
Luz Marina es, según su propio autor Virgilio Piñera, «personaje central» de la pieza Aire frío (1959). El fuerte contenido simbólico implícito en la desdramatización de la obra, sin nudos ni desenlaces evidentes, inició en Cuba una época de transición para la dramaturgia nacional, pero sobre todo desde el punto de vista temático.Leer más