Unas veces más ocultas, otras no tanto, hay señales que a veces van indicando que una unión amorosa puede terminar al peor estilo de la violencia. Pero, lamentablemente, esos signos no siempre se ven, perciben ni entienden con claridad.
Una historia parecida está experimentando Dalia Martínez, una profesional de 40 años, residente en la capital cubana. “Lo que estoy viviendo no me lo podía ni imaginar”, se alarma Martínez, madre de una hija de 12 años, fruto de su único matrimonio con el mismo novio que tuvo desde los 18 años.Leer más