Comprender la diversidad es esencial para eliminar estereotipos de género

La Haya, noviembre (SEMlac). Comprender la diversidad, sobre todo en las comunidades, es esencial para eliminar estereotipos de género y normas culturales que impiden el pleno ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, coincidieron panelistas y participantes de la Conferencia sobre la configuración de la política exterior feminista, celebrada los días 1 y 2 de noviembre en los Países Bajos.

La pregunta esencial es cómo podemos alterar las normas de desarrollo convencionales, desmantelando el patriarcado e involucrando éticamente a las comunidades como catalizadores del cambio, aseveró Tumie Komanyane, líder de programas en Frontline AIDS, una asociación global de organizaciones que impulsan proyectos comunitarios relacionados con la prevención del VIH/sida en los países en desarrollo.

Para Komanyane, cualquier análisis debe pasar por apurar procesos de apoyo técnico y financiación para formar líderes jóvenes, que sean luego protagonistas de iniciativas efectivas de cambio, construidas sobre bases feministas.

Komanyane moderó la sesión “Hacer el desarrollo de manera diferente: desmantelar las normas de género nocivas para poner fin a las desigualdades de género”  que reunió de manera presencial y virtual a activistas por la salud, los derechos sexuales y reproductivos y la prevención del VIH/sida, que trabajan fundamentalmente en el continente africano.

Ante la pregunta ¿qué se debe hacer diferente para eliminar los obstáculos en el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos?, panelistas expusieron ideas y experiencias de sus espacios particulares de actuación que podrían globalizarse a otros países y regiones.

“Para mí, como joven que representa a otros jóvenes y a comunidades lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI+), es realmente una cuestión de si nuestros gobiernos, nuestras sociedades, nuestros espacios públicos realmente entienden esa conversación sobre el acceso y disfrute de derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos”, reflexionó Natasha Chama, activista de We Belong Africa, una iniciativa regional apoyada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud).

Conferencia sobre la configuración de la política exterior feminista
“Para mí, como joven que representa a otros jóvenes y a comunidades lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI+), es realmente una cuestión de si nuestros gobiernos, sociedades y espacios públicos realmente entienden esa conversación sobre el acceso y disfrute de derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos”, reflexionó Natasha Chama, quien participó de manera virtual. Foto: SEMlac Cuba

Nuestro programa está diseñado para ayudar a las entidades estatales del África subsahariana a ser cada vez más responsables, receptivas e inclusivas hacia las personas LGBTI+ y las poblaciones jóvenes, pero muchas veces no hay total comprensión de la vulnerabilidad y diversidad que hay, incluso, al interior de estos grupos, agregó Chama.

​Con ella coincidió la filósofa Jacqueline Utamuriza-Nzisabira, asesora regional africana sobre VIH, Género y Protección Social de ONU Mujeres, quien consideró que lo primero es evaluar la diversidad de vulnerabilidades a que se enfrentan estas poblaciones, que no son las mismas ni a nivel de país, ni a nivel de comunidad.

“Hoy estábamos escuchando acerca de las vulnerabilidades de alguien que es niña o mujer en Siria. Las nuestras son diferentes, aunque en ambos lugares tenemos desplazados internos, por ejemplo”, reflexionó Utamuriza-Nzisabira.

“Estamos de acuerdo en que lo esencial tiene que ver con la igualdad, con la equidad. Pero ese discurso no significa lo mismo en todos los casos”, agregó.

Uno de los elementos de consenso de la sesión de trabajo fue la necesidad de tener en cuenta esta diversidad a la hora de construir políticas que muchas veces se importan de otras realidades o contextos y chocan con las normas socioculturales de los países donde se implementan.

Panelistas reconocieron también que, en un momento en que existe gran inseguridad en muchos países y un auge de movimientos antiderechos, construir el desarrollo de manera diferente requiere buscar la raíz de las discriminaciones para modificarla y no importar soluciones hechas.

Conferencia sobre la configuración de la política exterior feminista
Ante la pregunta ¿qué se debe hacer diferente para eliminar los obstáculos en el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos?, panelistas expusieron ideas y experiencias de sus espacios particulares de actuación, que podrían globalizarse a otros países y regiones. Foto: SEMlac Cuba

“Nuestros países seguimos siendo el objeto del desarrollo para quienes apoyan económicamente, no el socio de desarrollo y una de las primeras cosas que se necesita es re entender esas dinámicas”, dijo a SEMlac Ximena Arguello, consultora e investigadora para América Latina en el Estudio Global sobre el impacto del covid-19 en organizaciones e individuos LGBTQ+.

“Muchas veces las organizaciones terminan apoyando proyectos que no resuenan para nada en los lugares donde realmente está el problema, porque ese problema no se ha comprendido o porque las dinámicas de apoyo al desarrollo tienen que ver también con una competitividad tremenda para el acceso a recursos y, muchas veces, se pierde lo realimente importante”, agregó Arguello.

A juicio del panel, un buen camino para el cambio es identificar líderes comunitarios jóvenes, que comprendan la situación e impulsen nuevas soluciones.

“Tenemos que cambiar la conversación de hoy a una donde que tenga en cuenta a las personas LGBTI, a los jóvenes. Porque la narrativa generalizadora que existe nos está limitando en términos de acceso, reconocimiento y visibilidad de esas poblaciones”, apuntó Chama.

Estamos en un momento en que se puede abrir otra oportunidad. Podemos tener diferentes etiquetas, programas y políticas, pero nuestro objetivo final debe ser que todas las personas, independientemente de su raza, su género o su cultura, disfruten al máximo de sus derechos humanos, valoró Utamuriza-Nzisabira.

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