Medios y diversidad sexual…pasos en el camino

Los medios de comunicación constituyen un escenario de disputa y una herramienta fundamental para colectivos y personas LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexual y queers). En Cuba, ese camino hacia los medios ha sido complejo, de manera particular para las instituciones y colectivos que luchan contra la homofobia. Sin embargo, activistas y profesionales de los medios identifican avances en la agenda mediática y el uso de las redes sociales virtuales. Los retos siguen apuntando a la política de medios, la formación profesional y el acceso a internet. El debate Medios y diversidad sexual…pasos en el camino pone a dialogar criterios de la periodista Ivet Gonzáles Lemes, el activista Yadiel Cepero y el periodista y conocido bloguero Francisco Rodríguez Cruz.

¿Qué distingue al tratamiento mediático de la diversidad sexual en Cuba hoy?

Ivet Gonzáles Lemes:  Solo puedo dar valoraciones superficiales desde mi percepción como consumidora crítica de los medios de comunicación en Cuba, sin distinción, porque leo todo tipo de prensa por mi trabajo, desde la nacional hasta la local y desde la estatal hasta los diversos medios alternativos.

Percibo que, de manera general, la cobertura y el interés periodístico por ese grupo vulnerable y aún discriminado de la sociedad ha crecido y mejorado en calidad en los últimos años, incluso en la prensa estatal. Buena parte de ese resultado se debe al trabajo institucional del Cenesex, de la ciudadanía comprometida con el respeto a las personas no heterosexuales y la inclusión aunque sea incipiente de estos temas en el currículo académico de la carrera de Periodismo.

El mejor y más reciente ejemplo es el premio de la Fundación para el Nuevo Periodismo al reportaje “Historia de un paria”, de Jorge Carrasco, publicado en el medio alternativo El Estornudo. Carrasco hace gala de su excelente manejo del periodismo narrativo y la madurez alcanzada en el abordaje del mundo LGBTI, en el que se especializó desde antes de culminar su carrera universitaria. El texto toca de manera respetuosa problemas silenciados usualmente por la prensa local, como la discriminación, el maltrato infantil, abandono familiar, marginalidad, travestismo y VIH/sida.
Pero, de manera general, el mayor abordaje de la diversidad sexual viene acompañado de viejas sombras sobre la manera de representar a estos grupos vulnerables. Desgraciadamente, todos los ejemplos no son Jorge Carrasco y muchos periodistas y medios tocan estos temas porque son trasgresores y nuevos en la agenda local. En muchos trabajos aparecen personas LGBTI y otras vulnerables presentadas de manera deshumanizada, como fenómenos de circo.

Yadiel Cepero: El tratamiento mediático de la diversidad sexual en Cuba pasa, en muchos aspectos, por la mirada subjetiva de quien o quienes definen las reglas de la comunicación y desde una posición de poder establecen lo que puede o no decirse sobre el tema.

En ocasiones pareciera que se circunscribe a campañas puntuales o fechas específicas y no al desarrollo de una agenda, pensada, consensuada y diseñada integralmente para ejecutarse los 365 días del año.

En muchos espacios prevalece una mirada biologicista sobre el tema. Con demasiada frecuencia se suele invitar a los espacios radiales y televisivos a psicólogos, terapeutas o psiquiatras en lugar de activistas sociales y miembros de la comunidad LGBTIQ+. Rara vez una persona trans ha podido contar en televisión nacional su experiencia de vida

Francisco Rodríguez Cruz: Estamos en un punto intermedio entre una primera etapa de abordaje limitado y bajo el control de una dosificación estricta y centralizada para los diferentes medios tradicionales, y la siguiente fase, todavía no alcanzada del todo, pero de la cual ya hay señales, que implica un reflejo natural de la diversidad sexual existente en la sociedad cubana, de acuerdo con los valores noticias y los resortes periodísticos de cada hecho concreto.

Por consiguiente, todavía el tratamiento mediático resulta segmentado e incompleto, no pocas veces con vacíos informativos notables en los medios tradicionales ante acontecimientos internacionales o nacionales que vinculan con la temática LGBTIQ, aunque hoy es mucho más frecuente la aparición en la prensa de materiales periodísticos y programas culturales que la abordan y, por lo general, no pasa inadvertido ningún hito para una comunidad de personas y activistas que siguen el tema por los medios alternativos y las redes sociales en internet.

¿Crees se ha avanzado en estos últimos años? ¿Por qué?

IGL: Está respondida en la anterior

YC: Pienso que sí, aunque es mucho lo que queda por hacer. El tratamiento mediático de la diversidad sexual es complejo, requiere de consensos y procesos dialógicos. A nivel social se aprecia un cambio respecto a la diversidad sexual, que en muchos sentidos es resultado del abordaje del tema en los medios. Sin embargo, el tratamiento no ha sido igual en todas partes. Me atrevería a decir que los telecentros provinciales y los medios locales y comunitarios, han sido más receptivos con el tema que los medios nacionales.

FRC: Sí, hemos avanzado. Por varios motivos:

  • Es el resultado de la introducción del tema en la agenda pública, a partir de las Jornadas Cubanas contra la Homofobia y la Transfobia y, en general, de la labor educativa, científica y de apoyo al activismo social que desempeña el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).
  • Constituye un reflejo del avance en la conciencia social a partir del debate ciudadano existente, cuya expresión y síntesis política más contundentes en el plano formal son los pronunciamientos del Partido Comunista de Cuba en su VI y VII Congreso, al introducir como un objetivo el enfrentamiento a la discriminación por orientación sexual e identidad de género.
  • Hay más flujo de información y contenidos comunicativos sobre la diversidad sexual provenientes de otros países, y también más preocupación, sensibilidad, implicación y conocimiento por parte de creadores, periodistas y comunicadores en Cuba.
  • Existe una mayor permeabilidad entre las agendas de los medios y de la ciudadanía, en este y otros muchos asuntos, a partir del incremento en el acceso a internet y otras vías de comunicación (“el paquete”[i], la telefonía celular, el correo electrónico)

¿Cuánto han aportado los medios digitales y las redes sociales en la lucha contra la homo/lesbo/transfobia?

IGL: Son un espacio de socialización clave, que tendría mucho más impacto si muchas más personas en Cuba estuvieran conectadas a internet. Ahora mismo es un espacio más aprovechado por audiencias fuera de Cuba que por el público natural de muchos periodistas.

YC: Los medios digitales y las redes sociales han contribuido notablemente a posicionar y visibilizar temáticas, problemáticas y realidades que no encuentran expresión en otros contextos. Se han convertido, de cierto modo, en el espacio para quienes no pueden estar en otros espacios (pensando sobre todo en los/as activistas y colectivos LGBT que no gozan de reconocimiento legal).

Pudiera decirse que los entornos digitales han venido a democratizar los procesos de comunicación en Cuba. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no siempre lo que acontece en las redes sociales se expresa de igual manera en la realidad. Ese vendría siendo su talón de Aquiles y, por tanto, un aspecto que no se debe descuidar. ¿A quién le hablamos en las redes sociales? ¿Quiénes tienen acceso a internet en Cuba y para qué lo emplean? ¿Tenemos identificados los públicos a quienes queremos llegar con nuestros mensajes y campañas? La comunidad universitaria cubana, casi en su totalidad, dispone de acceso gratuito a internet, ¿hemos logrado involucrarla en los procesos de transformación social?

FRC: Como ocurre también en otras sociedades, los medios digitales alternativos y las redes sociales constituyen la principal vía de comunicación e interacción social para conocer, seguir y participar —indirectamente— en este tipo de lucha. Todavía tales espacios comunicativos no son tan efectivos, sin embargo, como vía para la movilización real y efectiva, pues con ese propósito prevalecen los mecanismos institucionales, de mucho mayor alcance, credibilidad y validación política en la sociedad cubana. No obstante, es creciente la influencia de los estados de opinión que generan estos medios y redes para el avance en la discusión de políticas públicas más inclusivas en relación con la diversidad sexual y en la infiltración de tales contenidos hacia el periodismo tradicional y otros espacios de deliberación pública y política.

¿Qué estrategias y acciones crees son vitales para la inclusión orgánica de la lucha contra la homofobia en la agenda mediática nacional?

IGL:  En primer lugar, creo que urge capacitar más a periodistas en activo y en formación sobre el enfoque de género y la inclusión social. La comunicación periodística cuenta con herramientas que ayudan a construir un mensaje periodístico de manera respetuosa, que no están lo suficientemente socializadas. Puedo dar fe del interés de las y los estudiantes de Periodismo por conocer cómo hacer periodismo de forma inclusiva y proactiva.

Inevitablemente, un mayor abordaje de este tema dependerá de cuan pronto se logre el pedido del gremio y de la ciudadanía de diversificar la prensa cubana en la actualidad, de manera que pueda cumplir su misión social.

YC: La narrativa de la lucha contra la homofobia en Cuba no puede ser contada exclusivamente por el personal vinculado a los medios, que ya sabemos no siempre está preparado para asumir el reto y con frecuencia reproduce sus estereotipos y termina contaminando, en cierto sentido, la agenda mediática. Para una inclusión orgánica, se requiere establecer alianzas entre los colectivos de la diversidad sexual y los medios. Pero para ello es indispensable el reconocimiento legal de estos colectivos. De igual forma, a nivel social hay que desencadenar procesos formativos que tributen a elevar el nivel cultural y empoderamiento de la ciudadanía LGBTIQ+, para que no requiera de voceros que hablen en su nombre. Estrategias y acciones pudieran implementarse muchas, siempre que sean resultado del consenso y el diálogo.

FRC:

  • Superar las grandes limitaciones y problemas que existen en la concepción y desarrollo del periodismo en Cuba, en su mayoría o principalmente no atribuibles a sus profesionales, sino como consecuencia de políticas comunicativas retardatarias e ineficaces frente al nuevo paradigma comunicacional global, así como de la aparente incomprensión o subvaloración sobre el papel de los medios en la sostenibilidad del proyecto socialista cubano.
  • Fortalecer el activismo LGBTI mediante mecanismos y estructuras coherentes con las peculiaridades de la sociedad civil cubana, de modo que pueda ser más efectiva la exigencia en el cumplimiento de la política del Partido Comunista de Cuba.
  • Incrementar la capacitación y formación de profesionales y creadores en materia de derechos humanos, en particular en relación con las demandas, características y necesidades de la comunidad LGBTIQ.
  • Conseguir un liderazgo político más amplio que no desconozca el tema o rechace hablar sobre la diversidad sexual y la no discriminación por orientación sexual e identidad de género.
  • Suprimir de una vez y por todas, mediante el debate público sobre la base de una rigurosa investigación científica e histórica, los vacíos, silencios y opacidades en el análisis de los errores y las injusticias que se cometieron en épocas anteriores, como resultado de la homo/lesbo/transfobia.

 

[i] El “paquete semanal” es una compilación de un tera bite que reúne contenidos diversos (desde informativos, películas y revistas, anuncios publicitarios, eventos de deporte, etc.) y circula de manera informal por todo el país.

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