Estrategia frente al VIH se enfoca en eliminar estigmas y discriminación

Aunque hay avances significativos en la no discriminación por el estado serológico respecto al VIH, la orientación sexual y la identidad de género en poblaciones vulnerables, en la sociedad cubana todavía persisten estereotipos sexistas y prejuicios que estigmatizan a las personas que viven con VIH y las prácticas sexuales no heteronormativas.

Hacia esos estigmas que generan inequidades en la prevención y atención de las infecciones de transmisión sexual, dirige también su actuación la estrategia de género de la respuesta nacional a las ITS/VIH y las hepatitis.

Así señaló Yandy A. Betancourt Llody, especialista de la Unidad de Promoción de Salud y prevención de Enfermedades (Prosalud), durante la conferencia “Género y VIH, apuntes para una estrategia en la respuesta nacional a la epidemia”, como parte del programa de la Jornada contra la violencia de género y por los derechos humanos.

Subrayó que “varios estudios constatan en la población cubana diferentes actitudes de discriminación hacia las poblaciones claves a la epidemia de VIH, dígase hombres gays, hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, o las personas trans. También estas poblaciones se ven afectadas por la violencia, incluso aquella que sucede en el ámbito privado de relaciones de pareja”.

Yandy A. Betancourt Llody señaló que la estrategia constituye una política sectorial en materia de género, que resulta coherente con la Constitución de la República y que está asociada al programa nacional de prevención y control de las ITS, el VIH y las hepatitis en Cuba.

Todo ello constituye barreras que limitan el acceso de estas poblaciones a servicios de prevención, específicamente aquellos relativos al VIH, tanto el de continuidad a personas ya diagnosticadas, como el que estaría disponible para personas en riesgo de contraer la infección, agregó.

Comentó que, ante estas realidades, se hacía evidente la necesidad de una estrategia, por lo cual la que se concibió para el periodo 2020-2024 está dirigida a transformar estos elementos, con una perspectiva a largo plazo.

Betancourt Llody apuntó que este es un documento de construcción colectiva, que ha tenido un proceso de elaboración gradual a partir de 2018 y recoge el aporte de diferentes actores gubernamentales, personal experto, promotores de salud, líderes y activistas sociales que representan a los grupos de población más afectados.

Según el especialista, la estrategia constituye una política sectorial en materia de género, que resulta coherente con la Constitución de la República y que está asociada al programa nacional de prevención y control de las ITS, el VIH y las hepatitis en Cuba. Además, está integrada al Plan Estratégico Nacional para la Respuesta a las ITS y VIH 2019-2023, en concordancia con el Programa Nacional de Adelanto de la Mujer y alineada con la implementación de la Agenda 2020-2030 para el Desarrollo Sostenible.

Resaltó que los ejes principales de la estrategia se vinculan al acceso a los servicios de atención y de prevención; la eliminación de barreras que limitan el acceso de las poblaciones claves y otras poblaciones vulnerables a estos servicios, disponibles en diferentes niveles de atención en salud; y al financiamiento para asegurar la sostenibilidad de las acciones.

Asimismo, dijo, son elementos importantes dentro las acciones la educación, capacitación y sensibilización en el respecto a las identidades de género, así como una comunicación que resulte inclusiva y, sobre todo, que beneficie la prevención de las ITS.

“La generación de entornos favorables a la no discriminación, a la igualdad en espacios comunitarios liderados por líderes y activistas de redes que intervienen en la respuesta al VIH, pero también en aquellas instituciones de salud encargadas de prestar servicios de prevención a estas personas, son fundamentales”, precisó.

Uno de los lemas que posiciona esta estrategia, “Por la salud y el desarrollo sostenible, avanzando en igualdad”, podemos acercarlo a la lucha contra el VIH en Cuba, consideró el especialista.

“Avancemos en igualdad para lograr reducir las nuevas infecciones por el VIH, avancemos en igualdad para reducir las muertes relacionadas con el sida, y también avancemos en igualdad para reducir aquellas manifestaciones que crean estigma, discriminación y que limitan el acceso a los servicios de VIH”, sostuvo.

Cuba se acerca a la meta 90-90-90 adoptada por ONUSIDA, pese al impacto de la pandemia, según datos ofrecidos por el doctor Manuel Romero Placeres, Jefe del departamento de ITS, VIH y hepatitis, del Ministerio de Salud Pública (Minsap) en la conferencia virtual “Respuesta nacional al VIH: resultados y desafíos en el contexto de la pandemia por covid-19”.

El organismo internacional planteaba alcanzar para 2020 el 90 por ciento de las personas con VIH conociendo su diagnóstico, igual porcentaje en tratamiento y 90 por ciento de quienes están en tratamiento con carga viral indetectable.

Cerca de 29.000 personas viven con VIH en el país y la prevalencia de la enfermedad en 2021 se ha mantenido en 0,4 por ciento. No ha habido un incremento de los pacientes en VIH, dijo.

“En estos momentos, no rebasamos los 1.500 nuevos casos y se está incrementando el número de pesquisas en la población, reducidas durante el confinamiento”, señaló.

Romero Placeres refirió que “se ha mantenido una prevalencia elevada de las personas trans, de 23,5 por ciento. Esto nos dice que la prevención y la promoción de salud en los hombres que tienen sexo con otros hombres hay que incrementarla, para poder seguir reduciendo este indicador”, advirtió.

Ambas conferencias tuvieron lugar el primero de diciembre, Día Mundial de lucha contra el sida, que este año se celebró bajo el lema “Poner fin a las desigualdades, al sida, a las pandemias”.

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