Estereotipos y facilismos en imágenes que perpetúan la violencia
Los relatos siempre han sido un recurso recurrente para educar. Antes de dormir, un cuento para divertirnos y de paso alguna enseñanza. El proceso de socialización se apoya mucho en sistemas de sanción-recompensa y los relatos han usado este sistema para dejar claro qué te puede suceder si te sales del caminito o qué debes hacer para que te vaya bien; pero, sobre todo, cuál es tu lugar en el mundo, según tu género, tu apariencia o tu clase social. Los relatos que involucran conflicto y emoción son los mejores: lloramos y reímos con los protagonistas a través de la empatía y hasta sentimos que lo bueno y lo malo nos sucede a nosotros.Leer más










