La Habana (SEMlac).- Construir comunidades más justas y libres de violencias machistas requiere de la articulación de voces, saberes y resistencias. Desde esa convicción, el Centro Memorial Martin Luther King Jr. (CMLK) se vistió de morado el viernes 30 de octubre, para celebrar un Festival Feminista que combinó música, testimonios y una feria de experiencias.
La cita también fue escenario para el relanzamiento de las campañas comunicativas Genera y Ahí Es. Adolescencias libres de violencias machistas, así como para la presentación oficial del proyecto TrenzarNOS: por la equidad y la justicia de género.
El festival marcó el cierre de una semana intensa de trabajo: el Taller Nacional de Comunicación Feminista, que reunió a comunicadoras y comunicadores populares de los territorios donde el movimiento CMLK-Redes tiene presencia.

Uno de los momentos centrales fue el lanzamiento de Genera, la estrategia de comunicación para la socialización y apropiación de la Política de equidad y justicia de género y las diversidades del movimiento CMLK-Redes.
“No queremos darle visibilidad solo al centro como institución, sino al movimiento que estamos intentando construir en Cuba desde la educación popular y el feminismo”, detalló a SEMlac Yohana Lezcano Lavandero, educadora popular y coordinadora del proyecto TrenzarNOS por el CMLK.

“La campaña Genera es la vía comunicacional para implementar nuestra política de género, pero también es el espacio para debatir qué entendemos hoy por comunicación popular feminista en nuestros 47 territorios”, afirmó Lezcano Lavandera.
El Movimiento CMLK-Redes es un tejido social y político con dos principales plataformas de base: la Red de Educadoras y Educadores Populares y la Red Ecuménica Fe por Cuba. Con presencia organizada en muchos territorios del país, trasciende la labor institucional para constituirse en un sujeto protagónico de transformación comunitaria, desde un posicionamiento feminista, antirracista y anticapitalista.
Genera es una conjugación del verbo generar en modo imperativo, una invitación constante a la proactividad y a la producción de espacios, alternativas y afectos. Sus ejes temáticos incluyen los feminismos populares, las diversidades, el trabajo con niñas, niños y adolescentes, las masculinidades liberadoras y la lucha por una vida libre de violencia de género.
Para Katia Valdivia Acosta, integrante de la Red de Educadoras y Educadores Populares de Sancti Spíritus, la campaña es una herramienta para “generar, desde las bases populares, esos espacios seguros y libres de violencias; también para generar oportunidades, por ejemplo, para las mismas mujeres”.
Ahí Es: por adolescencias libres de violencias machistas
El festival fue el espacio, además, para el relanzamiento de Ahí Es, una campaña de bien público enfocada en las adolescencias cubanas, cuyo objetivo es contribuir al cambio de imaginarios sociales que legitiman y fomentan las violencias machistas.
Esta iniciativa es coordinada por la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y su Editorial de la Mujer, COSPE y el CMLK, en alianza con Galfisa y la Unión Nacional de Juristas de Cuba, como parte del proyecto “No más: prevención y respuesta a la violencia contra las mujeres en Cuba”, cofinanciado por la Unión Europea.
“Sentíamos la necesidad de seguir posicionando la campaña públicamente, más allá de las redes sociales. Creemos muchísimo en el espacio físico, porque sin él es imposible que la gente se interconecte. En medio de la crisis y de tanta gente que ha salido del país, este festival es nuestra manera de decir: estamos presentes y queremos seguir”, explicó la comunicadora Yuliet Teresa Villares Parejo, del equipo de CMLK para Ahí Es.

Sus participantes “son personas de barrio, de las escuelas, que tal vez nunca habían pasado por un curso de feminismo, pero lo empiezan a resonar en sus cuerpos y en su vida cotidiana. Ahí se mezclan las múltiples identidades y la interseccionalidad: aprenden a identificar cuándo están sufriendo acoso o discriminación racial”, reflexionó.
Para Villares Parejo, “ha sido hermoso ver crecer a adolescentes de 15 años que iniciaron la campaña y hoy, con 18 o 19, ya saben cómo encarar las violencias”, afirmó.
Ese impacto que identifica la comunicadora resulta evidente a través de los testimonios de jóvenes que han crecido con Ahí Es.
Arianna Cairo Ortiz, una universitaria de 18 años del capitalino municipio de Marianao, contó a SEMlac que se unió a la iniciativa cuando tenía 16. “Aprendí a fortalecer mi voz, a saber que desde las adolescencias tenemos voz para denunciar y para enunciar lo que está bien y lo que está mal”, precisó.
Por su parte, Kevin Alejandro Bridón, de 19 años y estudiante de Medicina, reflexionó sobre cómo la campaña les ayudó a deconstruir patrones patriarcales, incluso dentro de sus propios espacios de fe.
“La campaña nos ayudó a darnos cuenta de que existen otras maneras de ver la vida. Nos enseñó que el desconocimiento es uno de los peores enemigos, porque muchas veces sindasrnos cuenta, desde nuestras propias iglesias, reproducimos líneas patriarcales y fundamentalismos y lo hacemos mincluso desde el amor. Ahí Es nos ayudó a desmontar todo esto y a promover una teología más liberadora e inclusiva”, afirmó.
TrenzarNOS: una alianza para la sostenibilidad de la vida
El proyecto TrenzarNOS fue presentado como el paraguas que cobija e impulsa estas campañas. Coordinado por el CMLK, COSPE y la Embajada de Francia en Cuba, cuenta con el apoyo financiero del Fondo Equipo Francia (FEF).
Su objetivo es fortalecer las capacidades de las organizaciones sociales y las instituciones públicas locales para prevenir y responder a la violencia contra mujeres y niñas, promoviendo la igualdad de género y el desarrollo de respuestas comunitarias sostenibles.

Marion Tremblay, representante de la Embajada de Francia, subrayó la importancia de esta alianza horizontal. “La idea era que varias instituciones, varias ideas y perspectivas se pudieran unir para tener mayor alcance; no solamente que haya talleres durante un tiempo determinado, sino que los resultados puedan seguir después del cierre del proyecto”, dijo a SEMlac.
Asimismo, destacó el valor de trabajar directamente con la sociedad civil para llegar a las poblaciones más alejadas de las instituciones y de la capital.
La iniciativa nació para dar continuidad al proyecto No Más, que concluirá el próximo año, agregó Mila Rondón, coordinadora de TrenzarNOS por COSPE.
De esta forma, nos permitirá “seguir trabajando durante dos años en articulación con las redes territoriales del CMLK. El proyecto prevé la habilitación de casas comunitarias para el acompañamiento a mujeres víctimas de violencia de género en dos comunidades: una rural en Guantánamo (El Salvador), a más de 900 kilómetros de la capital, y otra en el municipio costero de La Habana del Este.
La realización de este festival y el lanzamiento conjunto de estas iniciativas evidencian un movimiento feminista cubano que cada vez más apuesta por la articulación. No se trata solo de denunciar las violencias machistas, sino de construir alternativas concretas desde lo local, lo comunitario y lo popular.
La convergencia de actores tan diversos —la academia, la FMC, agencias de cooperación internacional como COSPE, embajadas como la de Francia y las redes de base del CMLK— demuestra que la transformación social requiere de alianzas firmes y colectivas.
La jornada incluyó una expo-feria de emprendimientos liderados por mujeres, que puso en valor su autonomía económica como un pilar fundamental del feminismo popular. En paralelo, la Editorial Caminos del CMLK puso a disposición del público sus textos sobre teología de la liberación, educación popular y feminismos, mientras que otros stands de publicaciones feministas invitaban a la reflexión.
En otro rincón, las trenzadoras de cabello afro combinaron el arte y la identidad desde un oficio ancestral que, en este contexto, se resignificó como un acto de reivindicación estética, racial y de resistencia cultural.

Entre trenzas, libros, emprendimientos y música se completó la metáfora de TrenzarNOS: un espacio donde la economía, el saber, el feminismo, la estética y la vida cotidiana se entrelazan para demostrar que la transformación social también se puede construir desde la celebración.

