Vencer obstáculos a la presencia femenina en el mundo empresarial

Abrirse paso en el ámbito empresarial no es un camino sencillo para emprendedoras y empresarias cubanas. Persisten estereotipos y prejuicios  machistas que las colocan en desventaja, obstaculizan su crecimiento y aumentan muchas veces la dependencia de intermediarios.

El escenario del comercio exterior es también un mundo de hombres, sostiene Susana Enríquez, directora de Relaciones Internacionales de la Cámara de Comercio de Cuba, quien intervino den el VI Taller Internacional de Mujeres Empresarias WEIC 2023, celebrado los días 17 y 18 de abril, en La Habana. “Enfrentarlo es difícil, porque no confían en las mujeres ni siquiera en el nivel empresarial estatal”, comenta la especialista.

Preparar a nuevos actores económicos (cooperativas, trabajadores por cuenta propia), a quienes se suman ahora las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), para que entren en mejores condiciones al mercado internacional  forma parte de las acciones de varios organismos en Cuba,  apunta.

Entre esas instituciones capacitadoras, Enríquez menciona a la Cámara de Comercio de Cuba, que “pone especial énfasis en ofrecer herramientas a las mujeres, conscientes de que el escenario empresarial es marcadamente masculino”.

Susana Enríquez, directora de Relaciones Internacionales de la Cámara de Comercio de Cuba
Susana Enríquez, directora de Relaciones Internacionales de la Cámara de Comercio de Cuba. Foto: SEMlac Cuba

¿Cómo son vistas las mujeres en el sector empresarial y en particular a las que intentan abrirse paso con sus propios negocios?

Hay muchos estereotipos, sobre todo hay quienes apuntan que la mujer no sabe hacer negocios, cuando en realidad estamos negociando desde que nos levantamos hasta que nos acostamos: con los hijos, la pareja, la familia…

Entonces, puede que las vean como emprendedoras, pero es más difícil que las vean como empresarias, aunque muchas tienen más capacidad que muchos hombres en esos espacios.

Por otro lado, no todas las mujeres llevan sus negocios, generalmente es un hombre el dueño y ellas participan indirectamente.

También se suele asociarlas a cuestiones domésticas y no a la agricultura, la construcción, recursos hidráulicos…No vemos usualmente a una mujer enrollando motores y trabajando técnicamente. Sin embargo, muchas emprenden en esos sectores y han logrado hacer proyectos de construcción, por ejemplo, de decoración en hoteles en el exterior.

En la Cámara de Comercio tratamos de impulsar las iniciativas vinculadas a la producción de bienes y servicios. La intención es que, al final, logren exportar el producto cubano, su propio producto, muchas veces con su marca, con calidad y que salgan al mercado.

La idea es hacerlas caminar, que aprendan a través de este curso que se llama Gestión del comercio y las inversiones, que es fundamentalmente para ese sector emergente y, sobre todo, para las mujeres. Es un programa de acompañamiento general para todo el sector público y privado, pero que sobre todo a este último le da herramientas para poder salir a mercados exteriores.

¿Cuáles son las características de ese programa?

Es un programa estándar para todos los miembros asociados a la Cámara, pero hace hincapié en el tema de género y en integrar a las mujeres emprendedoras: trabajadoras por cuenta propia y empresarias de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes).

Tenemos cuatro programas fundamentales, pero el que denominamos cadena de valor es transversal a todos y con él buscamos enlazar desde las productoras hasta la salida al mercado.

El propósito va más allá de ayudarlas a llevar los trámites habituales de contratos y abogados, sino conseguir que entren en el comercio exterior ya con un poder de decisión, que tengan la sabiduría de poder llevar el negocio hasta el final.

Conectamos a productoras, mujeres que trabajan en el campo, con comercializadoras; les facilitamos entrar en el segundo nivel, que es la competitividad, porque tienen que saber cuál es su producto, qué características tiene, cómo sale al mercado. No es lo mismo exportar un mango a América que exportar un mango a Europa. Entonces, las preparamos para que establezcan las características y calidades de su producto y lo defiendan.

El objetivo es que aprendan de marcas, certificaciones, tipos de negocio o modelos de negocio; que no siempre es necesaria la inversión extranjera y busquen sus propios medios. Les facilitamos el acceso a legislaciones y el aprendizaje sobre los contratos, todo con vistas a su salida al mercado mediante la internacionalización.

Tenemos ejemplos ya de mujeres que lograron salir, lograron establecerse con una presencia comercial en el exterior y regresar con activos que les permitieron seguirse desarrollando en Cuba.

¿Qué obstáculos considera que entorpecen el desarrollo de las mujeres en el sector empresarial?

Pienso que el principal obstáculo es creérselo; si ellas lo creen lo pueden hacer. Muchas veces logran el capital por disímiles vías: por cooperación internacional, por financiamiento, son capaces de recapitalizarse mucho más rápido que otros negocios. Son más centradas, capaces de llevar varios negocios, más consecuentes a la hora de lograr los requisitos técnicos que necesita un producto para ser exportado. Son muy laboriosas. Pero tienen que tener confianza en sí mismas.

Cuando tú miras el ambiente de negocios, privado o estatal, son muy pocas las mujeres que llevan empresas desde el mando. Llegar a un cargo de dirección o llegar a creerte dueña, cuesta trabajo. Todavía en muchas empresas no se les considera para la dirección, bajo el argumento de que tienen hijos.

Esos esquemas, esa resistencia, hay que romperlos. En la Cámara lo impulsamos y hacia lo interno casi el 80 por ciento de quienes trabajan son mujeres. Tenemos direcciones completas: jurídica, de relaciones internacionales, asociados y recursos humanos, eventos…donde todas son mujeres.

Otro obstáculo se relaciona con el financiamiento. Hoy cuesta mucho trabajo lograr un proyecto de cooperación para mujeres, aunque contradictoriamente a nivel mundial se apoya el emprendimiento femenino. No obstante, a nivel de país no se canaliza de la misma manera, a nivel de Gobierno no se viabiliza, cuando debería facilitarse ese financiamiento, sobre todo mediante un proyecto de cooperación.

Es importante que se dirijan fondos hacia ellas, pero bajo un análisis empresarial, donde se tomen en cuenta las proyecciones de crecimiento y ganancias, y no como ayuda, que es la manera en la que muchas veces se les asume.

¿Qué sectores son los que mejor se insertan hasta ahora en el programa?

Las emprendedoras que mejor se han insertado son las del sector de los servicios, construcción, servicios especializados, asistencia técnica, ingenieras, arquitectas…

Actualmente trabajan en la identificación de mujeres agropecuarias para apoyarlas, comenta Enríquez.  Foto: Reynaldo López Peña

Las mujeres agropecuarias son un sector con muchas potencialidades. Hoy las estamos identificando para apoyarlas. Mujeres que producen la tierra y, sin embargo, no exportan. Sabemos que hay un problema de conocimientos que hay que superar, pero sí apostamos porque en un futuro puedan hacerlo directamente.

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