Tiempos de emprendedoras

Para emprendedoras cubanas, la palabra tiempo adquiere múltiples significados: el momento para emprender, la organización del tiempo personal y del negocio, el necesario para desarrollar una idea y el dedicado a fortalecer redes de colaboración, entre otros sentidos compartidos.
Leivis Monzón (Rústica. Artesanías), Caridad Limonta (Proclé. Confecciones. Producciones Textiles), Maylin Salazar (Salón K&E) y Yulieta Hernández (Pilares Construcciones) han experimentado esos desafíos y mostraron algunos de sus aprendizajes en el panel “Mujeres emprendedoras y hombres que construyen el camino junto a ellas”, el pasado 24 de marzo, en la capital cubana.
Organizado por CubaEmprende el intercambio tuvo lugar en la sede del Centro Cultural Padre Félix Varela. CubaEmprende surgió como iniciativa del Arzobispado de La Habana en 2012 y desde entonces ofrece capacitación y acompañamiento al sector privado de la economía cubana.
Guiadas por la moderación de Arlen Martínez —coordinadora de comunicación del proyecto y socia de La Bombilla—, las participantes conversaron sobre las motivaciones para emprender, la maternidad, el impacto de los estereotipos de género y la importancia de las alianzas.

Para Yulieta Hernández ( Pilares Construcciones)–al centro–este es un tiempo para colaborar y para encadernarse con otros emprendimientos. Foto SEMlac Cuba.

“La vida te acerca adonde eres feliz”, recordó Leivis Monzón sobre sus inicios como emprendedora.
Amante del diseño y licenciada en ingeniería industrial, Monzón se acercó al diseño y la artesanía gracias a cursos de postgrado. Para ella, los primeros tiempos llegaron con miedos, riesgos e incertidumbres, pero el acompañamiento y los conocimientos que encontró en los talleres de CubaEmprende le enseñaron “la diferencia entre ser negociante y emprender”; esta última incluye una visión más amplia sobre el desarrollo personal, profesional, económico y respecto al entorno.
Para Yulieta Hernández, el gran salto fue el momento de su divorcio: sabía que debía asumir el sostén de su casa y sus hijos y, luego de una breve experiencia en otros negocios, decidió ir por su cuenta en el sector de la construcción.
“Estas situaciones difíciles —en mi caso el divorcio— te obligan a arriesgarte y a emprender. La gente tiene miedo al cambio, pero yo no. En mi casa fue un caos. Mi familia y amistades no entendían, porque yo tenía cierta estabilidad laboral y a mí me dio miedo, pero los frenos y los estereotipos van a estar ahí y lo que no pueden hacer es detenerte”, afirma esta socia de Pilares Construcciones, una de las primeras medianas y pequeñas empresas (MYPIMES) aprobadas en octubre de 2021.
Caridad Limonta, creadora de Proclé. Confecciones Textiles, tuvo que dejar su trabajo como ingeniera textil en el sector estatal hace más de una década, cuando enfermó de gravedad. Esa situación límite la impulsó para dar un cambio a su vida.
“Yo había logrado mucho, era directiva en mi sector, tenía comodidades y verme enferma fue un shock para mí y mi familia. Mi estilo de vida cambió por completo”, recuerda Limonta.
Con la máquina de coser que su madre le regaló al graduarse, comenzó las primeras confecciones y su mercado inicial fueron las provincias orientales Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo. Cary —como suelen llamarla— recuerda “aquellos tiempos de cargar con dos maletas de ropa e ir a vender a las provincias”.
Los cursos y el acompañamiento desde CubaEmprende, durante los últimos años, significaron para ella un cambio de mentalidad y muchas posibilidades. Ahora afirma, convencida, que “la vida y el bienestar es el principal plan de negocios”.

Caridad Limonta de Proclé. Confecciones, destacó la importancia del tiempo dedicado al autocuidado y a la convivencia familiar, más cuando el emprendimiento se convierte en un negocio familiar como ha sido su caso. Foto SEMlac Cuba.

Esta cubana sexagenaria valora mucho el momento actual para el emprendimiento de las mujeres jóvenes pues, a pesar de la crisis económica y la pandemia, considera que existen más posibilidades para la superación y creación de negocios privados
“En esta temporada, una se da cuenta de que hay más jóvenes interesadas en el trabajo por cuenta propia y lo comparten con los estudios; muchachas que quieren contribuir con los gastos de la casa, pagarse ellas sus creyones de labios y no que se lo paguen otros”, reconoció la emprendedora.
Maylin Salazar, dueña de Salón K&E, coincide en que “las mujeres emprenden, principalmente, para proveer de mejores condiciones económicas a su familia y a ellas mismas”. En su caso también fue para cuidar su salud mental.
Cuando nació su hijo Ernesto, las necesidades de cuidado especial causadas por la discapacidad de su bebé la alejaron del empleo estatal. La llegada de su segunda hija y la reorganización familiar en función de las dinámicas de cuidado la impulsaron a hacer algo por ella misma, para sentirse útil más allá de la función de mamá.
De economista, Salazar pasó a ser peluquera. La superación en cursos de la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), en el municipio Regla, fue el primer paso formativo. Luego contrató personal y ha llegado a establecer y registrar una marca propia. El apoyo de su madre y su esposo ha sido clave para asumir este proceso.
“Ningún emprendedor y ninguna emprendedora deberían hacer el camino solo, necesitamos de las redes de apoyo, de las alianzas entre nosotros mismos”, reconoció la moderadora del espacio, Arlen Martínez.
Las redes de amigas y de emprendedoras, experiencias formativas y de colaboración resultan esenciales para las cubanas que lideran negocios propios. Así lo reconocieron panelistas y participantes en el encuentro.
“Las mujeres no podemos tener miedo ni temor a apoyarnos unas a otras. Ese es uno de los principales aprendizajes que nos dejan estas experiencias. No todas marchamos al mismo ritmo, ni tenemos que llegar al mismo lugar; pero si otras personas lo han logrado, podemos también. Ese empujoncito es muy importante. Aunque los temores estén, no podemos dejar pasar las oportunidades”, sostuvo Martínez.

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