La Educación Integral de la Sexualidad (EIS) constituye un proceso que abarca a todas las personas durante el ciclo de la vida. La etapa infantil, la adolescencia y la juventud son esenciales para la formación de la sexualidad, sin sesgos y estereotipos y para potenciar una sexualidad responsable, feliz, libre de estigmas y discriminaciones, donde los derechos sexuales sean respetados para todas las personas.

Infantes y adolescentes en situación de discapacidad o de salud transitan por todas las etapas del desarrollo y manifiestan necesidades similares a las de sus coetáneos, vinculadas con la sexualidad, algo que no siempre es distinguible por los adultos que les rodean. Los mitos y estereotipos asociados al referente del “eterno niño” los colocan en una situación de vulnerabilidad ante los propios familiares, personas cuidadoras, docentes u otras personas con las cuales interactúan. Esta actitud genera vulneración de sus derechos y con frecuencia son víctimas del maltrato infantil.

Discapacidad y sexualidad
La sexualidad debe fomentarse de forma positiva y respetuosa, para todas las personas, sin ningún tipo de excepción. Foto tomada de Blog de Psicología ComparteMente.

La vulnerabilidad de derechos en infantes y adolescentes en situaciones de discapacidad o de salud sucede, en primer lugar, por el desconocimiento –por parte de las personas cuidadoras implicadas en el proceso de desarrollo de la personalidad–, de los referentes explicados en la Convención sobre los Derechos de las personas con Discapacidad aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 20061, y de las implementaciones jurídicas para la garantía de sus derechos.

El maltrato infantil, según la Organización Mundial de la Salud (OMS/OPS, 2000)2, abarca toda forma de maltrato físico y/o emocional, abuso sexual, abandono, trato negligente o explotación comercial u otro tipo, de la que resulte un daño real o potencial para la salud, la supervivencia, el desarrollo o la dignidad del niño, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder3.

Investigaciones registran las diferentes formas de manifestación del maltrato infantil en estos grupos de personas menores en situaciones de vulnerabilidad, como resultado de la discapacidad y las situaciones de salud, algunas agudizadas por la situación de la pandemia de covid-19, durante el proceso más intenso de la enfermedad y ahora en la post recuperación. Estas son:

  1. Negación del alimento o disminución de su valor nutricional (a veces se priorizan menos a estos infantes, por encima de sus hermanos o familiares sin esta condición; o no se les ofrece un adecuadovalor nutricional)
  2. Abandono de sus necesidades psicológicas, personales o según la edad (el mito del “eterno niño”, los excluye de la posibilidad de amar, autoexplorarse, tener relaciones con sus coetáneos, formar parejas, asistir a actividades culturales; generalmente son vestidos de manera inapropiada para la edad, sin tener en cuenta sus gustos como adolescentes o jóvenes).
  3. Abuso físico y emocional (sacudidas, empujones o permanencia por largas horas sentados o acostados, cuando presentan discapacidad física). No prestar atención a sus demandas o exigencias, no tenerlos en cuenta para los cambios en sus programas de rehabilitación o adaptaciones curriculares o en los cambios en sus estilos y modos de vida.
  4. Sufren de abuso sexual, generalmente por sus cuidadores, familiares o docentes, sin poder exponer su malestar; no solo por las dificultades en la comunicación que algunos poseen (personas sordas, con trastornos del espectro de autismo, discapacidad intelectual o física, visual, con agravantes), sino porque los servicios de ayuda o apoyo son inaccesibles, al no contar siempre con especialistas capacitados para la interacción con estos infantes y adolescentes. Conviven con el agresor, que es la persona de mayor protección, y temen quedar desamparados. La insuficiente educación integral de la sexualidad no siempre los prepara para protegerse de los abusadores sexuales.
  5. Adolescentes o jóvenes en situación de discapacidad que perciben remuneración salarial porque desempeñan un empleo, o reciben pensiones, no son complacidos en sus gustos o necesidades. Los adultos responsables disponen de sus ingresos al libre albedrío, sin contar con ellos o ellas, aludiendo a que “no saben administrar o solo necesitan alimento para vivir”.
  6. La negligencia o el abandono se expresa en la no asistencia a consultas médicas que mejoren su calidad de vida, tales como rehabilitación, ortodoncia, odontología, oftalmología y optometría, entre otras; cuando las chicas con cierta preparación y conocimiento exigen atención ginecológica, son excluidas y no se tienen en cuenta.
Niño con discapacidad junto a su mamá
La enseñanza sobre sexualidad para personas con discapacidad requiere el uso de herramientas especiales y orientar a la familia sobre los recursos a utilizar y cuándo. Imagen tomada de ACN

Para ilustrar las formas de manifestación del maltrato infantil en infantes y adolescentes en situación de discapacidad o salud, presentamos algunos ejemplos extraídos de nuestra práctica profesional:

Caso1. Adolescente de 15 años con trastornos del espectro de autismo (TEA) llega a la escuela con su pantalón volteado hacia detrás y totalmente cerrado, sin posibilidad de acceder a su portañuela para efectuar sus necesidades fisiológicas. La madre refiere que lo mantiene así en su casa y para salir porque se masturba con frecuencia, en la casa o en los espacios públicos.

Caso 2. Niña de 8 años, con discapacidad intelectual (DI), presenta dificultades comunicativas, es tímida y poco relacionada. La maestra expresa que en las actividades deportivas tiene posibilidades en atletismo y con entrenamiento puede formar parte del equipo escolar a las olimpiadas; sin embargo, la familia no accede porque “será un fracaso” y “total, para qué” si esa participación no cambia su “retraso mental” y no podrá casarse ni tener familia.

Caso 3. Joven mujer de 17 años, con discapacidad intelectual (DI), le expresa a la mamá que quiere ser visitada por su novio, que es de su escuela. Quiere que se quede a dormir con ella y le exige a la mamá que le compre las “pastillas anticonceptivas”, para no tener hijos. La familia de ambos niega este derecho y no solicitan ayuda profesional, exponiendo que no es necesario, porque ellos no necesitan estar juntos.

La familia ignora los conocimientos que tiene la joven acerca de la planificación familiar, ofrecida por la escuela a donde asiste.

Estas evidencias conducen a tener una visión más integradora de la prevención del maltrato infantil en infantes y adolescentes en situación de discapacidad o de salud, destacando cómo proteger a estas personas, desde una mirada de derechos humanos y un enfoque multidisciplinario, transdisciplinario e interseccional, que incluya a todos los agentes y agencias de socialización (familia, escuela, redes sociales, redes comunitarias) y otras instituciones encargadas. Al respecto, la prevención debe enfocarse a:

  1. Tener en cuenta que infantes y adolescentes en situación de discapacidad o de salud pueden aprender contenidos esenciales de la EIS, para prevenir el maltrato infantil, si son educados utilizando los recursos comunicativos adecuados para eliminar las barreras en la participación y la comunicación (lectura fácil, lenguaje de señas, pictogramas con las indicaciones para la protección, entre otras)
  2. Promover mensajes para la protección del maltrato infantil y el abuso sexual con los recursos y apoyos accesibles a su comprensión y ponderando una EIS accesible.
  3. Dotar y capacitar en EIS a las autoridades educativas, jurídicas, sociales y familiares, con herramientas psicoeducativas desde un marco del cumplimiento de sus derechos.
  4. Dedicar tiempo para observar cualquier comportamiento que se aparte de sus rutinas de comportamiento y relaciones. Válido para los docentes, cuidadores o familiares.
  5. Enseñarlos en la privacidad de su cuerpo, donde “No es No”.
  6. Verificar a los cuidadores y las personas que los acompañan.
  7. Ante el conocimiento de un hecho de maltrato infantil, las autoridades competentes, docentes, agentes sociales u otros convivientes deben denunciar el hecho ante las autoridades judiciales.

Procede enfocar a distinguir, que la prevención es dotar, empoderar, capacitar y tener en cuenta las necesidades de aprendizajes de las poblaciones vulnerables, donde se incluyen las personas menores en situación de discapacidad o situaciones de salud, y para lo cual son esenciales los procesos de educación y trabajo preventivo. Se trata de educar y anticiparse al problema: “la educación es un baluarte para la prevención”. De ahí que la EIS, incorporando estos temas a los infantes y adolescentes, familiares, cuidadores y docentes, propone herramientas para la prevención del maltrato infantil, con los recursos de accesibilidad para potenciar su aprendizaje.

La prevención del maltrato infantil en infantes y adolescentes en situación de discapacidad o de salud debe observarse con los espejuelos de género, para ofrecer espacios de reflexión y visibilizar la problemática como un aspecto importante de la prevención de la violencia de género.

1 UNICEF (2017) Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Texto resumen. La Habana, Cuba, octubre.

2 OMS/OPS (2000) Informe de la reunión consultiva sobre el maltrato de menores. Ginebra

3 Cano López, A.M.(s/f) Abuso sexual de niñas y adolescentes. Algunas herramientas para su prevención. Información para sus familiares. CENESEX/UNICEF: Molinos Trade S.A

Le puede interesar además:

Sexualidad plena, derecho de las personas con discapacidad

La familia es clave para los derechos de las personas con discapacidad

La violencia contra las mujeres y niñas con discapacidad. Un tema pendiente

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

doce + nueve =