Soy todas, una campaña que articula a productoras de alimentos

La campaña Soy todas. Contribuciones de mujeres a la soberanía alimentaria y la sostenibilidad, llama la atención sobre el aporte de cubanas diversas vinculadas a las cadenas agroalimentarias en cinco municipios cubanos.

La iniciativa fue presentada el pasado 12 de marzo en Facebook con la participación de integrantes del equipo creativo, productoras y representantes de instituciones y organizaciones que la auspician.

Soy todas forma parte del proyecto Acelerar la producción sostenible de alimentos en municipios cubanos (Prosam), que se propone incrementar la producción agrícola sostenible para mujeres y hombres en cinco municipios urbanos y suburbanos: Artemisa en la provincia del mismo nombre, Guanabacoa en La Habana y Güines, Bejucal y Madruga en Mayabeque.

Prosam es coordinado por el Instituto de Suelos (IS) del Ministerio de la Agricultura (MINAG) y cuenta con apoyo del Gobierno de Canadá, Care y Oxfam en Cuba.

El proyecto ofrece asistencia técnica y equipamiento, además de promover el liderazgo de las mujeres como parte de su estrategia de género.

La apuesta por la equidad no es casual. Desde 2015 existe en el país la estrategia de género del Sistema de la Agricultura en Cuba y en 2020 se aprobó el Plan de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional que incluye la equidad de género y generacional entre sus enfoques estratégicos.

En los últimos años la necesidad de aumentar la producción de alimentos ha hecho más visible el rol de las cubanas en el autoabastecimiento local. Pero el machismo estructural invisibiliza sus aportes en este ámbito y frena su incorporación a la producción, además de sobrecargarlas con el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.

El equipo creativo de Soy todas tuvo en cuenta este contexto y realizaron un diagnóstico que reveló brechas vinculadas al acceso a recursos, conocimientos técnicos, acceso desigual a la toma de decisiones y la representación en espacio directivos.

A partir de estos resultados, la estrategia de comunicación focaliza en las distintas acciones y roles que asumen las mujeres en cuatro ámbitos principales: la producción, el autoabastecimiento, el liderazgo y el autocuidado.

Incluye además una plataforma digital para iniciativas y experiencias lideradas por mujeres que contribuyen a la soberanía alimentaria y la sostenibilidad; un documental audiovisual sobre las diferentes facetas de productoras, comercializadoras y decisoras; además de la presentación en redes sociales y espacios web de prácticas y aprendizajes en agroecología, inocuidad y manejo de residuos.

“No queremos que se piense que este lema alude a las mujeres como súper heroínas; lo que queremos es reconocer su aporte y visibilizar ese camino de tenciones que implica asumir esos distintos roles y alcanzar el éxito en las actividades que desempeñan”, explicó Yailuma Leiva, integrante del equipo creativo.

Entre las protagonistas de la iniciativa se encuentra Leticia Medina García, presidenta de la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UPBC) Vía Uno en el municipio capitalino Guanabacoa.

“Yo soy presidenta, jefa de producción y comercializadora. La económica de la cooperativa hace sus funciones y también ejerce como jefa de recursos humanos y, si hace falta, trabaja en el campo. Lo que hacemos es, entre todos, producir y avanzar”, afirma Medina García.

Al igual que otras productoras ella ha sido beneficiaria de Prosam con su impulso a favor de la innovación, la agroecología y la sanidad vegetal.

“Aquí no usamos productos químicos, todo es biológico y apostamos por el compostaje. Utilizamos plantas repelentes, la asociación de distintas variedades de plantas, estamos atentos el momento óptimo de la siembra y cosechamos antes de que el cultivo llegue a su máximo desarrollo. Todo esto evita el ataque de las plagas”, cuenta la cooperativista.

El proyecto ha generado, además, nuevas fuentes de empleo en centros de beneficios y minindustrias. Y es que, más allá de su impacto en imaginarios machistas, la campaña busca socializar los cambios en la vida práctica de las mujeres, sus desafíos y aprendizajes para que la transformación sea sostenible en el tiempo.

“Se ha logrado el empoderamiento de la mujer y su participación en los procesos productivos, se han mejorado las tecnologías y los procesos de trabajo para la producción de biofertilizantes con una mayor participación de las mujeres y jóvenes”, afirmó Oneida Hernández, directora científica del Instituto de Suelos y líder de Prosam.

Por su parte Kenia Lorenzo especialista en género de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales.(ACTAF) resaltó el valor de las alianzas entre el Instituto de Suelos, las direcciones municipales de la agricultura, la ACTAF, la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y los gobiernos locales.

“Queremos que la campaña ayude a que estas mujeres se reconozcan y conozcan a otras que han estado viviendo situaciones similares. También que las instituciones que participan lleven a otro nivel la implementación de la estrategia de género del sector de la agricultura, de manera que esta política sea cada vez más viva y dinámica en los territorios”, dijo Lorenzo.

Cambiar el enfoque para sostener la vida…

La crisis sanitaria, económica, social y patriarcal que vive el mundo no es consecuencia solo de la pandemia. El lanzamiento de la campaña sirvió de escenario para llamar la atención sobre la necesidad de un cambio de enfoque en la producción de alimentos y el cuidado de la vida.

“Las mujeres somos la mitad de los seres humanos y solo gracias al involucramiento activo y no discriminatorio de cada una de nosotras es posible alcanzar de forma sostenible sistemas de producción, transformación, distribución y consumo de alimentos satisfactorios·, destacó Carla Vitantonio representante de Care Internacional en Cuba.

Por su parte Elena Gentili, directora de Oxfam en Cuba, señaló que es necesario un cambio sistémico y holístico que se sustente en estrategias de desarrollo y nuevos mecanismos de gestión municipal integrados, con la participación ciudadana responsable y un cambio de imaginarios y sistemas de relaciones.

“Llevar a la mesa alimentos sanos, nutritivos y ecológicamente sustentables tiene también implicaciones en las relaciones sociales además de los vínculos con la naturaleza. La necesidad de reconocer el rol de la mujer en el avance de la agroecología como pilar de la soberanía alimentaria es fundamental para el derecho a la alimentación y la sostenibilidad ambiental, dijo Gentili

“Nuestro planeta está sufriendo una crisis multidimensional sin precedentes y frente a esta realidad es fundamental prestar especial atención a las mujeres y su papel en todas las etapas de la cadena alimentaria. Pero ellas también son el sector de la probación que más se ven afectada, de manera desproporcional, a pesar de ser una parte crucial en la solución”, agregó.

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