Mujeres bajo el cerco del bloqueo

“Durante la etapa de Obama yo tenía dos o tres experiencias de Airbnb a la semana, y cuando empezó la hostilidad de Trump pasé a tener dos o tres al mes y eso, claro está, tuvo un impacto en nuestras vidas y en nuestro negocio de Vitrales”.

Así cuenta Adriana de la Nuez, joven de 30 años de edad y una de las fundadoras de Vitria, una cooperativa de restauración de vitrales, lo que fue para ella aquel cambio en la administración estadounidense, que también significó para millones de personas en Cuba un nuevo paquete de medidas restrictivas, escasez, reducción de ingresos y el incremento del bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos a la nación caribeña, vigente por más de seis décadas.

Su testimonio forma parte del informe “Derecho a vivir sin bloqueo. Impactos de las sanciones de Estados Unidos en la población cubana y la vida de las mujeres”, presentado el pasado 25 de mayo en La Habana por Elena Gentili, directora de Oxfam en Cuba.

Basado en un estudio del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM), el informe combina datos y testimonios de emprendedoras en el sector privado, campesinas, activistas y líderes barriales, académicas, periodistas e investigadoras en el ámbito de la biotecnología, entre otras voces.

 Ellas están entre las personas más afectadas por esa política estadounidense, que “refuerza el sistema patriarcal y desconoce las necesidades diferenciadas, las potenciales oportunidades y la autonomía de las mujeres”, asegura el informe.

 El 78 por ciento de las niñas y mujeres que viven hoy en la nación caribeña nacieron bajo la presión que impone el bloqueo, precisó Gentili. “Se trata de un acumulado de medidas que han reforzado el sistema patriarcal y afectado aún más las posibilidades de disfrutar sus derechos, en el ámbito privado y en el público”, argumentó.

Gentili alegó que los roles tradicionales que devienen de una cultura patriarcal colocan en las mujeres la mayoría de las responsabilidades de la sostenibilidad de sus hogares y familias. La escasez y el desabastecimiento por causa de las sanciones amplifican e incrementan esas asignaciones patriarcales, precisó.

Según cifras oficiales, las cubanas dedican alrededor de 35,20 horas semanales al trabajo doméstico y a los cuidados de sus familiares, y son jefas de casi la mitad (46 %) de los hogares del país. Esas funciones las asumen en situación de desventaja, en medio de innumerables carencias cotidianas.

Para la periodista Lirians Gordillo, citada en el informe, está claro que “el bloqueo no genera las desigualdades de género que se sostienen en una sociedad patriarcal mediante estructuras, prácticas, relaciones e imaginarios machistas; pero sí las acentúa, haciendo más difíciles roles asumidos por las mujeres, como las tareas relacionadas con la reproducción de la vida: el trabajo doméstico y de cuidados, principalmente”.

Las sanciones estadounidenses profundizan la crisis económica, dificultan el acceso a proveedores de insumos, medicamentos, tecnolo­gías, equipos médicos y productos de primera necesidad, apunta Oxfam.

 Al día de hoy siguen vigentes las medidas que agravaron esa política con el mandato de Trump y aún se mantienen por la administración de Biden. Trump impuso más de 240 medidas, 55 de ellas implementadas en el contexto de la pandemia de covid-19, indica el documento.

Además, limitó el envío de remesas a Cuba a mil dólares trimestrales por persona y eliminó la posibilidad de emplear Western Union como medio de envío de remesas, lo que afecta a la mayoría de las familias cubanas en un tiempo tan crítico como el de la covid-19, señaló la directora de Oxfam en Cuba.

Las cubanas lo vivencian también en el espacio público y laboral, donde soportan restricciones de transporte, recursos, acceso a plataformas digitales y avances tecnológicos, además de la interrupción de proyectos personales y profesionales.

“Personalmente, he tenido que declinar mi participación en reuniones y eventos científicos por las restricciones con los visados”, cuenta María Guadalupe Guzmán, de 68 años de edad, viróloga y directora del Centro de Referencia para la Investigación y el Diagnóstico (IPK).

Al ofrecer testimonio para la investigación, esta científica asegura que “de no existir el bloqueo, habríamos logrado realizar cuatro proyectos de investigación en el campo de las arbovirosis, aprobados por los Institutos Nacionales de Salud, pero no ejecutados por las medidas del Gobierno de Trump, pues el financiamiento a esos proyectos está, la contraparte norteamericana está y desea que estos estudios se desarrollen”.

Los impactos de las medidas alcanzan a todos los sectores de la vida nacional, incluidos los de alta presencia y protagonismo de las mujeres, como la salud, la educación, la ciencia y la biotecnología

También al sector privado de la economía. El asociado al turismo perdió más de 300 mil millones de dólares entre 2017 y 2019, de acuerdo con el Anuario estadístico de Cuba 2019.

Si se valora que la mayoría del personal de servicio en los alojamientos particulares son mujeres, es fácil deducir que ellas sufrieron las mayores consecuencias de la disminución del flujo de turistas, indica el informe.

“Para todos los que trabajan en el sector privado y conviven con el turismo, los últimos meses no han sido los mejores. El número de visitantes norteamericanos a Cuba sigue decreciendo y, en paralelo, los ingresos de los emprendedores”, expresaba el pasado año Marta Deus, emprendedora de 32 años, fundadora de Deus Expertos Contables y Mandao.

Hay consecuencias del bloqueo que no es posible medir con pérdidas financieras ni datos estadísticos y que el informe el Oxfam resume como “lo que no se puede cuantificar”.

En ese entorno hay estrés, proyectos truncos, necesidades insatisfechas, desigualdades reforzadas, carencias materiales, frustraciones, trabas a intercambios académicos, científicos y culturales, freno a la autonomía y el disfrute pleno de derechos.

“… Se produce una afectación muy grande cuando el bloqueo impide o dificulta los vínculos familiares”, expresa Mareelén Díaz Tenorio, psicóloga de 54 años, y agrega que ello tiene implicacio­nes en la salud emocional y el equili­brio psicológico. “Se acumulan mucho dolor e insatisfacciones afectivas, que laceran vínculos esenciales para los seres humanos”, asegura.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *