El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 5 de la Agenda 2030 se centra en lograr la igualdad de género y empoderar a mujeres y niñas. Según el Informe de Desarrollo Humano (2020), ellas siguen enfrentando barreras en el acceso a recursos económicos y en la toma de decisiones políticas.
En Cuba, con la implementación por decreto presidencial (198/2021) del Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres, se ha avanzado en la prevención de la violencia de género y la promoción de la participación de las mujeres en la economía, lo que favorece su autonomía y capacidad de decisión, tanto personal como social.
Desde lo conceptual, existen diversas perspectivas sobre el empoderamiento. Para el psicólogo estadounidense Julian Rappaport, se trata de “un proceso mediante el cual personas, organizaciones y comunidades obtienen control sobre sus asuntos…”
Por su parte, la licenciada cubana en Lingüística y doctora en Ciencias de la Educación Tania Caram León escribió, en 2014, que “las desigualdades de género no solo se erradican con mayor participación de las mujeres en la vida económica”. Y la socióloga y doctora en Ciencias Económicas Marta Núñez Sarmientos define que “estudiar aspectos relativos a ello posibilita trazar políticas que den al traste con tantos años de machismo y discriminación”.
En tanto, la española Rosa Urzelai Cabañes, investigadora y académica en estudios de género, planteaba en 2014 que el empoderamiento femenino es una estrategia que busca luchar contra la desigualdad de género…
En resumen, los autores consideran que el empoderamiento es una formación psicológica, dada en la individualidad de cada ser humano y en la colectividad social, mediante prácticas culturales que connotan los cambios en las estructuras sociales de cualquier sistema.
Como puede apreciarse a continuación, los testimonios de mujeres permiten tener una visión del nivel de empoderamiento que han alcanzado y las barreras que necesitan superar en su desarrollo, en el territorio.
“Yo no tengo trabajo con el Estado”: No le trabajo al Estado, me dedico a vender ropas y zapatos que me traen y me gano un porciento…
“Emprendimiento de la mujer”: Me dedicaba a la labor doméstica. Después de la visita de la especialista en agronomía a mi hogar, mi vida se transformó. Siento haber renacido, al darme la posibilidad de intercambiar trabajo y ver los frutos de mi cosecha del café…
Mirada en clave local
En el municipio Contramaestre, de la provincia Santiago de Cuba, a 860 kilómetros de La Habana, gran número de mujeres desempeñan funciones directivas. Allí se evalúan necesidades y posibilidades de empleo en diferentes sectores de la economía. Varias mujeres beneficiadas por la asistencia social reciben pensión alimenticia y otras se han favorecido con la entrega de recursos, la matrícula para instituciones infantiles, casitas infantiles y subsidios para las más necesitadas. Disponen, además, de la Casa de Orientación a la Familia, con énfasis en la atención a mujeres víctimas de violencia y por problemas intrafamiliares.

El trabajo comunitario ha diagnosticado casos relevantes obstétrico-pediátricos y con enfermedades oncológicas que conviven en barrios vulnerables. Allí se crearon las mesas de empleo a nivel de Consejo Popular y los trabajadores sociales, previamente capacitados, les ofrecen a integrantes de familias vulnerables, en especial a jóvenes, la posibilidad de vincularse laboralmente a sectores estratégicos del país.

A personas naturales y jurídicas empleadoras se les exige condiciones adecuadas de trabajo, sin discriminación, y que tengan en cuenta las necesidades específicas y la atención diferenciada a las gestantes.
El proyecto de cooperación internacional Agro Frutales ha conseguido incentivar la producción agropecuaria del territorio. Desde los proyectos de cooperación internacional Sara y la Red “Bibijoa” (es un proyecto donde se incluyen los derechos femeninos en Cuba), se evaluó la participación de las mujeres en el sector no estatal. Y desde la delegación de la Agricultura se ha potenciado el empleo de las mujeres campesinas, con prioridad de entrega de tierras en usufructo a las que las solicitan.
Se desarrolla un círculo de interés en uno de los seminternados del municipio, donde las niñas aprenden a injertar frutales. A la par, el Centro Universitario Municipal ha avanzado en el análisis con enfoque de género y en función de planes de acciones, temas referidos a salud materna, reproductiva; las condiciones de trabajo de las mujeres rurales y las expresiones de violencia en todos los espacios.
En el siguiente cuadro pueden apreciarse algunas regularidades esenciales de la población residente en el territorio.
1- Población residente clasificada por sexo, zonas urbana y rural, año 2022
| Ambas zonas | Zona urbana | Zona rural | |||||||
| SEXO | Total | Hombres | Mujeres | Total | Hombres | Mujeres | Total | Hombres | Mujeres |
| Total | 104 334 | 52 826 | 51 508 | 61 549 | 30 095 | 31 454 | 42 785 | 22 731 | 20 054 |
2 – Población residente y densidad de población según zona urbana y rural
| 2021 | 2022 | Densidad de Población 2022 (hab/km2) | |||||
| CONCEPTO | Total | Urbana | Rural | Total | Urbana | Rural | |
| Total | 104 721 | 61 984 | 42 737 | 104 334 | 52 826 | 51 508 | 152,9 |
3 – Población residente según edad laboral por sexo(a) (cálculos al 31 de diciembre de 2022)
| Población en edad laboral (a) | Población fuera de la edad laboral | |||||
| CONCEPTO | Total | Hombres | Mujeres | Total | Hombres | Mujeres |
| Total | 65 287 | 35 080 | 30 207 | 39 047 | 17 746 | 21 301 |
(a) Incluye a los hombres de 17-64 años y las mujeres de 17-59.
Entre las áreas urbanas y rurales se aprecian diferencias. Es relevante que la distribución de la población en edad laboral es mayor en las áreas urbanas respecto a las rurales, información a tener en cuenta de cara a las oportunidades de emprendimiento disponibles para las mujeres en diferentes contextos. La participación en el emprendimiento puede ser crucial para mejorar su situación económica y social, especialmente en zonas rurales donde las oportunidades pueden ser limitadas. Este fenómeno puede estar relacionado con diversas dinámicas sociales y económicas que afectan a las mujeres.

A partir de determinados análisis, según instrumentos aplicados, se propone la realización de acciones integrales, sustentadas en la interrelación dialéctica entre los organismos existentes en cada comunidad; con la incorporación de psicólogos, médicos, maestros, profesores y trabajadores sociales, que favorezcan prácticas sociales y culturales.
Para transformar la comunidad, planteamos hacerlo desde dos dimensiones:
Enfoque creativo vivencial:
—Dimensión testimonial
—Dimensión participación creativa
La primera dimensión incluye la aceptación de las políticas públicas y el conocimiento de la legalidad, así como la satisfacción y aspiraciones de las personas.
La dimensión participativa-creativa, como base de un nuevo modelo educativo-cultural de las nuevas generaciones, tiene en cuenta los resultados de la aplicación de diagnósticos psicológicos en la comunidad, la interacción de la escuela como centro cultural más importante de la comunidad, el impacto de los proyectos sociales, los comportamientos antisociales en la comunidad (robos, violencia, indisciplina) y la comunicación asertiva social.
Se proponen varias acciones que potencien las prácticas sociales de cada barrio:
-
- Capacitar de forma integrada, a miembros del Gobierno y otros actores sociales, así como a mujeres con empleo remunerado y trabajadoras domésticas (en corte y costura, manualidades, funcionamiento de ludotecas y desarrollo de la lectura).
- Ejecutar proyectos de inclusión social en las comunidades de la localidad; apoyar a mujeres emprendedoras mediante acceso a recursos y capacitación, especialmente en las zonas rurales donde la diferencia de género puede ser más pronunciada.
- Sugerir al Gobierno municipal la posibilidad de hacer un incremento salarial, a partir de ofertas de trabajo; controlar por etapas el cumplimiento de acciones realizadas; evaluar en la dirección del Gobierno el comportamiento de los indicadores del tema en cuestión y crear las condiciones para la apertura de la carrera de Gestión Socio Cultural en el territorio.
Desde una perspectiva integradora, la concepción del modelo propuesto permite promover prácticas culturales que admitan el papel protagónico de las mujeres en la sociedad y contribuir así a cambiar actitudes y derribar barreras que limitan su participación.
Las actividades propuestas incluyen programas de formación y recursos que permiten a las mujeres acceder a oportunidades laborales y emprender negocios. Los espacios educativos y de interacción fortalecen su capacidad de discusión. Por tanto, estas acciones se proponen facilitar el desarrollo sostenible y un avance significativo hacia igualdad de género.

