La Habana, marzo, (SEMlac). –Formalizar un negocio no es solo un requisito legal, sino una estrategia de empoderamiento económico para las mujeres.
Esta es una de las premisas centrales defendidas en sendos talleres de capacitación concebidos por el proyecto “Apoyo en la formación y promoción del emprendimiento femenino y las políticas inclusivas en el sector privado cubano”, coordinado por la Red Cubana de Mujeres Emprendedoras (RCME) y la Embajada del Reino Unido en La Habana.
Los encuentros, que forman parte de un ciclo de formación dirigido a integrantes del sector privado, combinó dos aristas fundamentales para la sostenibilidad de los negocios: por un lado, los aspectos legales y de propiedad intelectual; por otro, las herramientas de marketing, redes sociales y comercio electrónico.
Como objetivo común destacó fortalecer capacidades en áreas estratégicas que permitan a las emprendedoras crecer con propósito y seguridad jurídica.

Hacia la protección de derechos
Para Sara Ida Hernández Valdés, jurista y fundadora del proyecto “Yo puedo emprender”, iniciar el camino del emprendimiento suele ser un momento difícil, marcado por el temor a la formalización.
“En este tiempo formando emprendedores, muchos me dicen que prefieren seguir en la informalidad, y no debe ser así”, acotó.

En su análisis, esta decisión es muchas veces una consecuencia de condiciones estructurales que afectan de manera particular a las mujeres y las empuja hacia el autoempleo informal y la búsqueda de ingresos de subsistencia.
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“Realmente, es importante que las que emprenden lo hagan de forma legal. La formalización garantiza seguridad jurídica para su negocio. Pero, por otra parte, va eliminando esos sesgos y esas vulnerabilidades a las que están expuestas mayormente las mujeres”, explicó Hernández Valdés a SEMlac.
Para la experta, formalizar un negocio constituye “traspasar el umbral de las tantas discriminaciones a las que hemos estado sometidas secularmente”.
Si la formalización es una puerta de entrada al ejercicio pleno de derechos económicos, la propiedad intelectual es la llave para el crecimiento sostenible, aseguró Dhara Esquijarosa Arencibia, especialista en Propiedad Intelectual e integrante del equipo de Petra Consultoras, quien invitó a las emprendedoras a mirar sus creaciones como patrimonio, no solo como trabajo.

La experta destacó la importancia de registrar los bienes intangibles, pues constituyen los activos más valiosos para las empresas en la actualidad.
Llamó la atención sobre la brecha de género existente en el registro de patentes a nivel global. Solo 17 por ciento tiene a mujeres como titulares, pese a que en muchos casos son ellas las autoras de proyectos innovadores, acotó.
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Según datos de la Oficina Mundial de la Propiedad Intelectual, solo 18,1 por ciento de las solicitudes de patente tienen por titulares mujeres. “Esto responde no a la falta de creatividad de ellas, sino al poco acceso que reciben a los instrumentos y las herramientas para presentar todo esto que quieren”, añadió.
Esquijarosa Arencibia insistió en que, aunque en Cuba el proceso de afianzamiento de las mujeres en estos temas lleva tiempo, proteger la propiedad intelectual es una inversión a futuro, pues el mercado cubano se está expandiendo y diversificando.

Con ella coincidió Idael Bornot Sánches, licenciado en Derecho y asesor jurídico de negocios, quien profundizó en los instrumentos legales que permiten que esos activos intangibles se conviertan en oportunidades concretas.
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El jurista destacó la pertinencia de formarse y asesorarse antes de iniciar un negocio, sobre todo en un contexto sociocultural donde emprender puede ser muy complicado.
“Conocer sobre el tema jurídico es una garantía para poder tener éxito”, destacó.
Cuando la marca habla de lo que somos
La formación incluyó también un espacio para reflexionar sobre la comunicación estratégica y las ventas digitales, no como meras herramientas técnicas, sino como extensiones de los valores que sostiene cada emprendimiento.
Lorena Castaño Hernández, de la Agencia Madwoman, propuso una mirada profunda en la sesión “Que tu marca hable por ti: cómo comunicar tu valor y crecer con propósito”.
A su lado, Laura Mayol Ortiz, también de Madwoman, abordó la “Presencia digital inteligente: cómo usar redes y plataformas para crecer”, mientras que la ingeniera Sajay Souchay Alzugaray, profesora auxiliar y jefa del Departamento de Informática de la Facultad de Ingeniería Industrial de la CUJAE, ofreció claves sobre “Comercio electrónico: oportunidades para el crecimiento”.

Lejos de recetas mecánicas, las expertas insistieron en que la fidelidad y la visibilidad se construyen desde una comunicación estratégica que respete la identidad de cada negocio y el vínculo con la comunidad que lo sostiene.
En el caso del comercio electrónico, Souchay Alzugaray enfatizó en la necesidad de no descuidar el proceso de venta hasta que el producto llega a manos del cliente. Ese cuidado, explicaron, habla del respeto hacia quienes confían en el emprendimiento y del compromiso con una relación duradera.
Esa mirada encontró eco en las experiencias compartidas por las propias participantes. Eyleen Perdomo, integrante del equipo de D’Brujas, un negocio de cosmética natural, aseguró que se fidelizan clientes cuando el marketing es real y transparente. “Un cliente que se va insatisfecho genera más pérdidas que ese cliente potencial que nunca nos ha visitado”, sostuvo.
Por su parte, Deini Terry, fundadora de Barbaras’ Power, la primera marca de ropa afro en Cuba, insistió en que pensar en el cliente es fundamental, “no solo como alguien que comprará nuestros productos o servicios, sino alguien que se apropiará y conectará con los valores que transmite la marca”, explicó.

En su caso, esos valores están en “defender la cultura afrocubana, su identidad y tradiciones, y potenciarla a través de experiencias”, dijo.
Terry narró cómo han tejido esa conexión. “Ofrecíamos a nuestros clientes un té de la familia, que era una tradición, y ellos debían reconocer los ingredientes; si lo hacían correctamente, le obsequiábamos una de nuestras prendas. Y esta experiencia se extendió y se popularizó”.
También compartió la creación de “Tres días de conexión con Barbara’s”, un espacio para transmitir conocimientos a otros emprendedores.
Detrás de cada estrategia de marketing, apuntó Castaño Hernández, hay una historia, una herencia y una forma de entender el mundo.
Un proyecto estratégico
El proyecto, que se extenderá hasta noviembre de 2026, completó ya varios talleres con enfoques de género e inclusión social. El embajador del Reino Unido en Cuba, James Hooley OBE, asistió al último de estos encuentros formativos y reconoció el potencial de las emprendedoras como agentes de cambio y dinamizadoras de la economía local y nacional.
“He aprendido que emprender en Cuba es muy necesario, pero al mismo tiempo muy difícil, sobre todo para las mujeres. Por ello, apoyar estas iniciativas nos da orgullo y un sentido de propósito”, expresó.

Hooley reconoció el trabajo de la RCME para reunir una comunidad tan amplia y diversa, capaz de ejecutar este proyecto en tiempos de crisis energética.
“Ha sido inspirador ver a tantas personas adquirir nuevas herramientas, compartir aprendizajes y reflexionar sobre los retos que enfrentan al impulsar sus negocios”, añadió.
El diplomático británico reiteró su compromiso con la igualdad de género y aseguró que espacios como este son estratégicos para avanzar hacia un sector privado más diverso y equitativo.

