EcoManigua, juegos y canciones para aprender a cuidar el planeta

La Habana, diciembre (SEMlac). Neymar exploró las virtudes de las energías limpias, mientras la pequeña Linet embarró sus manos en barro. Fueron apenas dos entre más de un centenar de niñas, niños y adolescentes que compartieron la jornada sabatina del 6 de diciembre en la escuela primaria Gustavo Pozo, del céntrico barrio de La Timba, en la capital cubana.

El Festival Ecomanigua 2025 transformó por unas horas ese plantel docente en un laboratorio creativo. Una amplia red de proyectos comunitarios e iniciativas institucionales acudieron con un objetivo común: demostrar que el cuidado del medio ambiente puede ser una experiencia lúdica, colaborativa y profundamente educativa.

Organizada por el Espacio Creativo y Cultural “La Manigua” –inspirado en los valores del historietista cubano Juan Padrón, creador del animado Elpidio Valdés–, esta segunda edición del festival se inserta en el marco de la XIII Semana de la Cultura Británica en Cuba y es parte de una alianza con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), para promover los entornos protectores para la población infantil y adolescente.

El Festival Ecomanigua 2025
El Festival Ecomanigua 2025 transformó por unas horas una escuela en laboratorio creativo. Foto: SEMlac Cuba

Bajo el lema “Un día para aprender jugando a cuidar el planeta”, niñas, niños y adolescentes aprenden y se divierten, al decir de la psicóloga Silvia Padrón, directora de “La Manigua” e hija del conocido historietista cubano Juan Padrón, fallecido en 2020, pero que formó parte del sueño fundacional del proyecto en 2018.

Terra, el barro y aprender de la solidaridad

En un rincón tranquilo, algo alejado del bullicio de los tambores y los juegos, se ubicó el Proyecto TerrA, impulsado por estudiantes de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

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Sin instrucciones rígidas ni temas impuestos, el taller coordinado por TerrA se convirtió en un espacio seguro para la expresión emocional y la creación colectiva. Foto: Cortesía de Ingrid del Frade

La dinámica era aparentemente simple: crear lo que cada cual quisiera con materiales reciclados: frascos de vidrio, cartón, temperas y barro. Sin instrucciones rígidas ni temas impuestos, el taller se convirtió en un espacio para la expresión emocional y la creación colectiva.“Nos sentamos con el grupo, que era fundamentalmente de niñas, y hacíamos también lo nuestro; pero de manera muy colaborativa, solidaria”, relató a SEMlac Ingrid del Frade, estudiante de Psicología y una de las facilitadoras del espacio.

“Hubo una niña en específico que escuchó que otra le iba a regalar a su mamá lo que estaba modelando y me dijo: ´yo quisiera hacérselo a mi mamá, pero ella no está´. Le pregunté: ‘¿a quién quieres mucho que sí está?’. Me dijo que a su abuela y a ella le dedicó su creación.

Para Del Frade, lo más importante que hizo TerrA en el festival fue ayudar a niñas y niños a compartir. “Más allá de crear juguetes con materiales reciclados, lo que está de fondo es la expresión emocional. Muchos están pasando por situaciones muy sensibles, como la migración, y espacios como este pueden ayudarles a canalizar todas estas tristezas, esas emociones”, confesó muy emocionada.

El taller reveló también las reservas de solidaridad que existen en esas edades. Con solo tres pinceles para unos 15 talleristas, no hubo disputas. La regla no escrita era compartir. “Bastaba que uno de los niños o niñas dijera ‘¿me lo puedes prestar?’, para que al momento otro se lo compartiera”, destacó Del Frade.

Los paneles de Neymar

Gracias al implacable sol del mediodía, sobre la mesa montada por Josué Benavides, físico e investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología de Materiales, de la Universidad de La Habana, pequeños como Neymar descubrieron el valor de las energías limpias.

Estudiante de la escuela primaria José Luis Arruñada, en La Habana, el niño con “nombre de futbolista”, bajo las instrucciones de Benavides, logró dar vida a un pequeño carrito impulsado por un panel solar.

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Para Neymar, es importante aprender de los paneles solares porque pueden darle energía al mundo y al planeta, sin necesidad de gastar gasolina. Foto: SEMlac Cuba

“Es importante aprender de los paneles solares porque pueden darle energía al mundo y al planeta sin necesidad de gastar gasolina”, aseguró el niño a SEMlac.

“Estamos enseñando a niñas y niños los principios de la energía fotovoltaica y eso les resulta muy interesante, porque cada vez la tienen más cercana”, explicó Benavides.

“No es la primera vez que venimos, hay muchas iniciativas de la Universidad de La Habana aquí y tiene que ver con la posibilidad de acercar la ciencia y las soluciones sostenibles a las personas desde edades tempranas”, valoró el investigador.

Algo alejada, una niña observaba con timidez todo el proceso, hasta que Benavides puso el carrito en sus manos. La tecnología también es cosa de mujeres, le dijo.

Justo ese espíritu guio la “Ruta Adolescente”, un recorrido participativo para jóvenes que combina dinámicas lúdicas con formación en salud integral, habilidades para la vida, bienestar emocional y prevención de riesgos.

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La “Ruta Adolescente”, desarrollada por Unicef en Cuba, combinó dinámicas lúdicas con formación en salud integral y prevención de riesgos. Foto: Yailén Ruz

Este espacio, desarrollado por Unicef en Cuba junto con organizaciones juveniles y comunitarias, apuesta por que niñas, niños y adolescentes sean protagonistas de las decisiones que impactan su vida y entorno.

El festival de 2025

Los aprendizajes propuestos por Benavides Del Frade, aunque distintos, compartieron igual esencia: validar las voces y la curiosidad de la infancia. Esta filosofía atravesó todas las propuestas, que abarcaron desde el lanzamiento de cohetes, hasta la creación de paisajes textiles, pasando por espacios para leer o montar bicicleta.

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Ni barro, ni tecnologías, Lianne y Ana Sofía, de sexto y quinto grados, prefirieron un espacio tranquilo para leer. Foto: SEMlac Cuba

Un amplio programa de talleres, ferias de ciencias, conciertos, muralismo y actividades al aire libre fueron el resultado de la participación de más de 30 proyectos como Gusi, Esteban, Pequespeacio, Marco World Art, D´artem, Akokán, Isla Verde, Sisu, Los colores de Isa, Sardina te lo cuenta, TerrA, Escaramujo, Velo Cuba, entre otros.

Espacios académicos diversos de la Universidad de La Habana, el Instituto Superior de Diseño y la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona confluyeron para ofrecer una jornada donde el arte, la ciencia y el juego se entrelazaron con los principios de la economía circular y la protección ambiental.

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La sostenibilidad se practicó directamente con una jornada de reciclaje, talleres de reutilización de vidrio y creación de objetos con materiales reciclados. Foto: SEMlac Cuba

Para el público más activo, hubo clases de bicicleta, juegos deportivos y talleres de teatro y ritmo. La sostenibilidad se practicó directamente con una jornada de reciclaje, talleres de reutilización de vidrio y creación de objetos con materiales reciclados.

Niñas y niños más pequeños disfrutaron de opciones de “pintacaritas” y tatuajes temporales, junto a actividades especiales como un simulacro de la capa de invisibilidad de Harry Potter y talleres de percepción del color.

Desde el escenario, los grupos “Teatro de las Estaciones” y “El Arca”; junto a la cantautora Enid Rosales, animaron una jornada que se extendió hasta bien entrada la tarde.

En conjunto, Ecomanigua fue una invitación a un día de descubrimientos. En un mundo y un país con grandes desafíos ambientales y sociales, la semilla del cambio se cultiva mejor en espacios de respeto, creatividad y juego, donde un panel solar y un puñado de barro puedan, al mismo tiempo, explicar el futuro y ayudar a sanar el presente.

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