Amor y comunicación, claves en las relaciones interculturales

Las complejidades comunes de las relaciones de pareja, sumadas a las dificultades que surgen de las relaciones interculturales, requieren de mucho amor y comunicación para superar las barreras en ese tipo de uniones, coincidieron el jueves 6 de enero foristas y expertos en el grupo psicoeducativo Acompasex.
Moderado por la especialista en Psiquiatría Liliana Miguel Casas, los participantes dialogaron sobre las problemáticas que nacen de la fusión de distintas culturas en una relación de pareja, un vínculo que requiere de aprendizaje mutuo sobre creencias, hábitos e idiosincrasia de cada miembro, lo cual muchas veces resulta un reto.
Las parejas interculturales, también conocidas como mixtas o multiculturales, son cada vez más frecuentes debido a la globalización, el avance de los medios de comunicación y las redes sociales, así como por las migraciones, consideró la experta.
Este último fenómeno tiene un peso decisivo, añadió, pues cuando se emigra ocurre un proceso de transculturación que debe suceder de la manera más saludable posible, para que no afecte psicológicamente a la persona. “Esa transculturación influye y hasta determina en una relación intercultural”, sostuvo.
El usuario Karel Bermúdez destacó lo difícil que puede resultar asumir una relación intercultural, particularmente cuando se tienen concepciones diferentes sobre cómo debe ser la relación de la pareja, qué papel juegan el hombre y la mujer, los deberes y derechos, entre otros asuntos.
“Influyen las pautas o patrón cultural de cada miembro de la pareja”, acotó Miguel Casas, quien insistió en la importancia de aclarar el significado de las cosas para cada uno antes de actuar o juzgar. La comunicación es el elemento fundamental en este necesario proceso de descubrimiento mutuo, durante el cual aprendemos qué es lo importante para cada quien, qué significado especial tiene cada palabra, cada acción, agregó.
“En toda buena relación, ambas partes deben funcionar como maestros y alumnos”, acotó la usuaria Carla PS. “Hay que ser capaz de enseñarle a la otra persona lo que pienso, lo que me gusta y cómo me gusta ser tratada, y por lo tanto también se debe ser capaz de escuchar activamente y ser receptivos con las necesidades del otro. Son roles que se intercambian porque existe un medio intersubjetivo que se debe construir”, dijo.
Los participantes se refirieron a las dificultades que surgen en las parejas multiculturales debido a las diferencias de idioma, a las creencias religiosas, las costumbres, la no aceptación por parte de la familia debido a algún tipo de discriminación, entre otras situaciones posibles.
“Si es complejo a veces lograr una buena comunicación y comprensión en parejas de una misma nación y cultura, cuánto más difícil no será lograrlo cuando existen diferencias culturales contrapuestas”, opinó Bermúdez. Valoró que es preciso pensar seriamente en todo lo que enfrentará esa pareja, conocer a la otra persona y su entorno, antes de dar un paso tan importante.
Lo ideal es que la pareja busque o cree rutinas en común que incluyan el matiz de ambas culturas, aconsejó la moderadora, y añadió que es esencial que cada quien respete el espacio del otro.
Por su parte, Carmen María Arenas defendió el criterio de que las diferencias se minimizan si realmente hay amor. No obstante, señaló que ambas partes tienen que ceder, “porque nadie debe perder su identidad, por mucho amor que haya”.
Los foristas aludieron a ejemplos de personas que asumieron las creencias religiosas de sus parejas, o elementos culturales ajenos, como la poligamia, aunque en algunos casos consideraron que no fueron el resultado de una verdadera identificación con esos valores, sino una transformación cosmética para agradar al otro, en nombre de un supuesto sentimiento de amor.
“La identidad individual es inviolable”, remarcó Carla PS. “Aunque construyamos una identidad en pareja, hay cuestiones de la esencia individual de las personas que sencillamente no se pueden quebrantar”, afirmó.
Las decisiones se deben pensar bien y no bajo los efectos de una fase de amor pasión, agregó. “Imagino cuántas relaciones han decidido pasar a una fase de mayor compromiso y abandonar su estabilidad, en una fase donde todavía no han conocido a profundidad las dificultades que pueden tener con la pareja”, reflexionó.
Karel Bermúdez subrayó la necesidad de llegar a acuerdos y lograr un equilibrio entre las dos culturas. “Siempre va a ser necesario que ambas partes cedan en algo, de otra manera, si uno de los dos pretende imponer su visión de la vida, es poco probable que tenga éxito; aunque esa situación pueda durar un tiempo, finalmente, lo más probable es la desintegración del vínculo emocional”, argumentó.
La aceptación es un elemento clave, puntualizó Miguel Casas. Muchas veces uno de los miembros de la pareja, en su proceso de transculturación, abandona muchas cosas, llega a un acuerdo con su pareja, pero no lleva remordimiento en su alma por eso, agregó.
“Ser empáticos con nuestra pareja es de mucho valor, esto nos permite hasta descubrir lo más preciado que hay en el otro…y más cuando el extranjero es nuestra pareja. Cuando estamos en una relación intercultural hay que quitarse las gafas culturales”, recomendó la especialista.
Sobre el tema expusieron sus experiencias dos participantes. Arcy Lao, una cubana casada con una chilena, comentó que las diferencias en el campo cultural son muy amplias y van desde la alimentación, que varía según cada región; las diferencias idiomáticas, aunque las dos hablen español los términos pueden tener connotaciones distintas; el hablar bajo, que en Cuba no es usual y en Chile pareciera que los cubanos gritan; hasta la manera de hacer la cama.
“Es un choque de trenes, pero al final toca irse acostumbrando de a poco”, manifestó y amplió que, cuando hay amor, se superan esas barreras.
Sadiel Prieto Rodríguez, cubano casado con un mexicano, respaldó que el amor es la clave, además de una gran dosis de respeto mutuo y hacia la cultura e idiosincrasia de ambos integrantes de la pareja.
“Cuando hay amor y deseos de vivir juntos, ambas culturas se fusionan de cierta forma; uno toma elementos culturales del otro y viceversa. Desde que Rick y yo decidimos unir nuestras vidas, ha sido un camino montañoso, pero nos hemos apoyado mutuamente. Hemos acercado a nuestras familias y además tomamos elementos positivos de cada lado y vamos formando nuestro propio espacio”, contó.

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