Intelectual cubana defiende la literatura afrocubana al ingresar en Academia nacional de la Lengua

La Habana, diciembre (SEMlac).- Con un discurso basado en evidencias y un agudo análisis histórico, que reivindica el sólido cuerpo de la literatura afrocubana y con ella a sujetos claves de la identidad nacional, la intelectual cubana Zuleica Romay hizo su ingreso formal a la Academia Cubana de la Lengua como miembro de número, el 19 de diciembre en la Biblioteca Nacional “José Martí”, en La Habana.

“Cada recodo de mi vida ha requerido que fije metas para el aprendizaje y me exija la mejor disposición y el mayor esfuerzo”, dijo Romay al asumir el puesto en la institución académica, “reconfortada por el afecto y la confianza de sus miembros”, expresó.

“Nacer en una casa sin libros; estudiar y enseñar Química, pero orientarme hacia las ciencias sociales y reafirmar en la madurez mi vocación por la investigación sociocultural son hitos importantes de una existencia que me ha premiado y, sobre todo, retado de diversas maneras”, resumió la reconocida intelectual.

Casi como una declaración de principios, expresó: “mi genealogía de gente sin historia me incentiva a conectar pasado y presente en la mixturada africanidad que nos constituye”, para luego ofrecer su disertación “¿Literatura afrocubana? Caminos para renovar esencialismos, o reinventar la tradición», inscrita ya entre sus “provocaciones a la narrativa más establecida y canonizada de la nación”, al decir del profesor José Antonio Baujín, quien le dio la bienvenida oficial a la Academia.

Romay entregó una mirada aguda y panorámica de los procesos de transnacionalización de identidades que hoy se reconocen afrodescendientes y “los modos en que se han reflejado en la literatura de y sobre gente negra en Cuba”.

Tras reconocer que “los debates que configuraron el campo de estudios afroamericanos durante el último medio siglo despliegan ejes analíticos que se solapan y entrecruzan de modo constante”, la intelectual transitó por diversos enfoques, hechos y procesos de una identidad trasnacional, la afrodescendiente, “con pocos reconocimientos a una legitimidad asentada en prolongadas luchas para redimir existencias estigmatizadas”.

“Somos herederos de una tradición que hizo de la lengua y la religión pivotes fundamentales de la cultura. Andaluces, gallegos, vascos y catalanes fueron hispanizados en las Américas, al mismo tiempo que la ignorada diversidad de indígenas y africanos”, reflexionó, “pero no en las mismas condiciones”, advirtió Romay.

De ese modo aludió a la historia compartida de esclavismo y opresión por los pueblos afroamericanos, a su “inagotable creatividad ante el infortunio, avances costosos y nunca depuestas esperanzas”, y agregó que esa historia “sostiene otra tradición que cuestiona o interpela el acervo cultural de matriz hispánica y confiere a su mutua interacción cierto grado de conflictividad”.

La escritora e investigadora, a quien “la demanda de reconocimiento de las escrituras afrodescendientes” no le parece “una práctica voluntarista que fuerce adscripciones extemporáneas para generar un campo literario artificial”, ofreció luces sobre lo que define como la literatura afrocubana.

Libros de Zuleica Romay
Zuleica Romay es autora de una profunda obra que aborda la problemática racial cubana, con vocación humanista, antirracista y descolonizadora. Foto: SEMlac Cuba

En sus propias palabras, se trata de una comunidad identitaria que dimana de poéticas y discursos que exhuman el dolor por la trata y la esclavización; recrean los nexos visibles e invisibles con el continente madre; exaltan la resistencia activa como filosofía vital; comparten una experiencia histórica que no resulta única, pero sí particular, y hacen del antirracismo un precepto ético.

Algunos o todos esos signos se erigen como cardinales en la obra de autores cubanos como Domingo Alfonso, Natalia Bolívar, Tomás Fernández Robaina, Gerardo Fulleda León, Tomás González Pérez, Eugenio Hernández Espinosa, Georgina Herrera, Julio Llanes, Rogelio Martínez Furé, Inés María Martiatu, Nancy Morejón y Fátima Patterson, refirió Romay.

También en la de Alberto Pedro Torriente, Excilia Saldaña, Alberto Abreu Arcia, Teresa Cárdenas Angulo, Israel Domínguez Pérez, Marcial Gala, Alberto Guerra Naranjo, Ariel Ribeaux Diago, Sinecio Verdecia y Roberto Zurbano Torres, agregó.

“No tengo dudas de que la obra de ellos y otros que no he mencionado inserta a Cuba en el curso creativo de la literatura afroamericana”, sostuvo Romay, quien identifica “un corpus literario casi bicentenario, de perfiles definidos, enraizado en las tradiciones culturales de este país”, aunque subsistan desacuerdos para nombrarlo y no haya cristalizado aún el proyecto de construcción canónica inicial.

Sin embargo, también reconoció que, desfasados de la realidad, los estudios cubanos aún recurren a estancos temporales temáticos o disciplinarios para examinar la presencia negra en la literatura cubana, sin prestar atención a los itinerarios y las confluencias que revelan su afroamericanidad.

“Esa experiencia negra –porque la literatura no tiene color, pero la experiencia sí– reproduce modos de entender y explicarse una sociedad que se muestra cada vez más compleja y desigual”, sostuvo.

Al darle la bienvenida a la nueva integrante de número de la Academia Cubana de la Lengua, José Antonio Baujín elogió las rutas profesionales de la maestra, figura política, gestora cultural, investigadora y ensayista; su honestidad, inteligencia, pasión y entrega permanente al servicio social, así como su integridad, juicio agudo y calado analítico.

Zuleica Romay
José Antonio Baujín elogió las rutas profesionales de Romay, maestra, figura política, gestora cultural, investigadora y ensayista. Foto: SEMlac Cuba

Se refirió, además, a sus pasos investigativos en zonas plurales del sustrato negro de la cultura cubana, su incidencia, relaciones transnacionales, percepción social y puesta en valor con mirada descolonizadora.

“Romay ha sabido andar con valiente libertad por entresijos menos visibles, preteridos o estereotipados de nuestra historia y del presente” y también “sabe que lo revolucionario está en sustituir la matriz heredada para la legitimación del saber que cuenta con presupuestos occidentales de pensamiento blanco, además de patriarcal, heteronormativo y xenófobo frente a determinadas áreas geográficas”, resaltó en sus palabras.

Elogió su capacidad discursiva y calificó de enorme y meritorio su trabajo intelectual, de pensamiento y accionar cultural, comprometido con su tiempo, con vocación humanista, antirracista, descolonizadora y cimarrona.

Zuleica Romay
Al final del acto, Romay disfrutó de la acogida y felicidad compartida junto a otros integrantes de la Academia Cubana de la Lengua que la acompañaron en la ceremonia. Foto: SEMlac Cuba

Nacida en 1952, Zuleica Romay Guerra se graduó de la especialidad de Química en el Instituto Pedagógico Enrique José Varona en 1981, se orientó hacia las Ciencias Sociales en 1998 y ejerció responsabilidades de dirección en unidades empresariales e instituciones del sector cultural cubano.

Es profesora, investigadora social y escritora. Ostenta, entre otros títulos, el de postgrado en la especialidad en defensa nacional y Máster en Marketing y Gestión Comercial, y completó el periodo lectivo de la Maestría en Estudios Cubanos y del Caribe con máxima puntuación.

Es autora de varios libros y obtuvo el Premio Extraordinario Casa de las Américas sobre la presencia negra en las Américas y el Caribe contemporáneos en 2012, el Premio de la Crítica científico técnica de 2013 y el anual de la Academia Cubana de la Lengua de 2016, por su obra Cepos de la memoria, impronta de la esclavitud en el imaginario social cubano.Romay ha publicado más de 40 artículos y ensayos en antologías, así como entrevistas en publicaciones nacionales y extranjeras, además de impartir conferencias en universidades de Alemania, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, España, Francia, Puerto Rico y los Estados Unidos, y presentar sus resultados de investigación en eventos culturales y académicos en Argentina, Ghana, Italia, Perú y Venezuela.

Como ensayista, mereció el Premio Internacional “Pensar a contracorriente” de la Editorial Ciencias Sociales, en 2009, y el Premio Internacional de la revista Temas, en la modalidad de Ciencias Sociales, en 2018.

Integra la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, en el cual fundó y dirige desde 2015 el Programa de estudios sobre Afroamérica. Forma parte, además, de los consejos asesores de la revista Temas, la Fundación Fernando Ortiz y las editoriales José Martí y MDN de Brasil, así como de la Junta Asesora del Instituto de la diáspora africana del Centro Cultural Caribeño.

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