La Habana, febrero (SEMlac). Con más del 53 por ciento de la fuerza laboral en actividades científicas y tecnológicas, las mujeres cubanas constituyen mayoría en un sector estratégico para el desarrollo del país. Sin embargo, ese acceso masivo no necesariamente se traduce en equidad plena.
Estadísticas oficiales y especialistas de perfiles diversos confirman un escenario de avances indiscutibles para ellas, pero también que la doble jornada laboral y la persistencia de estereotipos sexistas asociados a la división sexual del trabajo dibujan trabas estructurales que faltan por resolver.
En 2024, de los 90.327 trabajadores registrados en la actividad de ciencia y tecnología en el país, 46.404 eran mujeres, lo que representa 4.229 trabajadoras menos que en 2023 (50.633), según datos del más reciente Anuario Estadístico de Cuba 2024, publicado por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei).
En el Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación, la cifra de mujeres categorizadas como investigadoras alcanzó ese mismo año 56 por ciento, frente al 44 por ciento de los hombres; también con una variación a la baja en relación con 2023, cuando las mujeres fueron 57,3 por ciento, refiere el Observatorio de Cuba sobre Igualdad de Genero.
Por otra parte, ellas han sido mayoría de manera sostenida entre quienes poseen categoría de especialización en tecnologías de avanzada, con una presencia en 2024 de 67 por ciento.
En el caso de la composición de la Academia de Ciencias, las cubanas mantienen un incremento sostenido desde el período 1998-2002, cuando representaban 25,9 por ciento. Entre 2018 y 2023 esa cifra subió a 34 por ciento, mientras que para la etapa de 2024 a 2029 se proyecta una participación de-l 39 por ciento, según el Observatorio. Además, cuatro de sus cinco vicepresidencias están ocupadas actualmente por mujeres.
Sin embargo, detrás de esas cifras de participación femenina en ciencia y tecnología-, en la nación caribeña, persiste una realidad que frena el desarrollo profesional: la sobrecarga de las tareas domésticas y de cuidados no remunerados.
El peso de los cuidados
La Encuesta Nacional de Ocupación (ENO) de 2024 confirma la brecha: 28,9 por ciento de las mujeres en edad laboral se dedica exclusivamente a los quehaceres del hogar, sin recibir pago alguno, frente a solo 0,4 por ciento de los hombres. En zonas rurales, la cifra asciende a 35 por ciento, y en provincias orientales como Holguín supera el 39 por ciento.
Las mujeres ocupadas, además, entre las que se incluyen muchas de las científicas del país, suman 10 horas semanales más de trabajo doméstico que sus pares hombres, lo que evidencia la persistente doble jornada.
En opinión de Bárbara Pérez, graduada de Física y profesora de la Universidad de La Habana, la carga desproporcionada de las tareas domésticas y el cuidado familiar «limita el tiempo y la dedicación que pueden invertir en sus carreras científicas y crea un desequilibrio en el avance profesional de las mujeres», aseveró en una entrevista para el proyecto “Chicas en la Ciencia”.

Este proyecto nació en 2023 como una iniciativa multimedia de la revista Juventud Técnica, en alianza con la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, en busca de romper con los ciclos de exclusión y fomentar la participación de las mujeres en el ámbito científico.
La propuesta no solo proporciona herramientas y recursos para que las niñas y jóvenes se interesen por la ciencia, sino que también trabaja activamente para visibilizar el papel de las mujeres en este campo.
Así también lo reconoció Andrea Armas, directora general de Ciencia, Tecnología e Innovación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), durante el panel “Mujeres de Ciencia y Medio Ambiente”, de la XV Convención Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo, realizada en La Habana en julio de 2025.
En ocasiones –dijo– las mujeres se ven limitadas por el mandato social de ser quienes llevan adelante el hogar, el cuidado de familiares y la actividad doméstica. «El desafío más importante que tenemos hoy nosotras es la conciliación de la vida familiar y laboral», afirmó.
La familia le pone un peso muy grande a las mujeres que deciden estudiar estas especialidades, considera la joven profesora Suilan Estévez Velarde, decana de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana.

Muchas veces, incluso cuando ellas han sido mejores académicamente, le dan más relevancia al trabajo del esposo o la decisión de dónde trabajar se ve influenciada por el rol familiar que se supone deben desempeñar, acotó en entrevista con SEMlac.
En el camino hacia la equidad, las científicas cubanas continúan demandando el reconocimiento de sus capacidades y también las condiciones estructurales que permitan convertir el talento en liderazgo real dentro del sistema de ciencia, tecnología e innovación.
La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 11 de febrero como “Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia”, en reconocimiento al papel clave que desempeñan las mujeres en la comunidad científica y la tecnología.
Este año el tema central es “Aprovechar las sinergias entre la inteligencia artificial, las ciencias sociales, las STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y el sistema financiero: construir un futuro inclusivo para las mujeres y las niñas».
En la actualidad, las mujeres representan menos de un tercio de la comunidad investigadora en todo el mundo, según la ONU. “Cerrar esta brecha de género no es solo una cuestión de justicia, sino que es esencial para la calidad, la relevancia y el impacto de la ciencia, la tecnología y la innovación”, valoró esa organización internacional con motivo de la fecha.
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