La Habana, octubre (SEMlac). Hay proyectos que se miden por lo que producen y otros por lo que hacen posible. “Cultura y paz” pertenece a los segundos. En dos años, esta iniciativa ha tejido una plataforma donde el arte se articula con la labor comunitaria, la prevención del suicidio masculino, la memoria feminista, los derechos de la niñez y la visibilidad de la comunidad LGTBIQ+.
«Este es un proyecto hecho a mano, lleno de fisuras, pero con la fortaleza de las personas que creen en lo que hacen», valoró el historiador Julio César González Pagés, su coordinador, durante el encuentro «Cultura y paz: resultados y desafíos», el 30 de septiembre de 2026 en el Teatro Teresita Fernández, sede del proyecto “Corazón feliz”, en La Habana Vieja.
Convocado por la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades (RIAM) en alianza con la Embajada de Suiza en Cuba, el espacio reunió a artistas, investigadores y representantes de la cooperación internacional y evidenció la importancia de que el arte pueda funcionar como red de derechos, desde las comunidades y con el apoyo de actores diversos.

“Cultura y paz” labora como plataforma desde 2025 y ha producido seis videoclips, tres obras de teatro y más de 20 talleres y seminarios, detalló González Pagés. La esencia ha sido que los artistas aprovechan su arte para transmitir mensajes por la no violencia, en lugar de convertirse en «anunciadores de un producto comercial», dijo.
Masculinidades, salud mental y prevención
Uno de los ejes más sensibles ha sido la prevención del suicidio masculino. Cuba tiene una de las tasas más altas de América, con una mayor incidencia en hombres y en adultos mayores.
Para 2027, la RIAM anuncia la publicación de Morir por hombría, un estudio sobre violencia y suicidio en hombres. El médico Antonio Belaunde ha sido pieza clave para esta labor.
«El título es una provocación, porque cuando uno debía vivir por hombría, resulta que los hombres se mueren porque son ‘muy hombres’. Esa es la paradoja que queremos desmontar: la idea de que el hombre tiene que ser fuerte, que no puede fallar, que no puede pedir ayuda», reflexionó Belaunde.

En la producción editorial que ha acompañado al proyecto también se incluye Masculinidades y envejecimiento. Cuidar de la salud es cosa de hombres, que aborda temas como el envejecimiento, el suicidio, la enfermedad de próstata en el hombre, la violencia, la andropausia y las construcciones culturales que acompañan al envejecimiento masculino.
Si los libros y el trabajo clínico del doctor Belaunde están dirigidos, fundamentalmente, a especialistas y estudiantes de medicina, la música del cantautor urbano Jotabarrioz (Jesús Andrés Barrios Sánchez), otro de los integrantes del proyecto, habla el lenguaje de la calle y las redes sociales, con resonancia en jóvenes que quizás nunca leerían un manual sobre masculinidad.
«La depresión no siempre se ve triste. Muchas veces está escondida detrás de una sonrisa, una fiesta o un chiste», explicó Jotabarrioz, quien lidera desde la música la campaña contra el suicidio masculino.
El artista compartió que en su familia ha habido tres suicidios y, junto al músico Christopher Simpson Rodríguez y especialistas de la RIAM, creó la canción «Los hombres no lloran», que aborda el mandato de género que impide a los hombres expresar dolor. «El machismo es un virus que ataca a todos los géneros», reflexionó.
Esa dimensión cultural se complementa con la campaña de paternidad responsable, liderada por la RIAM desde 2007. La iniciativa ha realizado seis videos cortos transmitidos por la televisión nacional para promover que los hombres asuman el cuidado no como proveedores ausentes, sino como padres presentes.
Feminismo, memoria y racialización
El proyecto ha tenido un eje feminista explícito. «Cuando hay una crisis, los primeros derechos que se eliminan son los de las mujeres», advirtió González Pagés.
De ahí surgió “Ellas en el feminismo», un espacio que rescató figuras precursoras del feminismo cubano en los siglos XIX y XX, como Ofelia Domínguez Navarro y Mariblanca Sabas Alomá, respectivamente.
También llevó a la escena «Siempre vuelvo. Visitaciones a Belkis Ayón», obra de Rosario Cárdenas sobre una artista plástica racializada, cuyo suicidio invisibilizó su obra. La pieza reunió a miles de personas y demostró que la memoria de las mujeres negras también es una forma de combatir el racismo desde la cultura.
La cantautora Rochy Ameneiro, líder de las iniciativas «Toda contracorriente» y «Corazón feliz», insistió en que no trabajan en solitario.

«Corazón Feliz» atiende desde hace dos años y medio a niños y niñas de la escuela de enseñanza especial “República de Vietnam”, muchos de ellos con vivencias duras de violencia intrafamiliar, madres alcohólicas o padres presos. «Aquí ningún niño se queda sin atención», subrayó Ameneiro.
Los talleres de formación de líderes comunitarios, artistas y comunicadores, coordinados por Carlos Iban Martínez, han sido otro pilar. El primer taller, en marzo de 2025, reunió a 120 participantes, 70 mujeres y 50 hombres.
El proyecto Quisicuaba, en Centro Habana, es otra de las experiencias comunitarias que participan del proyecto, para el cual la cooperación internacional ha sido vital.
González Pagés anunció que “Cultura y paz” pretende extenderse hasta 2030, alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. «Como sociedad civil, asumimos que los derechos son nuestros y nos toca defenderlos», insistió.

