Baja fecundidad, menos población y envejecimiento creciente en 2025

La Habana, julio (SEMlac). La fecundidad en Cuba se mantuvo en 2025 en 1,29 hijos por mujer por segundo año consecutivo, la cifra más baja registrada en la serie histórica desde 1958, según los Indicadores Demográficos de Cuba y sus Territorios 2025 presentados por la Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei) el 21 de julio en La Habana.

Esta tendencia no es un fenómeno reciente. «La fecundidad cubana, que ha sido históricamente baja, ha experimentado oscilaciones, pero siempre por debajo del nivel de reemplazo que se alcanzó en 1978 y ha seguido descendiendo”, explica la psicóloga y demógrafa Daylin Rodríguez Javiqué en su artículo “La fecundidad cubana, una visión general en tiempos de pandemia”.

La tasa bruta de reproducción fue de 0,62 hijas por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo generacional, estimado en 2,1 hijos por mujer. Este indicador mide el número promedio de hijas que tendría una mujer y, cuando se sitúa por debajo de 1, indica que cada generación no alcanza a reemplazarse a sí misma en términos numéricos.

El descenso de la fecundidad responde a factores múltiples, entre los que se cuentan los económicos; pero también la incorporación masiva de las mujeres al trabajo y la educación superior, el acceso legal al aborto y a métodos anticonceptivos, además de los cambios en los roles de género y las transformaciones culturales en torno a la familia y la maternidad.

Publicado en 2023 en la revista Novedades en Población, el estudio de Rodríguez Javiqué, profesora del Centro de Estudios Demográficos (Cedem), de la Universidad de La Habana, describe el comportamiento de la fecundidad cubana entre 2017 y 2021, en un contexto marcado por la pandemia de covid-19. En él argumenta que las postergaciones y el abandono de planes de fecundidad forman parte de las respuestas reproductivas de la población ante incertidumbres de signo diverso.

La Encuesta Nacional de Fecundidad (ENF) de 2022, realizada por la Onei, ofreció claves para comprender las decisiones reproductivas de la población cubana. La paridez media, es decir, el número promedio de hijos por persona al final de la vida reproductiva, se ubicó en 1,14 hijos para las mujeres y 0,79 hijos para los hombres.

El 87 por ciento de las mujeres y el 76 por ciento de los hombres llegan a ser madres o padres en algún momento de sus vidas, pero la nuliparidad —proporción de personas que terminan su periodo reproductivo sin haber tenido hijos— ha aumentado: alcanzó 13 por ciento en las mujeres y el 24 por ciento en los hombres, cifras superiores a las de similar estudio de 2009, cuando eran del nueve y el 18 por ciento, respectivamente.

La encuesta reveló, además, una brecha entre el deseo y la concreción de la maternidad. Apenas 22,6 por ciento de las mujeres que han superado los 35 años considera haber alcanzado la cantidad deseada de hijos. Así, alrededor de seis de cada 10 mujeres refieren tener menos hijos de los que les gustaría tener.

Sin embargo, las reservas de natalidad son limitadas: del total de mujeres en edad reproductiva, solo 21,1 por ciento afirmó tener intenciones de tener descendencia en el futuro y únicamente 9,3 por ciento lo haría en los próximos tres años. Además, una vez que se ha tenido un hijo, la intención de reproducirse se reduce sensiblemente: menos del 25 por ciento de las que han sido madres piensa volver a serlo.

De cumplirse las intenciones reproductivas declaradas, el nivel de fecundidad del país caribeño se situaría en un valor ligeramente más alto que el actual, pero igualmente en niveles muy bajos.

Los datos cubanos están en línea con el contexto internacional. El informe Estado de la Población Mundial 2025, del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), evidenció que la principal crisis global en el campo demográfico no es la baja fecundidad ni la despoblación, sino la pérdida de la capacidad de decisión reproductiva de las personas.

De acuerdo con el texto titulado “La verdadera crisis de fecundidad: Alcanzar la libertad reproductiva en un mundo de cambios», a nivel mundial crece el número de personas que desearía tener más descendencia, pero no lo considera oportuno en un entorno de crisis económica, precariedad laboral y dificultades para acceder a viviendas adecuadas.

Menos personas: la migración lidera las causas

Cuba cerró 2025 con una población efectiva de 9.434.593 habitantes, más de 300.000 habitantes menos que en 2024. La caída combina la disminución de los nacimientos, un aumento de las defunciones y un saldo migratorio total negativo, según la Onei.

La migración es el principal factor de la pérdida poblacional, algo que ocurre desde 2021. Foto: Canva
La migración es el principal factor de la pérdida poblacional, algo que ocurre desde 2021. Foto: Canva

Por cada 1.000 habitantes nacieron 7,1 personas y fallecieron 14,2, de modo que la mortalidad casi duplica a la natalidad Esto significa que Cuba pierde población incluso sin contabilizar el efecto de las migraciones. Sin embargo, la migración externa es el principal factor de la pérdida poblacional, algo que ocurre desde 2021, según precisó Juan Carlos Alfonso Fraga, vice jefe de la Onei, durante la conferencia de prensa donde se presentaron los datos.

Granma, Santiago de Cuba, Guantánamo y Holguín son las provincias que más población aportan hacia el resto del país, mientras que La Habana es la principal receptora de migrantes internos.

Mortalidad y envejecimiento con diferencias territoriales

El panorama territorial de la fecundidad, la mortalidad y el envejecimiento demográfico muestra contrastes: Guantánamo presenta la mayor natalidad, con 9,1 por 1.000 habitantes; mientras La Habana registra la mayor mortalidad general, con 17,3 por 1.000.

La tasa de mortalidad infantil aumentó a 9,9 por cada 1.000 nacidos vivos en 2025, 2,8 puntos porcentuales por encima de la de 2024, que fue de 7,1. Esto representa un incremento de más de cinco por ciento en relación con el mínimo histórico, de cuatro por cada 1.000 nacidos vivos, alcanzado en 2017 y 2018.

El descenso de la fecundidad y el aumento de la esperanza de vida han transformado la estructura etaria de la población cubana: el 26,7 por ciento tiene 60 años o más, lo que confirma a Cuba como el país más envejecido de América Latina y el Caribe.

La edad media o promedio de la población alcanzó los 45 años en 2025. Se trata de un indicador que resume el grado de envejecimiento, pues a mayor edad media, más envejecida está una población.

Cuba cerró 2025 con una población efectiva de 9.434.593 habitantes, más de 300.000 habitantes menos que en 2024.
Cuba cerró 2025 con una población efectiva de 9.434.593 habitantes, más de 300.000 habitantes menos que en 2024. Gráfico: Onei

Villa Clara es la provincia más envejecida, con una edad media de 48,1 años y 30,2 por ciento de su población de 60 años y más; Guantánamo, en tanto, es la menos envejecida, con 40,8 años de edad media y 23,3 por ciento de su población en ese grupo etario.

En todas las provincias la edad media de las mujeres supera a la de los hombres, reflejo de la mayor esperanza de vida femenina. El país tiene, en términos absolutos, 133.971 mujeres más que hombres, con una razón de 972 hombres por cada 1.000 mujeres.

En opinión de Antonio Aja Díaz, director del Cedem, esta situación implica desafíos estructurales, entre los cuales se incluyen una economía cada vez más envejecida, la reducción sostenida de la fuerza laboral y las persistentes brechas territoriales en la fecundidad, sobre todo en la adolescente, argumentó durante el Diálogo político sobre el contexto demográfico cubano, realizado el pasado 22 de junio en la sede del Sistema de Naciones Unidas en La Habana.

A esos desafíos, Aja Díaz agregó el déficit habitacional, la desigual distribución de los cuidados y la permanencia de patrones sexistas que siguen limitando la autonomía de las mujeres.

Para atenderlos se requiere construir resiliencia demográfica, que implica trascender la estadística para mejorar la capacidad de las instituciones, las políticas públicas y las comunidades en función de adaptarse a una sociedad en cambios, insistió Marisol Alfonso, jefa de la oficina del Unfpa en Cuba, durante la reciente conferencia de prensa de la Onei.

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