Redes sociales seguras limitan la violencia sexual

Los escenarios digitales imponen el desafío de prepararse para utilizar las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) de forma segura, por los disímiles riesgos que estos espacios implican, al no estar libres de violencias.

En ello coincidieron participantes y especialistas en un debate dedicado al Día Mundial de la Salud Sexual, que se celebra cada 4 de septiembre desde 2010 y este año se centró en la salud sexual en el mundo digital.

“Urge llamar la atención sobre la violación de derechos que puede surgir en el entorno virtual, que ha ocupado en los últimos dos años de pandemia un lugar preponderante en la cotidianidad”, señaló la administradora del grupo, la siquiatra Yamira Puentes.

Cómo garantizar la seguridad en las redes sociales y la importancia que en ello desempeña la socialización de consejos para limitar el acceso de personas no deseadas a nuestra información fueron aspectos tratados en el intercambio, realizado el jueves 2 de septiembre en el grupo de Telegram AcompaSex.

AcompaSex es un espacio psicoeducativo moderado por profesionales de la salud, que cada jueves promueve intercambios virtuales en los cuales pueden participar personas interesadas en temas relacionados con la salud sexual.

El usuario JoyChrit refirió que en su experiencia como informático ha visto que muchas veces el comportamiento de las personas facilita la actuación de quienes están al acecho para cometer delitos; pues comparten contraseñas y no tienen implementadas medidas de protección en sus perfiles, a pesar de que las plataformas proveen algunas opciones relevantes, por solo poner dos ejemplos.

La sobreabundancia de información en internet adolece de herramientas que aborden la promoción de prácticas sexuales saludables y seguras entre las personas. El internet potencia la posibilidad de compartir momentos eróticos, pero necesita de que las personas se protejan, de que lo que ocurra tenga privacidad, consentimiento de ambas personas y confidencialidad, subrayó Puentes.

Varios foristas mencionaron algunas formas de violencia sexual en los escenarios digitales, como el sexting (envío de mensajes o material online de contenido sexual) sin consentimiento; la sextorsión (chantaje que emplea la amenaza de publicar información personal de contenido sexual); la violencia online con la pareja o  expareja (control, pornovenganza, etc.), el ciberacoso y el ciberembaucamiento o groming.

Este último, un delito al cual los padres de los menores de edad deben estar muy atentos, pues consiste en que una persona adulta contacte al niño, niña o adolescente a través de internet y trate de ganarse poco a poco su confianza, con el propósito de involucrarle en una actividad sexual.

“Lo más interesante es que todos estos tipos de violencia digitales están muy interrelacionados”, comentó la usuaria Carla PS, quien ejemplificó que del sexting sin consentimiento se puede avanzar a la sextorsión y al ciberacoso.

De acuerdo con los participantes, las personas adultas mayores y los menores de edad son especialmente vulnerables, si bien el exceso de confianza y el desconocimiento de los peligros que rodean estos espacios convierten a cualquiera en blanco de estas violencias.

Pese a ello, el primer grupo poblacional suele situarse en desventaja, debido a las dificultades que tiene una buena parte de sus integrantes con la asimilación de los cambios tecnológicos; mientras las y los menores no cuentan con las herramientas suficientes para identificar conductas de riesgo.

Padres e hijos frente a internet

Una de las aristas más debatidas fue la posición de los padres frente al uso de internet por parte de sus hijos menores de edad. Aunque predomina la visión de que muchos jóvenes y sus progenitores no ven las complejidades de estos fenómenos y dejan a los hijos sin supervisión, hubo opiniones divergentes sobre cómo ejercer el control en estos casos.

Por un lado, usuarios como Joviana se pronunciaron por supervisar los contactos y chats de los menores, el tiempo que permanecen conectados, en qué redes sociales están presentes y los contenidos publican. En tanto, otras personas llamaron la atención sobre el peligro de caer en la invasión de la privacidad de los hijos y dinamitar así la necesaria confianza que es tan importante en estas edades, incluso para que puedan acudir a los adultos en caso de una situación de violencia sexual online.

Se trata de acompañar o mediar en el consumo de las TIC de los hijos, coincidieron; dialogar y orientar todos los consumos, proporcionándoles confianza en sí mismos, pero también precaución, para que no caigan en situaciones peligrosas.

Los ciberdelincuentes tienen las herramientas para embaucar a sus víctimas, especialmente cuando se trata de menores de edad sin la madurez psicológica para consentir determinados intercambios con contenidos sexuales o violentos, expresaba Carla PS.

Sin embargo, añadía, en ocasiones la violencia digital la propician las personas adultas cuando, sin darse cuenta, sobreexponen a los menores en las redes sociales y no perciben que esto puede hacer que los depredadores sexuales comiencen a maquinar su victimización.

Otras conductas frecuentes son las relacionadas con el control de las redes sociales y de la persona por la pareja. Usuarios señalaron que, en ocasiones y bajo el pretexto del amor y la confianza, se pide o exigen las contraseñas del correo, el teléfono y las redes sociales, “como una prueba de amor y de fidelidad”.

Existen igualmente aplicaciones para los móviles que, en ocasiones, las parejas las instalan con diferentes justificaciones, pero en esencia controlan los movimientos de la otra parte.

“Las parejas tienen que clarificar bien sus límites internos, que son los relacionados con la privacidad individual: Uno no deja de ser un individuo independiente, aunque pertenezca a un sistema de pareja”, significó Carla PS.

La cautela con la información que se publica en las redes digitales evita, en parte, convertirse en blanco de las violencias cibernéticas. Foto SEMlac Cuba

Cómo protegerse

Ser cautelosos con la información personal y no exponer la intimidad a personas que se acaba de conocer está dentro de las principales estrategias para protegerse y no ser víctimas de las violaciones cibernéticas, de acuerdo con los participantes.

Sam HD apuntaba la necesidad de prepararse en lo individual y en lo jurídico, un ámbito donde existen brechas y persiste la duda sobre si las nuevas legislaciones aprobadas o en proceso recogen todos los elementos necesarios. “En el caso cubano, la internet es un fenómeno relativamente nuevo en su masificación y acceso y nos falta preparación para enfrentar estos desafíos”, refirió.

Paralelamente, se habló de la importancia de incorporar a los currículos escolares elementos que aporten al conocimiento del uso responsable de las TIC.

Es preciso crear conciencia de un concepto mucho más amplio de salud sexual, acotó Yamira Puentes, para lo cual deben tenerse en cuenta también las violaciones de los derechos en el espacio digital.

Este es un fenómeno mucho más frecuente de lo que pensamos, particularmente luego de que la Covid-19 obligó a trasladar gran parte de la interacción social hacia la virtualidad, insistió.

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