La Habana, marzo (SEMlac). En medio del recrudecimiento del bloqueo económico, el cerco petrolero y las amenazas de la administración de Donald Trump contra Cuba, el convoy “Nuestra América” ha tejido una red de solidaridad internacional que encuentra su punto de confluencia este marzo en La Habana.
Se trata de una iniciativa articulada desde un movimiento plural y diverso que, según sus organizadores, trasciende la ayuda humanitaria para erigirse como una acción política contra las medidas tomadas desde Estados Unidos, trascendió en conferencia de prensa el 19 de marzo en la capital cubana.
David Adler, coordinador general de la Internacional Progresista, una de las organizaciones que integran el convoy, definió la iniciativa como una forma de «diplomacia popular».

“No es solo una misión humanitaria, sino una acción política frente a un cerco que viola el derecho internacional”, afirmó Adler, quien destacó la necesidad urgente de construir un frente global que rompa el aislamiento impuesto a la isla.
A su juicio, la convocatoria ha logrado movilizar la conciencia de millones de personas que constatan las consecuencias políticas, sociales y económicas del bloqueo estadounidense contra Cuba. «Desde comunidades indígenas hasta parlamentarios de varios países, representantes de distintas fuerzas políticas, estamos aquí para demostrar que el mundo está con Cuba», subrayó.
Acompañan al convoy más de un centenar de personas provenientes de unos 13 países de Europa, además de Argelia y Marruecos, en representación de 50 organizaciones de solidaridad, colectivos sindicales, agrupaciones obreras y organizaciones políticas.
La delegación incluye también a cuatro miembros del Parlamento Europeo, así como representantes de los partidos Refundación Comunista, Poder al Pueblo, Izquierda Italiana y la Red de los Comunistas. Esta previsto que se sumen otras personas desde Estados Unidos.
El martes 17 de marzo llegaron por avión al archipiélago cubano con unas cinco toneladas de insumos médicos por valor de unos 500.000 euros. Todo fue posible gracias a la Agencia para el Intercambio y a donaciones de colectivos solidarios y de unas 700 personas que, a título individual, ofrecieron sus aportes.
ACTUALIZACIÓN Nuestra América está creciendo: de una única misión marítima a un convoy global que convergerá en La Habana el sábado 21 de marzo.
Participa. Planifica tu delegación. Y únete al convoy para romper el bloqueo de Cuba.
La convocatoria ya está abierta… pic.twitter.com/dX9P5SUAjU
— Internacional Progresista (@ProgIntl_ES) February 19, 2026
Manolo de los Santos, director ejecutivo de The People’s Forum, enfatizó en la conferencia de prensa que el convoy representa un acto de resistencia concreta en un momento de alta tensión donde, dijo, se amenaza directamente la paz del pueblo cubano. No solo se trata solo de traer insumos vitales como alimentos y medicinas, sino de acompañar al pueblo cubano con el compromiso de no permitir políticas de guerra ni castigos colectivos.
Para el activista estadounidense Víctor Coronado, quien se sumó a través de la organización CodePink, viajar a Cuba ante las crecientes amenazas del gobierno de Estados Unidos es «un gran acto de amor y compromiso».
En tanto, desde su posición como integrantes del Parlamento Europeo, Ilaria Salis, Emma Fourreau y Marc Botenga también reafirmaron, ante la prensa internacional acreditada en el país, su respaldo político a Cuba y criticaron el silencio de varios gobiernos de su continente. Desde Italia, Bélgica y Francia, insistieron en la necesidad de retomar una política internacional basada en la solidaridad y no en la subordinación a intereses imperiales.
La iniciativa se suma a la campaña «Let Cuba Breathe» (Dejen respirar a Cuba), lanzada el 14 de febrero de 2026 como una iniciativa de solidaridad internacional, en respuesta al recrudecimiento sin precedentes del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por la administración de Donald Trump contra la isla.
Esa propuesta comunicacional ocurrió en un contexto marcado por la orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense, el 29 de enero, que declaró una «emergencia nacional» respecto a Cuba e incluyó medidas adicionales para impedir el suministro de combustible.
La confluencia de estas expresiones ocurre en momentos en que, según una reciente encuesta de YouGov, el 46 por ciento de los ciudadanos de Estados Unidos no apoya el cerco petrolero impuesto por su gobierno a Cuba, frente a una aprobación de solo el 28 por ciento.

Los medicamentos e insumos médicos ya se han entregado en varios hospitales capitalinos como el Pediátrico Borrás Marfán, el Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras, el Instituto Nacional de Oncología y Radiología, y el Docente Ginecobstétrico Ramón González Coro.
«Nuestro eslogan es ‘Cuba no está sola’ y esta es nuestra manera de demostrarlo», aseguró Iglesias.
Desde sus redes sociales Yuri Valdés, director adjunto del Instituto Finlay de Vacunas, centro de referencia en la producción de inmunógenos y una de las instituciones que recibió la visita del grupo solidario, agradeció las muestras de apoyo.
«Gracias por la esperanza y la certeza de que ¡Cuba no está sola!», expresó el directivo en su mensaje, en el que subrayó el valor simbólico de la solidaridad internacional. «Cuando el imperio intenta asfixiarnos, otros nos llenan de oxígeno para seguir adelante, para resistir», agregó.

