Vélo Cuba, emprender desde la responsabilidad social

Conversar con Nayvis Díaz Labaut sobre Vélo Cuba es hablar con pasión sobre emprendimiento, responsabilidad empresarial y social. Para ella, el desarrollo de la comunidad y su empresa van de la mano.
Vélo Cuba nació como emprendimiento en 2014 y desde entonces ha sido noticia. Primero, por romper esquemas machistas al ser un negocio de mecánica de bicicletas y promotor del cicloturismo liderado por mujeres.
Luego, las noticias llegaron de la mano de las iniciativas sociales y comunitarias en el municipio Habana Vieja, de la capital cubana, en colaboración con la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana, vínculo que hizo realidad en 2018 el primer proyecto de bicicletas públicas en el país nombrado Ha´bici. Dos años después, en septiembre de 2021, fue una de las primeras 32 micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) aprobadas en Cuba con propiedad privada.
De lo único que no hay registro noticioso, porque decidieron no darlo a conocer, fue su aporte en la atención a personas adultas mayores en el municipio Plaza de la Revolución, en la capital cubana, en los días duros de pandemia.
Nayvis recuerda que en 2020 vendió algunas de sus bicicletas, su verdadero capital, para poder mantener un salario mínimo para el equipo de trabajo, que además asumió la mensajería de medicamentos y alimentos de ancianas y ancianos que vivían solos.
Cuando se le pregunta a Nayvis, lideresa del proyecto, si le sorprende a dónde ha llegado Vélo Cuba, responde rotundamente que no. No es ausencia de modestia; ella lucha por cumplir un sueño que tenía muy claro desde que, tras más de 20 años como especialista en recursos humanos, decidió abandonar el sector estatal, compró unas pocas bicicletas con el dinero de la venta de su auto y rentó un local en La Habana Vieja, el centro histórico y turístico de la capital.
Con 42 trabajadores, ocho estaciones de arrendamiento de bicicletas, talleres y una cartera de productos, Vélo Cuba es una de las empresas que expresa el ritmo de los cambios, desafíos y posibilidades del contexto cubano actual.

¿Cuánto crece Vélo Cuba en esta nueva etapa?

En partes y piezas que voy a comenzar a producir, tengo como siete productos entre estudio y segunda fase. De accesorios tengo cuatro, porque haré aparca bicis, parrillas, cestas y carritos. En infraestructura de talleres, son cerca de 10 ítems, y luego está el proyecto de la bici de bambú, que tiene también mucho de investigación y encadenamiento productivo.
Estoy investigando con especialistas del Jardín Botánico de Cienfuegos, para saber el tipo de bambú que lleva cada parte y será, además, una fuente de trabajo. Queremos sustituir importaciones y para eso estamos conectadas con personas en Pinar del Río, que nos van a preparar una resina natural; el yute que vamos a usar es de Granma; la fibra de vidrio la vamos a sustituir por otra producida en el país. En fin, es toda una historia.
Ya tenemos un local para producir y pintar bicicletas y ofrecer empleo fundamentalmente a gente joven, estudiantes de la escuela taller de la Oficina del Historiador de la Ciudad y de politécnicos.
Queremos tener estudiado, por si algún día se da, cómo es producir accesorios de caucho. Además, mantenemos todos los proyectos comunitarios.
Disponemos de ocho estaciones en La Habana Vieja del proyecto bicicletas públicas. Abriremos dos estaciones más con otro proyecto del ayuntamiento de Barcelona, que traerá triciclos eléctricos para la asistencia técnica en la calle, la distribución de bicicletas…, en fin, este proyecto también va a crecer.
Dentro de poco vamos a hacer una sexta edición de la escuela de mecánica de bicicletas. Unas 60 personas se han graduado, casi un tres por ciento de ese grupo ha sido para que hagan sus propios emprendimientos.
La escuela prepara en todo: mensajería, administración, mecánica, atención al cliente y ventas. Esto ha logrado que la gente nazca en Vélo Cuba con un sistema de empatía por el trabajo del otro. Abordamos temas de liderazgo, trabajo en equipo, comunicación empresarial. Por ejemplo, estamos concertando un convenio con el Ministerio de Educación (Mined), en la capital, para dar clases de mecánica en los politécnicos a quienes estudian técnico medio en transporte automotor; damos las clases ahí y vienen acá a hacer las prácticas.
Esto trae desafíos y dudas porque, al no haber nacido las MIPYMES con una ley de responsabilidad social empresarial, ¿por cuál partida contable pongo todas las acciones comunitarias que voy a seguir haciendo? Eso genera gastos para la empresa y es un tema importante. Aunque existen desde 2016, ahora mis acciones comunitarias empiezan de cero.

¿Qué ha significado el paso a MYPIMES? ¿Qué les recomendarías a otras personas que puedan querer dar el salto?

El proyecto Ha’Bici es el primero de su tipo en Cuba.

Siempre digo que, a lo interno, no lo he notado porque, desde el día cero, este proyecto se soñó y pensó como una empresa con sistema de seguridad del trabajo, con sistema contable, primero manual y luego automatizado. Lo diseñé como tal desde que tenía una persona trabajando hasta ahora, que tengo más de 40.
Desde el principio tenía muy claro que el cliente necesita ser mimado, bien tratado, respetado; con un servicio de postventa. Por ejemplo, ahora se han popularizado los servicios a domicilio; yo desde el día cero doy ese servicio.
Sin embargo, no es lo mismo tener personalidad jurídica. Esa es la gran diferencia. La había soñado, pero ahora que está, veo de verdad su importancia. Poder decir que una tiene un capital, eso te da una seriedad jurídica ante los contratos y otras empresas.
Por ejemplo, antes no me arriesgaba a hacer negocios con trabajadores por cuenta propia (TCP) porque no sentía que tenía garantías; ahora la ley nos respalda a ambos. Creo que es una buenísima oportunidad.
Recomiendo tener de la mano a un financiero que ayude a hacer estudios de factibilidad, a madurar las ideas y ver hasta dónde pueden llegar; y un contable para ver cómo has estado en otros momentos y en el momento actual. Esas herramientas hay que usarlas ya. La otra herramienta vital es un abogado.
Ya no es el momento de estar una sola por la vida, ya no es solo tu sueño, tu pasión; esto es otra historia, es una gran responsabilidad fiscal y legal, por las cuales puedes tener problemas y, sobre todo, es una gran responsabilidad ante tus trabajadores, que también están pagando impuestos sobre sus trabajos.
Además, creo necesario ofrecer espacios de superación para el empresariado, saber cuáles herramientas necesitan: contables, financieras, en materia de recursos humanos, comunicación, psicología laboral, la importancia de un buen clima laboral, etc.

¿Cómo es el sistema de trabajo en VéloCuba?

Aquí es importante que todos sepamos de todo. Yo, por ejemplo, que soy la líder de este proyecto, he sido mensajera, mecánica, ayudante. De esta forma se crea sensibilidad y empatía por el trabajo del otro, porque se sabe que cada uno en su puesto es importante. Pero todos podemos cubrir cualquier puesto.
No tengo deserción laboral, aquí hay gente de hace cinco y seis años porque se logra sentido de pertenencia cuando se respeta el proyecto de vida de las y los trabajadores. Si logras esto, no solo se hace mucha afinidad entre todos, te quitas de encima una parte de la dirección. Y eso es muy bueno porque si la gente se empodera, también el emprendimiento lo hace.

En Vélo Cuba se trabaja para romper con los estereotipos de género, afirma Nayvis a SEMlac Cuba.

¿Cómo manejas los tiempos en medio de tanto trabajo y sueños?

Justo ahora, cuando más trabajo tengo, es cuando mejor estoy gestionando mi tiempo personal. Porque decidí que este era el momento de disciplinarme en el tiempo que me dedico, en el tiempo para mi familia y para mi pareja.
Ya me obligo a no venir los sábados y domingos. Siempre descanso, aunque muchas veces me pongo a hacer cosas a distancia. El resto de la semana trato de que quienes me siguen en los otros puestos de gerencia también se vayan temprano, descansen y tengan sus tiempos.
Ahora les dedico un tiempito a mis amigos. Después de las cinco o seis de la tarde, no tengo móvil; me obligo a responder los mensajes al día siguiente. Trato de no estar pendiente del teléfono y me siento mejor.

Emprender con responsabilidad social y ambiental es un empeño de esta empresa. Foto SEMlac Cuba

Se abre un camino de mayor libertad, reconocimiento y posibilidades para las empresas privadas ¿qué te preocupa de ese proceso?

Una de las cosas que he tratado de hacer aquí es darle mucha atención a la fuerza de trabajo y mucha información para que tengan una cultura sobre sus derechos y deberes. Tengo preocupaciones sobre la discriminación que hay en el sector con el color de la piel, la edad, estatus social, apariencia, las personas que viven con alguna discapacidad, etc.
Sobre la discriminación es importante que se hagan entrevistas de todo tipo e investigaciones desde el Ministerio del Trabajo. Yo provengo del sector estatal, especialista en recursos humanos, y en el sector privado no hay evaluaciones, no se aplica siempre la licencia de maternidad y mucho menos de paternidad, para qué hablar de permisos para asuntos personales… y no se puede negar que existen horas excesivas de trabajo y a veces el pago es la propina.
Esto es duro y está teniendo un impacto social importante. Creo que hay que pensar en estos temas, además de pensar en los temas contables y financieros.
Ahora, como empresaria, tengo otras posibilidades que requieren más de mi creatividad y puedo hacer cosas que hace rato quería, eso está bien. Lo que no estaría bien que, en ese proceso, me lleve por delante lo que está establecido y la vida de las personas; esto es lo que me preocupa.

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