Mapear el activismo LGBTIQ+, memoria colectiva para conquistar derechos

La Habana, junio, (SEMlac). – El activismo LGBTIQ+ en Cuba se viene gestando desde hace varias décadas, y se sostiene por personas y organizaciones que muchas veces trabajan sin que su historia, sus aprendizajes o su existencia lleguen a conocerse del todo, tanto dentro como fuera del país.

Rescatar esa labor, ponerle nombre, rostro y visibilizar sus aportes son algunos de los propósitos del proyecto “Artivismo en colores: promoviendo la igualdad y el respeto a las personas LGBTIQ en Cuba”, liderado por la organización no gubernamental italiana Cooperación para el Desarrollo de Países Emergentes (COSPE), con el apoyo de la Embajada Británica en Cuba.

De la mano del Grupo América Latina, Filosofía Social y Axiología (Galfisa), la iniciativa gestó un mapa colaborativo con perspectiva feminista, el folleto “Experiencias de formación y activismo LGBTIQ+ en Cuba” y el audiovisual Conectando diversidades, resultados presentados el 26 de junio en el Instituto de Filosofía, en La Habana.

Para James Hooley, embajador británico en Cuba, lo más valioso fue haber generado espacios de diálogo entre grupos e instituciones que antes no se relacionaban. El mapeo, dijo, permitió visibilizar a ocho redes y unas 8.700 personas que trabajan desde distintos niveles por la diversidad y los derechos LGBTIQ+ en el país, algunas con más de 25 años de trayectoria y otras de formación reciente, pero todas con un compromiso común.

James Hooley, embajador británico en Cuba. Galfisa
James Hooley, embajador británico en Cuba, destacó que el mapeo permitió visibilizar a redes y personas que impulsan los derechos LGBTIQ+ en el país y fortalecer el diálogo entre colectivos e instituciones. Foto: Galfisa

“Aún existe poco conocimiento a nivel internacional sobre el activismo LGBTIQ+ cubano”, afirmó y calificó lo alcanzado como “un punto de partida”, pues el mapeo se convierte en una herramienta clave para visibilizar un esfuerzo sostenido y, con frecuencia, poco reconocido.

Reconstruir una historia de luchas

La investigadora Mirell Pérez González, subrayó que las verdaderas protagonistas del proceso fueron las organizaciones, redes y personas de las comunidades LGBTIQ+ cubanas y agradeció la participación de colectivos como la Red Feminista Universitaria, Comuna Hereje, la Red de Mujeres Lesbianas y Bisexuales, la Red Transcuba, el Grupo Transmasculinos de Cuba, el Movimiento Estudiantil Cristiano, la Red de hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y el Espacio/Red feminista Berta Cáceres, entre otros.

Anne Aichroth, encargada de Asuntos Políticos de la Embajada Británica en La Habana, comentó que Cuba mantiene una posición de avanzada en derechos LGBTIQ+ dentro de la región, aunque reconoció que, como en su propio país, los retos persisten. El objetivo del proyecto, explicó, fue unir esfuerzos entre grupos que hacían un trabajo valioso, pero con frecuencia no se conectaban entre sí.

Fabio Laurenzi, coordinador de COSPE en Cuba, destacó que el proyecto deja, sobre todo, una agenda y un análisis de contexto actualizados que pueden servir de base a una cooperación más amplia.

Fabio Laurenzi, coordinador de COSPE en Cuba. Galfisa
Fabio Laurenzi, coordinador de COSPE en Cuba, destacó que el proyecto deja una agenda y un análisis de contexto que servirán de base para fortalecer futuras acciones de cooperación en favor de los derechos LGBTIQ+. Foto: Galfisa

Georgina Alfonso, filósofa, investigadora de Galfisa y directora del Instituto de Filosofía, presentó el folleto y explicó que retomar para las redes LGBTIQ+ la metodología de mapeo que Galfisa ya aplicaba con organizaciones feministas implicó un reto teórico, pues el equipo no tenía una trayectoria fuerte en el tema, aunque sí una mirada propia sobre diversidad e identidades plurales.

Contó que, al buscar información, el equipo constató que casi todo lo publicado se ha producido desde afuera del país y que apenas se conoce el trabajo de las organizaciones cubanas; fue la información aportada por las propias redes la que permitió reconstruir la historia del movimiento LGTBQ+ en Cuba.

Georgina Alfonso, investigadora de Galfisa
Georgina Alfonso, investigadora de Galfisa y directora del Instituto de Filosofía, presentó el folleto Experiencias de formación y activismo LGBTIQ+ en Cuba, construido a partir del mapeo colaborativo de organizaciones y redes. Foto: Galfisa

Alfonso señaló que el folleto busca posicionarse en debates académicos y políticos, porque habla tanto de la presencia y el activismo de estas organizaciones como de su apuesta sociopolítica, en un contexto de ofensiva global contra el feminismo y los derechos a decidir sobre los cuerpos.

A su juicio, ese es hoy el desafío más importante de la lucha política: solo se construye una sociedad respetando la diversidad de las identidades y el derecho de cada cuerpo a decidir sobre su vida.

 Voces y territorios “conectando diversidades”

Wendy Rodríguez Menéndez, comunicadora e integrante de Galfisa, presentó el audiovisual Conectando diversidade, construido de manera colectiva para documentar el proceso y visibilizar un activismo que en Cuba se viene gestando desde hace varias décadas.

La narración del propio audiovisual planteó el mapeo como un proceso de investigación-acción participativa que exploró cuatro dimensiones —identidad, territorio, inserción sociopolítica y narrativas— y lo situó en una trayectoria de más de tres décadas de estudios sobre feminismos y movimientos sociales impulsados desde el Instituto de Filosofía desde 1995.

olleto “Experiencias de formación y activismo LGBTIQ+ en Cuba”
El folleto “Experiencias de formación y activismo LGBTIQ+ en Cuba” reúne los principales resultados del mapeo colaborativo y reconstruye parte de la historia de las organizaciones y redes que impulsan los derechos de las personas LGBTIQ+ en el país. Foto: Galfisa

Jorge González Núñez, presidente del Movimiento Estudiantil Cristiano de Cuba, relató que su acercamiento al activismo nació de su experiencia de fe, al encontrar en el movimiento un espacio para reflexionar desde la teología sobre el género, algo que no siempre hallaba en espacios religiosos más tradicionales. Eso lo llevó a asumir el compromiso de compartir esa experiencia y de trabajar por transformar tanto las instituciones como las propias iglesias.

Por su parte, Verde Gil, del Grupo Transmasculinos de Cuba, vinculó su activismo a su propia transición, iniciada gracias a la orientación de otra persona transmasculina. A partir de iniciativas como la microcampaña #AhSoyTrans, fue conectando con personas trans de toda Cuba, hasta que en febrero de 2023 ese vínculo dio origen al Grupo Transmasculinos de Cuba, que hoy combina apoyo mutuo con activismo cultural e incidencia política.

Teresa de Jesús Fernández, coordinadora de la Red de Mujeres Lesbianas y Bisexuales, habló del peso del territorio en el activismo. Afirmó que hay lugares con una cultura machista muy arraigada, que coloca a las mujeres lesbianas en una desventaja mayor, por desafiar la heterosexualidad obligatoria.

Para Laritza Pérez Rodríguez, psicóloga y activista por los derechos de las mujeres lesbianas, es preciso visibilizar también la distancia entre el avance legislativo y la experiencia cotidiana de quienes hacen activismo. Como mujer lesbiana ha ganado derechos, pero como activista percibe una mirada más temerosa hacia quienes reclaman o se posicionan, dijo.

 Un mapa de desafíos

Al intervenir en el debate, Gustavo Valdés Pi, coordinador nacional de la Red HSH-Cuba, consideró que la legislación cubana requiere mayor educación para hacerse efectiva y llamó a fortalecer la articulación entre organizaciones para prevenir las violencias que afectan también a personas LGBTIQ+.

“La articulación es una condición para avanzar. Es desde ella que las políticas públicas pueden acercarse a las vidas concretas, responder a las necesidades reales y convertirse en herramientas para garantizar derechos”, sostuvo Yaira Díaz, investigadora de Galfisa.

La jurista Zulendrys Kindelán consideró clave que el folleto deje planteado el anhelo de buena parte de las organizaciones de lograr el reconocimiento institucional de las redes de la sociedad civil, lo que legitimaría su papel en la construcción de políticas públicas.

La jurista Zulendrys Kindelán . proyecto activismo LGBTIQ
La jurista Zulendrys Kindelán abogó por el reconocimiento institucional de las redes de la sociedad civil y por visibilizar su aporte a la construcción de políticas públicas y a la garantía de derechos. Foto: Galfisa

Llamó a visibilizar más el aporte de redes como Trans Cuba o la Red HSH, que han logrado modelos de diálogo con decisores en políticas de salud, y propuso documentar con cifras ese aporte, además de conectar el debate con otras interseccionalidades, como color de la piel o acceso a la seguridad social.

La periodista Lirians Gordillo, subdirectora de la Editorial de la Mujer, definió el mapeo como un acto de justicia, aunque advirtió que quedan todavía muchas deudas con el activismo LGBTIQ+ en Cuba, pues se trata sobre todo de un mapeo de los grupos sobrevivientes, los más visibles.

Los derechos siguen estando en el centro de las luchas que documenta el mapeo y existe una disputa permanente entre lo que reconoce la ley y lo que de verdad pueden ejercer quienes actúan por esos derechos, agregó.

Llamó la atención sobre la comunicación como un ámbito de acción importante en la historia del activismo cubano en los últimos años, a través del apoyo de medios aliados como SEMlac e IPS y la producción comunicativa propia de diferentes grupos. “El proceso de aprobación del Código de las Familias mostró todo lo que en materia de comunicación los colectivos pueden hacer”, dijo.

La investigadora Yaira Díaz definió el mapeo como “un acto de memoria y de justicia” que reconoce a quienes han cambiado la historia de los derechos en Cuba, sin dejar de recordar que aún quedan muchos nombres y derechos por conquistar.

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