Además de ser cubanas, Luz Marina Romaguera, Iluminada Quintana y Lala Fundora tienen en común su calidad de protagonistas de tres de las piezas imprescindibles de la dramaturgia nacional. Pero comparten un privilegio mayor: sus nombres se inscriben entre los pocos personajes femeninos que, desde las tablas, han dejado su impronta en los medios masivos de comunicación gracias al cine o a la modalidad de teatro en televisión.
Luz Marina es, según su propio autor Virgilio Piñera, «personaje central» de la pieza Aire frío (1959). El fuerte contenido simbólico implícito en la desdramatización de la obra, sin nudos ni desenlaces evidentes, inició en Cuba una época de transición para la dramaturgia nacional, pero sobre todo desde el punto de vista temático.Leer más