Foro virtual revela desafíos frente al nuevo Código de las Familias

El matrimonio igualitario, la educación integral de la sexualidad y el derecho a la adopción por parejas del mismo sexo acapararon la atención de los más de 800 comentarios recogidos durante el foro Constitución y derechos sexuales en Cuba: Avances y principales desafíos.

Desarrollado desde la plataforma digital de Cubadebate, con la participación de las juristas Ivón Calaña, del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y Yamila González, vicepresidenta de la Unión Nacional de Juristas de Cuba (Unjc), el espacio fue parte de la 14 Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia, que transcurre de forma virtual hasta el próximo 30 de mayo.

Aunque el posicionamiento temático del foro apuntó al nuevo marco jurídico y legislativo que abre la Constitución de la República, aprobada en 2019, la mayoría de las opiniones se concentró en la próxima consulta popular para la aprobación de un nuevo Código de las Familias en el país.

En esa línea, nuevamente el matrimonio y las uniones no heterosexuales capitalizaron muchas de las intervenciones, tanto a favor como en contra.

“Quisiera saber por qué se mantiene que se lleve a consulta un tema tan sensible como este (el matrimonio igualitario) y que de cualquier manera debe ser aprobado para respetar nuestra Constitución, que brinda protección a los derechos de las personas LGBTI”, cuestionó un internauta identificado como Di.

“Debe consultarse porque de la misma manera que ustedes, los que defienden la ideología de género, tienen sus derechos, nosotros los que creemos en el modelo de familia como Dios lo creó, hombre y mujer, también tenemos nuestros derechos y los defendemos”, contrarrestó Víctor M. Sanchez Rodriguez.

“Nadie está hablando de ideología, ni se está imponiendo nada. Nadie va a obligar a nadie a casarse con alguien de su sexo. Se está dando la facultad para que cada adulto racional pueda casarse con otro adulto racional, porque son adultos y son personas, y tienen el derecho de elegir con quién desean hacer una familia”, apuntó, en respuesta, otro participante identificado como Salem.

El proceso participativo de cara a la aprobación del Código de las Familias garantizará que sean tenidos en cuenta los criterios ciudadanos acerca de la amplia variedad de asuntos que incluye la debatida norma jurídica, coincidieron las juristas.

González y Calaña explicaron que esta no será la primera vez en la historia de Cuba que una norma de esta naturaleza se lleva a consulta popular, pues el actual Código de Familia, aprobado en 1975, también tuvo consulta y referendo antes de su aprobación.

“Pero es válido precisar que la Constitución es la norma superior de toda nación y la nuestra es muy clara cuando regula que de uno de los fines del Estado es garantizar la igualdad efectiva en el disfrute y ejercicio de los derechos, así como obtener mayores niveles de equidad y justicia social y garantizar la dignidad plena de las personas y su desarrollo integral”, precisó Calaña.

Para González, otro elemento esencial es que al debate popular no se estará llevando un solo derecho, sino “todo el contenido del Código, todas sus instituciones”, que abarcan una multiplicidad de aspectos poco divulgados aún, por lo cual sensibilizar y educar a la población es un imperativo social, como reconoce el texto de presentación del propio foro.

“Nuestro Código de las Familias tiene que tener la capacidad de proteger y garantizar los derechos de todas las familias sin distinción alguna. Todos y todas nos vamos a beneficiar con esta norma jurídica”, especificó la también profesora de la Universidad de La Habana.

Ante el manejo por parte de varios internautas de estadísticas poco fiables acerca del consenso popular sobre el reconocimiento de los derechos de las personas diversas, Calaña precisó que solo 24 por ciento de las opiniones que se tomaron durante el proceso de consulta popular del proyecto de Constitución abordaron el matrimonio.

Y vale esclarecer que dentro de esa proporción “hubo opiniones a favor del matrimonio entre personas del mismo género”, precisó la jurista del Cenesex.

“El derecho a contraer matrimonio es un derecho humano que no es exclusivo de las personas heterosexuales; reconocer la posibilidad de que personas del mismo género puedan legitimar su relación no significa que se restrinjan los derechos ya disfrutados por las personas heterosexuales”, esclareció la especialista del Cenesex en otro momento del debate.

Más allá de la legalización de las uniones entre personas con orientaciones sexuales diversas, también fue fuertemente discutido su derecho a formar una familia mediante la adopción.

“La equivocación de todo esto es mezclar dos ideas en una”, apuntó Daner. “Cada cual tiene el derecho a elegir con quién quiere compartir su vida y por lo tanto estoy a favor del matrimonio del tipo que sea entre los seres humanos; ahora, otra cosa es el tema de la adopción, ya ese es más sensible y se debía esperar más tiempo para eso; el ser humano, en general, no está preparado para eso, por lo tanto, considero no se deben mezclar las cosas”, argumentó.

En tanto, otra forista (YC) defendió el derecho a adoptar de quienes lo deseen y a que le den “la oportunidad de una vida mejor” a muchos niños huérfanos que darían “cualquier cosa por tener una familia, aunque sean dos papas o dos mamas”.

Las expertas invitadas llamaron a posicionar el debate desde el punto de vista de los derechos, ya recogidos en la llamada Ley de leyes, que amparan a toda la población, independientemente de sus creencias, gustos o preferencias.

“Cada persona piensa como entienda, pero no puede limitar el derecho de otras a pensar, sentir y desarrollarse como deseen, ni se puede sentir ofendida porque se respeten y protejan los derechos de las otras, aunque no sientan y piensen de igual forma”, reflexionó González.

“Ni la Constitución, ni las leyes imponen un proyecto de vida determinado para las personas, sencillamente garantizan que todos los proyectos de vida sean respetados y reconocidos por igual”, insistió.

En general, el foro confirmó el enorme desafío que representa la emergencia en la sociedad cubana de posturas fundamentalistas, conectadas con otras muy similares defendidas por movimientos antiderechos de la región.

Sin embargo, si bien la puerta de entrada a estos discursos en Cuba llegó, al igual que en otros países latinoamericanos, de la mano de la oposición al matrimonio igualitario, ya se evidencia su extensión a otros asuntos medulares en cuestión de derechos, como la educación integral de la sexualidad.

¿Por qué educar a nuestros hijos pequeños en la escuela con posiciones y criterios tan diversos cuando estos aún no cuentan con la madurez suficiente para entenderlo? ¿Por qué hemos cogido la bandera de los LGTBI para todo o casi todo?, se preguntó Alejandro en el foro de Cubadebate.

En respuesta, otro internauta (Yo mismo) opinó que en la escuela no se enseñará a elegir una orientación sexual, sino “a respetar a todas las personas sin discriminar; se le va a enseñar a ese adolescente que ser gay no es un delito, que no será mal visto por la sociedad, que puede ser feliz y formar una familia a pesar de no tener una orientación sexual heteronormativa. No se enseña a ser gay, se enseña a respetar y a aceptar”.

Calaña, en tanto, explicó que la educación integral de la sexualidad fomenta el respeto hacia todas las expresiones de las sexualidades, contribuye a una igualdad sin discriminación y permite una mirada crítica a las relaciones sociales desde un enfoque de género. En su opinión, esto permitirá que se deconstruyan estereotipos y prejuicios que naturalizan inequidades de género.

“La educación integral de la sexualidad permitirá que la sociedad sea más inclusiva y, por ende, más justa” concluyó Calaña.

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