Revistas feministas para reconstruir una genealogía propia

La Habana, agosto (SEMlac).- Especialistas del Instituto de Literatura y Lingüística (ILL) impulsan un proyecto de rescate de revistas feministas cubanas del siglo XX; la iniciativa pone a disposición del público un patrimonio invaluable que permite comprender la historia de las mujeres y del periodismo feminista en el país.

“Decidimos centrarnos en el estudio de las revistas feministas que se hallan en nuestro catálogo, para rescatar la contribución de aquellas mujeres a la discusión pública del lugar de la mujer en la sociedad. Nuestro sueño es poder restaurarlas y digitalizarlas, para que queden a disposición de las investigadoras del proyecto y en acceso público en varias instituciones, como el patrimonio común que son”, explica la ensayista e investigadora Zaida Capote Cruz a SEMlac.

Capote Cruz forma parte del equipo interdisciplinario que lleva adelante el proyecto titulado “Revistas Feministas. Catálogo comentado 1900-1958”. El colectivo está integrado también por Ana Margarita Oliva Núñez, bibliotecóloga; Lidia Grañas Marín, conservadora del Departamento de Información Científica del ILL; las jóvenes investigadoras Cynthia Barnat García y Daniela Escobar Collado, del Departamento de Literatura; y Chanel Salazar Cordero, estudiante de Ciencias de la Información a cargo de la digitalización.

Con este repaso de la historia, a partir de revistas y periodismo feministas, el equipo de investigación muestra la presencia y constancia del pensamiento y activismo feministas en Cuba.
Con este repaso de la historia, a partir de revistas y periodismo feministas, el equipo de investigación muestra la presencia y constancia del pensamiento y activismo feministas en Cuba. Foto: Cortesía de las investigadoras

Más allá de los resultados académicos y científicos, el equipo busca rescatar, conservar y difundir el legado de las revistas feministas publicadas el pasado siglo. Los pasos iniciales las llevaron a revisar catálogos y publicaciones para elaborar un listado de títulos y fichas descriptivas de cada ejemplar. Hasta el momento se han catalogado más de una decena de revistas, entre ellas Atenea, Boletín de la Alianza Nacional Feminista, Espartana, Lyceum, La mujer, La mujer moderna, Minerva y Mujeres cubanas.

“Luego de revisar los catálogos de la colección del Instituto, hice un listado al que después se fueron incorporando otras publicaciones. Para hacer ese listado, que consideramos todavía inconcluso, utilicé la Bibliografía de la mujer cubana, de Tomás Fernández Robaina. Así conformamos nuestra guía inicial”, refiere Ana Margarita Oliva Núñez.

Realizar una búsqueda y localización física de las publicaciones a veces implicó desafíos, por su difícil ubicación o mal estado de conservación, pues como afirma Capote Cruz muchas de estas revistas se hicieron “con más entusiasmo que recursos”.

“Me alegra que con este proyecto se puedan rescatar documentos de gran valor. Algunos son ejemplares únicos y, a pesar de su avanzado estado de deterioro, estamos a tiempo de salvarlos para la historia de Cuba”, refiere Lidia Grañas Marín.

A la búsqueda y listado de las revistas disponibles le siguió el ejercicio de catalogación, con la conformación de fichas y el registro de detalles sobresalientes de cada ejemplar. Una labor que ha asumido con entusiasmo la joven graduada en Letras, Daniela Escobar Collado.

Pero la investigación ha ido más allá. “Al evaluar las diferentes variantes del posicionamiento femenino ante los problemas sociales y culturales de la época, nos damos cuenta de que las directrices del pensamiento feminista, que tanto auge han cobrado en los últimos años, siempre han estado ahí. Muchas ideas no han cambiado, se han reproducido a lo largo del tiempo. Solo ha cambiado el rostro de las portavoces y las maneras de plantearlas”, nos cuenta Escobar Collado.

Entre los hallazgos preliminares, el equipo destaca la riqueza de las revistas como fuente de información sobre una época y sus protagonistas. Algunas constituyen publicaciones oficiales de asociaciones y grupos de mujeres y, mediante el análisis de sus diferentes números se pueden estudiar temas como: pensamiento feminista, asociacionismo y redes de mujeres, escritura de mujeres, circuitos de impresión y diseño, el uso y rol de anuncios y anunciantes, asi como estructura administrativa, entre otros.

Para Capote Cruz, el estudio de esas páginas permite “establecer un curso público de la labor del feminismo cubano a través de sus revistas”, señala.

“Una de las tareas más necesarias en nuestro ámbito es divulgar la historia de nuestras predecesoras. Reconstruir nuestra genealogía como feministas cubanas. Siempre pongo de ejemplo la sorpresa que me llevé cuando leí una entrevista de Camila Henríquez Ureña, de fines de 1967, en que defendía el derecho al aborto y a la educación sexual temprana. Yo había trabajado mucho a Camila; pero aquella entrevista en Bohemia me dio la clave del orgullo con que miraba los avances de la Cuba revolucionaria en esos ámbitos”, recuerda con emoción.

El equipo suma talento, compromiso y entusiasmo frente a las adversidades. Cuba enfrenta una profunda crisis energética, marcada por el bloqueo y cerco petrolero de Estados Unidos. Trabajar puede convertirse en una odisea; algunas especialistas llegan caminando al Instituto y otras pagan precios elevadísimos para trasladarse.

“Hemos logrado paliar los apagones con la colaboración de nuestros compañeros de la sala de lectura. Ellos nos bajan las revistas con antelación, de manera que cuando lleguemos al Instituto podamos empezar a trabajar. Cuesta creer que ya tengamos material digitalizado en tales condiciones. Pero el nivel de compromiso es grande”, explica Capote Cruz.

La restauradora Lidia Grañas aporta su experiencia de años para enfrentar otro desafío: salvar revistas que se encuentran en muy mal estado y, en ocasiones, son ejemplares únicos. Esta suele ser una misión titánica por la falta de insumos de restauración que, además, suelen ser costosos. Pero las expertas buscan vías para la conservación y digitalización; las mueve el empuje de que esta memoria perdure y quede como un bien público.

El proyecto también ha apostado por la divulgación en espacios digitales para darse a conocer, mostrar resultados de la investigación y compartir pasos del proceso. Con el nombre @revistasfeministas_proyecto se les puede encontrar y seguir Instagram y Facebook.

“Hemos querido compartir con un público general, no solo académico, parte del proceso investigativo en curso. No es necesario esperar a tener resultados totales, podemos ir ilustrando avances preliminares y creando redes de colaboración e interés con otros proyectos similares. Estamos compartiendo nuestra propia experiencia cotidiana de investigación, además de los hallazgos históricos en las revistas estudiadas”, dice a SEMlac Cynthia Barnat García.

Zaida Capote Cruz apoya la presencia en los medios y redes digitales, pues opina que “las revistas son un reservorio inagotable de información sobre la historia de las mujeres y del periodismo feminista, así que mientras más las pongamos a circular, más contribuiremos a conocer mejor la historia del feminismo en Cuba”, asegura.

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