¡No a la violencia de género!: comunicación inclusiva para las mujeres con discapacidad

Las campañas educomunicacionales que se realizan durante la Jornada de lucha y prevención contra la violencia de género constituyen propuestas importantes para que niñas, adolescentes, jóvenes, adultas mayores y familias comprendan e interactúen con aspectos esenciales de su origen, formas de expresión y cómo solicitar ayuda. La estrategia de comunicación ofrece, desde una perspectiva interactiva y sistemática, el conocimiento y ejercicio de los derechos para el diverso público de personas, desde un enfoque participativo.

Sin embargo, en la actualidad, la comunicación de estos aspectos para comprender las diversas estrategias de afrontamiento de la violencia de género va dirigida al público meta de las llamadas personas «normales», sin tener en cuenta las peculiaridades de un grupo de niñas y mujeres en situación de vulnerabilidad o con discapacidades, particularmente intelectuales, autismo y auditivas, que presentan desafíos comunicacionales.

Las vulnerabilidades digitales y las brechas en la comunicación impactan las campañas educomunicativas; no siempre se estructuran acciones para este público con dificultades en la lectura, la escucha, visuales u otras condiciones que limitan el acceso y la participación.

Si los eslóganes de estas campañas son «Ni una más, ni una menos», si el impacto esperado apunta al empoderamiento de niñas las mujeres y se concientiza desde la sororidad, entonces ¿cómo lograr que estas campañas sean accesibles, inclusivas, equitativas y sin restricciones en la participación de este grupo de personas con discapacidades?

Caminos posibles

En opinión de la especialista ecuatoriana Nathaly Loza, la educomunicación es un campo interdisciplinar que combina educación y comunicación, orientado a fomentar el aprendizaje crítico, participativo y dialógico, que busca capacitar a los individuos en el uso de medios y tecnología, promoviendo la recepción crítica de los mensajes mediáticos y la construcción colectiva del conocimiento, con un enfoque político que aboga por la formación de ciudadanos.

Esta mirada plantea un reto para que las campañas de prevención de la violencia de género se rediseñen y tengan en cuenta la importancia de las mujeres con vulnerabilidades y discapacidades. Se trata de contribuir a que, tanto ellas como sus familiares, sean sujetos críticos ante una situación que provoca daños, malestar, rupturas y muertes en el escenario familiar o en el contexto donde interactúan. En ese sentido, se debe tener en cuenta que estas personas son doblemente violentadas por su condición de mujer y su discapacidad, además de considerar las diversas interseccionalidades que afectan su desempeño.

Para construir consensos en las propuestas de campañas educomunicacionales para el tema de la prevención y lucha contra la violencia de género, «la comunicación inclusiva, participativa y equitativa debe verse naranja», como un llamado a la utilización de sistemas alternativos, aumentativos y comunicativos (SAAC) para el acceso a la información, el diálogo, el debate y la comprensión desde un paradigma inclusivo, cuando se ahonda en los aspectos medulares de este referente.

Los SAAC para la comunicación, según la Guía de referencia publicada en 2010 por Dolores Abril Abadín, Clara Delgado Santos y Ángela Vigara Cerrato, de la Universidad de Extremadura, son recursos especiales para la comunicación de personas con situaciones y condiciones de discapacidades. Estas propuestas complementan el lenguaje oral cuando por sí solo no es suficiente para entablar una comunicación efectiva con el entorno; o sea, sustituyen al lenguaje oral cuando este no es comprensible o está ausente. Entre sus formas se encuentran los pictogramas, las fotos y las imágenes, entre otros recursos y símbolos que producen y expresan contenidos.

Para las personas sordas u otras con dificultades lectoras o de comprensión, se utiliza la lengua de señas, recurso que facilita la comunicación e interpretación de mensajes, o el subtitulado de las ideas, discursos u opiniones expresadas por los interlocutores.

En trabajos de activismo realizados con adolescentes, mujeres y sus familias, vinculados con diversas discapacidades y vulnerabilidades, se observa que reconocen la problemática de la violencia cuando se les ilustra con imágenes, señas y pictogramas, distinguiendo «que para ellos era normal»; sin embargo, comprenden lo que les pasa y cómo actuar. Con sus familias u otras mujeres víctimas de violencia, ellas mismas asumen que, aunque les genera malestar, es la primera vez que logran distinguirlos con estas imágenes y recursos visuales.

Dentro de las insatisfacciones, explican que no siempre colocan en los espacios televisivos a una persona con discapacidad hablando de la violencia que sufren y en las campañas de promoción de estos espacios no se ven representadas. En los espacios digitales, los podcasts no están subtitulados, no cuentan con lengua de señas ni están ilustrados con imágenes para comprender el mensaje. Sin embargo, el mundo digital hoy ofrece alternativas para una promoción más accesible y equitativa.

A modo de análisis, es pertinente destacar que las personas con discapacidades intelectuales, del lenguaje, auditivas o autismo son visuales, por lo que los recursos pictográficos y carteles con palabras fáciles son buenos recursos para comprender los diversos mensajes asociados a la prevención de la violencia de género u otros temas importantes, como autocuidado y educación integral de la sexualidad.

Desde esta perspectiva, podemos plantear algunas ideas o una ruta crítica que favorezcan una campaña más inclusiva y equitativa: «De naranja se viste la comunicación para la prevención de la violencia de género para mujeres con discapacidades».

Entre estas ideas podemos sugerir:

1. Subtitular los podcasts e interpretar con lengua de señas.

2. Realizar de forma secuencial, con pictogramas o imágenes, las ayudas sobre dónde acudir ante una situación de violencia.

3. Graficar con imágenes las principales formas de expresión de la violencia de género.

4. Para las personas no videntes, describir las imágenes y sucesos para que identifiquen cuándo son vulneradas.

5. Colocar a personas con discapacidades en las campañas educativas con mensajes positivos o describiendo alguna forma de violencia, como pleno trabajo educativo.

6. Capacitar al sector de la comunicación en estos temas, para la utilización de los SAAC.

Las campañas educomunicativas vinculadas con la prevención y respuesta a la violencia de género, para ser inclusivas, equitativas y accesibles, deben considerar al público de niñas, mujeres y adultas que presentan vulnerabilidades o discapacidades para el ejercicio de sus derechos a una comunicación científica y efectiva. La prevención y respuesta a la violencia de género también se torna naranja cuando es equitativa, participativa y accesible.

1 comentario

  1. La transversalidad e interseccionalidad con que abordan mediante la educomunicacion la Prevención de la Violencia de Género, constituye un aporte estratégico para la desprivatizacion de VG , su abordaje e incidencia social.Son muy aportadoras para nuestro trabajo territorial, participativo, inclusivo, equitativo y con acceso universal y se vislumbra eficaz en sus resultados. Un abrazo desde el sur de Chile.

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