La Habana, abril (Especial de SEMlac). Problemas con el seguimiento mediante ecografías diagnósticas a unas 32.000 mujeres embarazadas y más de 96.000 cirugías en pausa, entre ellas alrededor de 11.000 de niñas y niños, son de las consecuencias derivadas del bloqueo económico impuesto a Cuba por el gobierno de Estados Unidos, según el informe presentado a la 70 sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (Cedaw), en marzo de 2026.
Esas cifras se suman a otras muchas razones que reunieron el 7 de abril a miles de mujeres cubanas, en diversos parques y plazas de la nación caribeña, bajo el lema «Todas contra el bloqueo».
La convocatoria tuvo como escenario principal el Parque Mariana Grajales, en el municipio habanero de Plaza de la Revolución, en la capital cubana, y tomó como eje central la conmemoración del 96 aniversario del natalicio de Vilma Espín Guillois, fundadora Federación de Mujeres Cubanas (FMC), organización que lideró la iniciativa.
El bloqueo no es una palabra extraña: es el medicamento que no llega, el equipo médico que no se puede comprar, la angustia de no saber si mañana habrá lo que hoy falta, dijo durante el acto capitalino la joven embarazada Yadira González Tamayo. Es una “agresión directa a la vida, a la salud, a la maternidad, a las infancias”, agregó.

Para la ingeniera de software Ailyn Febles Estrada, fue importante ver reunidas en un mismo espacio a distintas generaciones de mujeres con un mismo mensaje. “Estábamos todas con los mismos problemas, las mismas complejidades, los mismos apagones, la misma incertidumbre de qué poner en la mesa”, explicó a SEMlac.
“¿Cuánto más podríamos hacer si no existiera el bloqueo? ¿Y cuánto hacemos a pesar de él?”, se preguntó Febles Estrada, también viceministra de Comunicaciones.

Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la FMC, reflexionó en las palabras centrales sobre cómo el bloqueo es una transgresión sistemática a los derechos de las personas en Cuba y sobre la presión injustificada y criminal que ejerce, en particular, contra las mujeres, a quienes calificó como columna vertebral en la vida del país.

“Sabemos lo que significa que un banco extranjero cierre una puerta por miedo a sanciones, que un medicamento no llegue a tiempo, que un equipo médico quede retenido en un puerto, que un alimento básico se encarezca porque debe viajar por rutas torcidas para esquivar castigos”, detalló.
Las denuncias realizadas por las cubanas coinciden con llamados y declaraciones de organizaciones internacionales de solidaridad y también de otras con vocación feminista.
En febrero pasado, la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM), en comunicación urgente ante la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, había condenado la «asfixia económica y energética» provocada por el recrudecimiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos contra Cuba.
Según la FDIM, la persecución a buques y empresas vinculadas al suministro de combustible ha agravado la crisis energética de la isla y advirtió que las consecuencias del bloqueo afectan de manera desproporcionada a los sectores más vulnerables de la sociedad, particularmente mujeres, niñas, niños y personas de la tercera edad.
También precisó que esas medidas agudizan las manifestaciones de violencia estructural y de genero en el país, pues el “colapso energético traslada una carga desproporcionada de trabajo de cuidados y doméstico hacia las mujeres, quienes deben gestionar la supervivencia familiar sin electricidad para cocinar o conservar alimentos, vulnerando su derecho al desarrollo y a la salud mental”.

La Marcha Mundial de las Mujeres (MMM), por su parte, convocó a una jornada de 24 horas de acciones globales en respaldo a la resistencia cubana, bajo el lema «Solidaridad Feminista».
En 2021, el informe Derecho a vivir sin bloqueo. Impactos de las sanciones de Estados Unidos en la población cubana y la vida de las mujeres, realizado por la organización internacional Oxfam, había presentado historias de vida y datos que mostraron el impacto negativo de las medidas impuestas por las administraciones estadounidenses contra Cuba por casi seis décadas.
El estudio de Oxfam documentó de manera pormenorizada cómo el cerco estadounidense había reforzado el sistema patriarcal en Cuba al desconocer las necesidades diferenciadas, la autonomía y las oportunidades de las mujeres.
«Estamos seguros de que, en un escenario sin bloqueo, es posible incrementar la protección social en beneficio de quienes más lo necesitan, apoyar el ejercicio de los derechos de las mujeres y desarrollar el sector privado», señaló Helena Gentili, entonces representante de Oxfam en la nación caribeña, al presentar la investigación.
La movilización del 7 de abril contó con la participación de la vice primera ministra cubana Inés María Chapman y el vicepresidente Salvador Valdés Mesa,
«Esta política de abuso tiene que parar. El pueblo de Cuba no se merece esto. Es el sistema más completo, abarcador y más largo de medidas coercitivas que se ha impuesto contra todo un país», dijo a la prensa extranjera acreditada en el país Josefina Vidal, viceministra de Relaciones Exteriores y quien fuera negociadora en el acercamiento bilateral entre Cuba y Estados Unidos en 2014.

