Donde nadie baja: una mujer que rompió el mapa de lo permitido

La Habana (SEMlac).- El Hoyo de Morlotte es una furnia vertical de 78 metros de profundidad y 55 de diámetro, ubicado en el parque Nacional Desembarco del Granma, en la oriental provincia de Granma, en Cuba, y Yamilé Luguera fue la primera mujer en descender hasta su fondo.

Esa imagen —ella colgada de una cuerda, en un territorio que por décadas se consideró de hombres— es apenas una de las postales que reconstruye Donde nadie baja, el documental que sigue la vida de esta espeleóloga, buzo y actual emprendedora cubana.

La pieza, ópera prima de la realizadora Madelaine Rodríguez Rojo, se estrenó el viernes 28 de agosto en el Museo Universitario del Colegio Universitario de San Gerónimo de La Habana, en el centro histórico de la capital.

El Museo Universitario del Colegio Universitario de San Gerónimo de La Habana acogió el estreno del documental Donde nadie baja.
El Museo Universitario del Colegio Universitario de San Gerónimo de La Habana acogió el estreno del documental Donde nadie baja. Foto: SEMlac Cuba

Con una duración de 25 minutos, fue seleccionada como parte de la muestra oficial del festival de cine femenino colombiano Circasia 2026, entre más de 200 materiales presentados por 22 países participantes.

Rodado en el patio agroecológico La Rocalla, el emprendimiento que hoy sostiene Luguera junto a su esposo, el fotógrafo de naturaleza Raudel de Llano, el documental se apoya en el archivo fotográfico personal de la protagonista, que junto a sus memorias permite adentrarse en su vida personal, familiar y profesional.

El cartel de la pieza es, de hecho, una fotografía de Raudel: Yamilé en una cueva junto a su hijo Diego, entonces de tres o cuatro años.

Cartel Documental Donde nadie baja

Una vocación que rompió estigmas

«No había perro en la calle que yo no acariciara, tocara, incluso lo recogiera y lo llevara para la casa», recuerda Luguera sobre su niñez. A los siete años, una excursión con su hermana a las cuevas de Bellamar marcó un antes y un después para ella: «Eso fue el mundo del silencio a la vista de una niña de 7 años, apasionada por la naturaleza».

Hay otra cosa en mi vida que ha marcado mucho mi forma de ser, que es la aventura, la adrenalina que provoca explorar lo desconocido y, a su vez, impulsar que las mujeres formen parte de esas actividades, comenta Lugera.
Hay otra cosa en mi vida que ha marcado mucho mi forma de ser, que es la aventura, la adrenalina que provoca explorar lo desconocido y, a su vez, impulsar que las mujeres formen parte de esas actividades, comenta Lugera. Foto: SEMlac Cuba

Espeleóloga, buzo, especialista en temas ambientales del Centro Nacional de Áreas Protegidas y hoy también emprendedora, Luguera lleva más de 25 años en el buceo. Empezó a los 18 y hoy tiene 48. Trabajó siete años en un centro dedicado a la arqueología subacuática, donde era la única mujer entre marineros y buzos en expediciones de hasta 20 días en el mar.

«Por momentos sí trataron de limitarme mucho más que a los hombres», afirma. Aunque reconoce que hoy hay menos tabúes y más mujeres se dedican a esta especialidad.

De esta etapa inicial, cuando cuestionaban a su pareja de buceo por tenerla a ella de compañera y suponer que siempre habría de ayudarla, asumió el hábito de cargar sus propios equipos y revisarlos ella misma.

“Esa fue una experiencia que me llegó a tal punto que hoy en día yo no permito que nadie me prepare mi equipo ni me cargue mi tanque de buceo”, reconoce.

A través de esta entrevista documental, Luguera pone de relieve principios que han guiado su vida: «Hay dos cosas fundamentales que yo defiendo. Una es que uno tiene que vivir en completa concordancia con la naturaleza. Y la otra, demostrarles a las personas, porque aún vivimos en un mundo machista, que las mujeres podemos hacer cualquier actividad que nos propongamos, incluso cuando estén estigmatizadas como tareas de hombres», sostiene.

En ese camino, la maternidad ocupa un lugar central en el relato. Luguera cuenta que varias colegas espeleólogas abandonaron la actividad al ser madres, algo que ella decidió no repetir: integró a su hijo Diego a las expediciones desde los dos meses de nacido. «Se puede seguir haciendo espeleología, buceo, siendo mamá y, además, criar en armonía constante con la naturaleza», resume.

Para la realizadora Rodríguez Rojo, ese fue también el eje narrativo: mostrar la maternidad como un complemento y no como un obstáculo para la realización profesional.

La realizadora Rodríguez Rojo reconoce el valor de contar historias inspiradoras sobre mujeres, que puedan servir de referente a otras.
La realizadora Rodríguez Rojo reconoce el valor de contar historias inspiradoras sobre mujeres, que puedan servir de referente a otras. Foto: SEMlac Cuba

“Es un ejemplo como madre, porque a veces creo que la parte de ser mamá es muy compleja en profesiones como la de Yamilé. El documental muestra, precisamente, esa parte íntima, esa historia más personal, lo que hay detrás de la científica, de la exploradora».

El documental se apoya también en el espacio donde vive actualmente Luguera, La Rocalla, un patio agroecológico en Boyeros, un municipio periférico de La Habana, construido con diseños de permacultura sobre lo que antes era, en palabras de la protagonista, casi una hectárea de escombros y basura.

«La Rocalla no es un negocio, es más bien una forma de vida», insiste Luguera, quien describe el sitio como hogar de aves, abejas, zunzunes y murciélagos.

Desde allí desarrolla acciones de educación ambiental y divulgación científica, dos constantes en su trayectoria profesional que ahora vincula, además, al emprendimiento.

Precisamente, a través de estas redes creadas entre emprendedoras, conoció a Rodríguez Rojo y de ahí nació el documental. «Me enamoré mucho de la historia que no es solamente de Yamilé, sino de La Rocalla, todo ese mundo que hay detrás de ella», cuenta la realizadora.

El proceso no fue sencillo: «Fue un reto porque, sin tener todas las condiciones ni el equipamiento técnico que requiere todo este proceso, nos lanzamos», admite.

Rodríguez Rojo llegó al audiovisual desde el mundo del emprendimiento: es co-CEO del estudio creativo To’Pensao, donde trabaja junto a Claudia M. Bernal Mendoza en la organización de eventos corporativos, de bienestar y en la formación de otros emprendedores.

Reconoce el valor de contar historias inspiradoras sobre mujeres, que puedan servir de referente a otras. Ese era uno de los objetivos que se trazó con esta propuesta, reconoce.

Rodríguez Rojo ya trabaja en su próximo documental, esta vez sobre Eduardo Viciana Conde, el único artesano que desarrolla la técnica del vidrio soplado hoy en Cuba. Se trata de un arte milenario que apenas existe y Eduardo está buscando la manera, juntos a su familia, de preservar ese legado. Lo hará con el mismo equipo de To’Pensao y espera poder tenerlo listo al cierre de 2026.

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