El emprendimiento de una madre para ayudar a otras

A Yanitza del Toro Moreira no le hizo falta mucho tiempo para comprenderlo, acostumbrada como estaba a preparar alimentos sanos para su pequeña hija, la pandemia de Covid-19 le dio el impulso que faltaba para crear su propio negocio: MaxiBebé.  Esta joven cree que toda madre necesita de una gran dosis de creatividad, fuerza y empeño, por lo cual pudiera decirse que llevan en sí mismas a una emprendedora en potencia.

“Comencé con la idea de hacer alimentos para bebés, únicamente esto, con el propósito de acercar los alimentos cada vez más sanos, caseros, a los niños”, cuenta a SEMlac esta mujer de 35 años nacida en San Cristóbal, antigua provincia de Pinar del Río y actual Artemisa, a 72 kilómetros de la capital.

 “Tengo una hija a la que le hacía, le hago, los alimentos en la casa y pensé que podía ser un modo de ayudar a otras mamás que tal vez tuvieran menos tiempo”, comenta.

“Comencé a informarme sobre la forma más natural y saludable para alimentar a mi hija y descubrí que vivimos en un país rico en frutas, vegetales y viandas frescas, de altísima calidad, sin embargo no los aprovechamos en todas las formas que podríamos. Mis recuerdos llegaron con el olor de las compotas que de niña mi abuela me preparaba, haciendo combinaciones que yo adoraba. Así que la primera receta que le pedí fue la de piña y platanito con arroz”, declara esta joven emprendedora en su página de Facebook.

La situación creada por la emergencia sanitaria, le dio el “empujoncito” que faltaba para finalmente arrancar con MaxiBebé en julio de 2020. En un principio pensó que podría ser una entrada económica cuando todos los servicios se paralizaron, a la vez que creaba comunidad en torno a la alimentación sana.

En esta etapa, poco a poco su emprendimiento ha ido ampliando su público. “Los demás miembros de la familia fueron probando lo que hacíamos y a la gente le gustó, así es que ha crecido el menú”, explica.

Compotas de frutas y vegetales, como guayabas, frutabombas y zanahorias; leches vegetales, galletas de avena y mantequilla de maní, entre otros, figuran entre las ofertas que prepara en casa y promueve a través de las redes sociales, o que vende en tiendas amigas como Verde Verde, Ama y La Mixóloga; pero su sueño es tener un espacio propio.

Al igual que la maternidad, un negocio requiere de mucho esfuerzo y dedicación. Hay que moldearlo poco a poco, verlo crecer y sacarlo adelante a pesar de dificultades económicas. Todo ello lo ha vivido Yanitza del Toro, para quien lo más complejo ha sido encontrar materia prima de calidad y con precios asequibles, para que los costos no sean tan elevados y luego el producto final “ande por las nubes”.

MaxiBebé trabaja con frutas, vegetales, maní, productos frescos y la mayoría de producción local, precisa esta mujer que anteriormente se desempeñaba en el sector turístico. Su objetivo es acercar los alimentos cada vez más sanos y caseros a toda la familia, de ahí que le concedan gran importancia a la creación de comunidad en torno a la alimentación sana.

“Ha sido bonito influir en los estilos de vida de muchas personas, en los cambios de hábitos alimenticios, contribuir con la educación en este sentido”, insiste Yanitza del Toro. Fotos tomadas de las redes sociales de MaxiBebé

“En Cuba también es posible tener otros estilos de alimentación que aporten a la calidad de vida y empezar a cuidarse”, apunta, y añade que comenzar desde edades tempranas es fundamental. “Nos alegra poder contribuir a ello, aunque sea modestamente”, sostiene.

Muchas veces, los padres no sabemos qué ingredientes contienen los alimentos para bebé que se comercializan en las tiendas. No tenemos costumbre de leer sus  ingredientes y pensamos que porque dice “fortificado” o “vitaminas” o “fruta” ya es saludable y no es así, y esto no solo lo practicamos con las compotas, sino con los cereales, las cremas… y todos los alimentos industriales que consumen nuestros hijos. Razón por la cual hoy tengo más ideas, más recetas, más inventos, más productos y más ganas de hacer un giro en la alimentación que conocemos, sostiene.

Emprender en medio de la pandemia de covid-19 “ha sido una experiencia enriquecedora, excitante, con mucha adrenalina”, considera. En particular se refiere a la “búsqueda y captura” de la materia prima, pues debe seleccionarse con cuidado para mantener un estándar de calidad que luego se traslada al producto terminado, cuyo destinatario son los niños.

Mas no son los únicos que sucumben al placer de degustar los sabores de MaxiBebé, que ante todo promueve un cambio en la cultura alimentaria.

“Ha sido bonito influir en los estilos de vida de muchas personas, en los cambios de hábitos alimenticios, contribuir con la educación en este sentido”, insiste Yanitza del Toro.

Trabajan junto a ella otras dos mujeres: la ayudante de producción Yamiris Carpenter, y la persona que atiende las redes sociales, Mairyn Arteaga Díaz, que maneja contenidos en Instagram, Facebook y Whatsapp.

“Ahora mismo esto es pequeño, para crecer de a poco y crecer bien, como se debe”, precisa, y acota que, no obstante, tienen planes de expandir la marca y ampliar el público, producir para todos en casa y no solo para los bebés.

“También está muy de moda que los bebés comiencen a alimentarse tal como lo hacen los grandes; y los grandes comer de manera más saludable, del mismo modo que se haría con un bebé”, dice.

MaxiBebé se une a un grupo creciente de pequeños emprendimientos enfocados en aliviar la carga de los cuidados, que recaen mayormente sobre la mujer. Fotos tomadas de las redes sociales de MaxiBebé

Para ella la alegría está en constatar la aceptación que tienen sus productos entre los clientes, sobre todo ver que a “los que repiten y los que agradecen por acercarles alimentos naturales, sanos y ciento por ciento confiables”.

Sostener eso en el tiempo y lograr crecer sin perder calidad es uno de los retos que vislumbra esta mujer en el horizonte, particularmente en medio de una economía fluctuante como la cubana.

Una economía que actualmente ofrece la posibilidad de convertir a MaxiBebé en una micro, pequeña o mediana empresa, algo que su fundadora valora como una oportunidad, pero se trata de un proyecto que todavía no ha concretado.

Y con todos esos planes, el tiempo no alcanza, pues maternidad y emprendimiento demandan atenciones.

“Tengo que clonarme, como trabajo desde la casa todavía es una locura, porque entonces me paso todo el día trabajando, hasta cuando ya debería estar durmiendo. Me he tenido que disciplinar muchísimo y todavía no logro quedarme dentro de un horario”, cuenta.

Pero su esfuerzo de hoy podría ser la ayuda de otra madre mañana, pues MaxiBebé se une a un grupo creciente de pequeños emprendimientos enfocados en aliviar la carga de los cuidados, que recaen mayormente sobre la mujer. No es de extrañar que estos nuevos negocios sean idea y estén regentados por ellas, quienes saben exactamente qué se necesita, y muestran cada día que madre y emprendedora son dos palabras casi sinónimas.

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