Hemingway, Leopoldina, María Ignacia y yo (I)
Por Ilse Bulit La criada abrió la puerta y Hemingway entró como perro por su casa. Bueno, tenía derecho, él pagaba ese apartamento del habanero edificio Astral. Me pasó por el lado sin mirarme. Fue directo al dormitorio, donde a Leopoldina la mordía su cáncer. María Ignacia, Caridad para todos,Leer más
