Agendas desconectadas: el embarazo adolescente en la revista Somos Jóvenes y el periódico Juventud Rebelde

A nivel mundial, el embarazo adolescente se reconoce como un obstáculo para el desarrollo integral de las mujeres, ya que afecta su plenitud económica, educativa y social.

En Cuba, aunque las tasas han disminuido levemente, su peso en la fecundidad total del país ha superado el 17 por ciento, lo que evidencia una desarticulación del comportamiento de la fecundidad, según investigaciones de la psicóloga y demógrafa Matilde Molina Cintra, subdirectora del Centro de Estudios Demográficos (Cedem), de la Universidad de La Habana.

En varios municipios, sobre todo de la región oriental, las adolescentes constituyen el principal grupo que contribuye a la fecundidad total, presentan altas tasas de interrupción del embarazo y riesgos asociados a la falta de acceso a anticonceptivos.

Factores como la educación sexual insuficiente, las uniones tempranas y condicionantes socioculturales agravan el problema, pese a los esfuerzos institucionales. Las consecuencias trascienden la salud: el embarazo adolescente interrumpe proyectos educativos y limita oportunidades futuras, lo cual perpetúa ciclos de vulnerabilidad.

En este contexto, publicar sobre esta problemática representa un desafío para los medios de comunicación, sobre todo para los que se dirigen específicamente a públicos juveniles. Sin embargo, estudios como “El embarazo adolescente bajo la lupa de los medios: un análisis a los periódicos del oriente del país”, realizado por un equipo de periodistas como parte del Observatorio Temático de Medios del Instituto Internacional de Periodismo “José Martí” (Iipjm), revelan que, en provincias con alta incidencia, como el oriente cubano y Camagüey, el tratamiento periodístico es insuficiente, superficial y centrado en enfoques salubristas.

No se abordan causas estructurales como abandono escolar, la violencia o la vulnerabilidad familiar, ni se contextualizan las particularidades socioculturales de cada territorio.

Esta desconexión mediática produce una paradoja: mientras el embarazo adolescente se consolida como un problema social urgente, los medios de prensa no logran integrarlo sistemáticamente en sus agendas desde una profundidad analítica. Así, persiste una brecha entre la gravedad del fenómeno y su representación mediática que obstaculiza la movilización social necesaria para su prevención.

Publicaciones juveniles bajo la lupa

De esas desconexiones nació la motivación de investigar el tratamiento periodístico del embarazo adolescente en la revista Somos Jóvenes y el periódico Juventud Rebelde, entre 2015 y 2024. Se analizaron todos los trabajos de ambos medios de prensa -enmarcados en el período- que abordaron específicamente el embarazo y la fecundidad adolescente.

La selección temporal tuvo en cuenta factores sociales, demográficos y mediáticos específicos. Durante estos años, el embarazo adolescente en Cuba mostró variaciones: tras un incremento sostenido hasta 2019, descendió ligeramente durante la pandemia debido a una reducción de la movilidad y el cierre de espacios públicos, para luego retomar la tendencia al alza e incrementar su peso en la fecundidad total del país.

En la etapa también aumentó la percepción pública y gubernamental del problema, impulsada por la aprobación y puesta en vigor de la Política de Atención a la Dinámica Demográfica y el avance de la agenda de género y derechos.

La muestra quedó conformada por cinco trabajos de la revista Somos Jóvenes y 19 de Juventud Rebelde. Un primer resultado fue confirmar la escasa y poco sistemática presencia del tema. Pese a que el rango de tiempo analizado abarcó casi una década, la producción periodística en ambos medios fue reducida y poco estable.

Esta irregularidad fue más notoria en Somos Jóvenes, donde hubo varios años en los que no se mencionó la temática (2015, 2017, 2019, 2021 y 2023). En Juventud Rebelde, en tanto, solo en 206 y 2019 no fue mencionado el problema.

La covid-19 influyó en la cobertura del problema y, en Juventud Rebelde, el pico de publicaciones coincidió con 2020, el año inicial de la pandemia. Esto puede estar relacionado con la vulnerabilidad que presentaban las embarazadas adolescentes durante ese período.

A partir de 2024, la cobertura del tema comenzó a ascender en ambos medios, como resultado del aumento de la visibilidad mediática del fenómeno en las agendas gubernamentales. Sin embargo, siete de nueve periodistas de ambos medios entrevistados para la investigación consideran que la cobertura se ha mantenido estable. Ello contrasta con los resultados de la investigación, lo que podría deberse a falta de conocimiento, déficit de análisis exhaustivo o percepciones subjetivas personales. La mayoría de los trabajos analizados fueron notas informativas, generalmente sobre reuniones del Parlamento, el Ministerio de Salud Pública y otras entidades dedicadas a abordar la problemática. Sin embargo, las entrevistas confirmaron que, en opinión de los profesionales del periodismo, el reportaje sería el género más apropiado, lo cual revela fallas en el proceso productivo y de especialización.

Tanto la revista como el diario estudiados deben a sus audiencias una mayor capacidad para captar la atención y profundizar en el tema. En las publicaciones predominó el uso de fuentes técnicas y oficiales, mientras que las historias y experiencias de adolescentes no tuvieron suficiente representación.

Factores como la falta de acceso a fuentes especializadas, el éxodo laboral y la escasa especialización influyen en las limitaciones del tratamiento multidimensional del tema. En ese sentido, el 60 por ciento de los periodistas que respondieron la entrevista reconocieron la falta de capacitación propia para abordar el embarazo adolescente. Algunos confirmaron haber recibido formación a través del IIPJM y el Cedem, pero fueron la minoría.

Respecto a la autoría de los textos, se observó una mayor presencia de mujeres, lo que podría indicar un sesgo de género o una intención de aportar una mirada más cercana a las experiencias, pero también puede deberse a la mayoría de mujeres en los equipos profesionales de medios cubanos. Según señalaron algunos periodistas, a veces existe tendencia entre las fuentes expertas a culpabilizar a las madres adolescentes, sin considerar las múltiples causas implicadas.

En cuanto a otros temas relacionados con el embarazo en la adolescencia, la cobertura de ambos medios fue parcial: el aborto y la unión o matrimonio infantil aparecen poco y la educación integral de la sexualidad apenas fue mencionada.

A modo de resumen: los principales hallazgos

Tras la creciente visibilidad del embarazo adolescente en la agenda gubernamental del país en los últimos años, la revisión realizada en Juventud Rebelde y Somos Jóvenes confirma que el tema también ha ido ganando espacio en las agendas pública y mediática.

Sin embargo, en comunicación y periodismo, cantidad no siempre equivale a calidad. Esto se refleja en el acercamiento principalmente informativo, con trabajos que presentan el fenómeno, pero carecen de análisis integrales. No se abordan las múltiples causas, consecuencias y dimensiones del embarazo adolescente, lo que genera vacíos importantes en asuntos como el aborto, la educación integral de la sexualidad, las implicaciones para la salud y la respuesta institucional.

En Juventud Rebelde se observó un mayor compromiso editorial. Aunque los reportajes no constituyeron la mayoría de los textos, los que sí se publicaron ofrecieron análisis más abarcadores. Sin embargo, muchos otros trabajos se limitaron a presentar el fenómeno sin un análisis crítico. En el caso de Somos Jóvenes, el medio publicó textos más básicos, con un marcado déficit en el desmontaje del fenómeno, lo que limita su capacidad para generar debate.

En términos cualitativos y de diversidad de los textos periodísticos, Juventud Rebelde mostró mejores resultados. No obstante, ninguno de los dos medios logró incorporar el tema como una prioridad editorial sistemática. La casi total ausencia de fuentes protagonistas conspiró contra la empatía y conexión de los contenidos con la audiencia, especialmente con el público adolescente, que debería ser el centro del tratamiento informativo.

Por otro lado, factores como el éxodo laboral de periodistas y las exigencias de rutinas productivas cada vez más complejas, por carencias económicas diversas, han limitado -en ambos medios de maneras diferentes- la disponibilidad y el tiempo de las y los periodistas para abordar el tema en profundidad. La falta de especialización periodística también repercutió en la comprensión del fenómeno y de sus determinantes próximos.

Resulta imprescindible que ambos medios desarrollen una cobertura más analítica, basada en la complejidad de los contenidos y en el estudio de las características y necesidades de los grupos receptores. Este tratamiento debe ir más allá de un enfoque meramente informativo, para influir en las políticas públicas y programas gubernamentales que abordan la problemática.

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