La familia es clave para los derechos de las personas con discapacidad

Las familias son claves para que las personas con discapacidad puedan disfrutar de sus derechos sexuales y accedan desde edades tempranas a una educación adecuada sobre una sexualidad saludable y basada en derechos, coincidieron especialistas y participantes durante un intercambio virtual, el pasado 11 de noviembre, en el grupo psicoeducativo AcompaSex.
La licenciada en Defectología Lucía García Ajete, moderadora del intercambio, insistió en que ello permitiría prevenir el abuso, del cual suelen ser víctimas frecuentemente quienes viven con alguna discapacidad, por el desconocimiento de sus cuerpos y la falta de afecto, pues muchas veces no son tocados o besados.
Para enfrentar la educación en esta área, los integrantes del hogar deben elaborar el duelo que significa recibir a un niño o niña que, al nacer, no cumple con las expectativas que tenían. Deben aceptar esa realidad y reconfigurar el sistema de vínculos y relaciones, dijo la también miembro de la Sociedad Cubana de Estudios Multidisciplinarios de la Sexualidad (Socumes).
Cuando, por lo general, los padres se vuelcan junto con los especialistas a disminuir las barreras que afectan el desarrollo de ese hijo o hija desde el punto de vista psicológico y médico, suele obviarse la esfera de la sexualidad, que también es central, explicó García Ajete.
“Tenemos que trabajar en cuanto a la temática sexualidad y discapacidad con la familia, la persona y la escuela. Es necesario acompañar, y acompañar es enseñar, orientar y decir, mediante capacitación, qué hay que hacer, por dónde hay que empezar”, subrayó la experta.
Sin embargo, enfatizó, no se puede enseñar la sexualidad para personas con discapacidad de la manera convencional, hay que usar herramientas especiales y orientar a la familia sobre los recursos a utilizar y en qué momento; pues la enseñanza debe adecuarse a las características de la edad y atender a las necesidades particulares de cada caso.
La familia, precisó, debe conocer las peculiaridades de la sexualidad por etapas del desarrollo y cómo esta se afecta o retarda por la insuficiente estimulación de sus contenidos, por los prejuicios, los mitos, el desconocimiento de recursos educativos específicos para dirigir el aprendizaje, entre otras barreras y brechas.
Ingrid Langaney, quien hizo su tesis de maestría en educación de la sexualidad de los adolescentes con autismo, significó que las preocupaciones en la familia muchas veces surgen de manera tardía, “cuando el niño o niña está cercano a la adolescencia y comienzan a aparecer los cambios físicos y emocionales, conductas disruptivas y manifestaciones ‘exageradas’ de afecto con determinadas personas”, sostuvo.
“En ocasiones piden la medicación a los médicos especialistas para controlar estos comportamientos, sin considerar que su hijo o hija está transitando por un período que es el mismo para todo ser humano”, acotó.
Añadió que las dificultades en la comunicación pueden limitar mucho la tarea educativa; sin embargo, el uso de muñecos sexuados, imágenes, pictogramas y otros medios alternativos labran el camino para llegar a cada individuo y brindarle los recursos que le permitirán disfrutar de una sexualidad sana y placentera.
Acompañar no quiere decir invalidar o limitar, llamaba la atención la participante Carla PS. “Muchas veces se confunde orientación y acompañamiento con sobreprotección, con una sobre implicación intensa en el cuidado de la persona con discapacidad, y esto hace que genere sentimientos de invalidez e insuficiencia personal para el desarrollo de habilidades”.

Lograr una autonomía progresiva cada vez más creciente en niñas, niños y adolescentes debe ser un propósito de la educación de la sexualidad. Imagen tomada de Unicef Cuba.

Lograr una autonomía progresiva cada vez más creciente debe ser uno de los propósitos de la educación de la sexualidad, pues ello es un factor esencial en la consecución de una vida independiente, coincidieron varios foristas.
En ese sentido, la familia desempeña un papel fundamental, al ser el espacio primero donde la persona con discapacidad debe aprender a explorar y construir su propia idiosincrasia sexual, su sistema de relaciones y su manera auténtica de relacionarse sexual y afectivamente con otras personas, señaló Carla PS, quien llamó a no subestimar su capacidad para empoderarse y hacerse cargo de sí mismo.
El forista Danny se refirió a la necesidad de que los medios de comunicación aborden estos temas, así como las escuelas, en todos sus niveles de enseñanza y no solo en la especial o la pedagógica.
Tenemos que entender que todos tienen derecho y autonomía propia, además de ayudar a deconstruir mitos en torno a la sexualidad de las personas con discapacidad, que las limitan o las consideran incapaces de ello, agregó. Para eso es preciso primero la educación sexual de la familia, los docentes y el personal de salud, entre otros.
Trabajar de manera coherente en todos esos escenarios, para que no haya discrepancias en el mensaje y evitar confusiones en los niños y niñas fue el mensaje de Joviana y Ana María Cano López.
En tanto, Olga Cecilia García Morera destacó que es necesario educar a la sociedad en general en temas relacionados con la sexualidad en las personas con discapacidad, pues aunque se logre empoderarlas, en ocasiones los demás las subestiman o les son indiferentes.
Se trata de lograr que los temas de sexualidad se aborden desde la inclusión educativa, comentó Lucía García Ajete; a lo cual Ingrid Langaney añadió la importancia de compartir las experiencias positivas de algunas familias, que puede servir de ayuda a otras.
“Hay que generar los espacios para que esta información llegue a quienes la necesitan. Los especialistas podemos ser también los gestores de esos canales”, dijo Langaney.

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