Por una atención de salud a personas trans centrada en derechos

Despatologizar la transexualidad desde el aspecto médico, pero también cultural y social, y asumir la atención de salud de las personas trans desde un enfoque integral y basado en los derechos humanos fueron ideas que transversalizaron las intervenciones del panel efectuado el pasado 20 de mayo en el teatro de la Facultad de Ciencias Médicas General Calixto García.

Bajo el tema “Atención integral a personas trans en los servicios de salud: antecedentes, avances y desafíos” especialistas, activistas y personas lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales y queers (LGBTIQ+) de países latinoamericanos compartieron sus experiencias con estudiantes y profesores del centro educacional.

Resultó el mejor escenario, al decir de la doctora Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y moderadora del panel, pues contribuir con la formación de los futuros profesionales de las ramas médicas, ayudarlos a comprender y a desprenderse de los estereotipos que rodean a las personas trans es esencial y forma parte de los objetivos educativos que motivan las Jornadas cubanas contra la homofobia y la transfobia.

Las personas trans necesitan atención médica, pero no se trata de una enfermedad, enfatizó en su intervención Rocío Suárez, activista de México, quien remarcó que persiste una visión patologizante de la transexualidad, a pesar de que, desde 2018, fue eliminada del catálogo de enfermedades mentales.

Trascender esa visión es uno de los mayores retos, añadió, y para ello la educación en el ámbito médico es vital, para que los profesionales puedan responder a situaciones como la de una mujer trans que necesita los servicios de un urólogo, o el hecho de que un hombre trans precise ser atendido por un ginecólogo, comentó.

Tales circunstancias demandan una atención médica desprejuiciada, añadió, y ejemplificó que en ocasiones esas ideas preconcebidas dificultan la atención, pues cuando el facultativo tiene delante una persona trans, muchas veces sin indagar ni examinar, asume que se trata de VIH, consumo de sustancias, asuntos hormonales o complicaciones de operaciones, lo que lleva a que obvie otros problemas de salud.

Suárez también alertó del peligro que representa el abandono de la atención sanitaria, debido a la discriminación que sufren estas personas, con las consecuencias negativas que esto conlleva para su bienestar físico y mental.

Se necesita mucho acompañamiento y respeto, que se les pregunte cómo se reconocen y les llamen por su nombre, independientemente de cuestiones legales, acotó.

El derecho a la salud sexual es una parte importante del derecho a la salud, que es transversal a todos los derechos humanos, reflexionó por su parte la doctora en ciencias Gloria Careaga Pérez, psicóloga social, feminista y activista mexicana.

La experta repasó cómo ha sido el acercamiento de las ciencias a la sexualidad y el género, que ha transitado de un silenciamiento en una época y un enfoque utilitario procreativo, a una visión más integral que contempla los derechos de las personas.

Sin embargo, señaló, pese a algunos avances legales persisten barreras sociales y estructurales que limitan el disfrute pleno de los derechos, lo que demanda políticas públicas que contribuyan a transformar esa realidad.

La atención médica debe ir acompañada de sensibilidad y prestar atención no solo a los asuntos del cuerpo, sino sicológicos, consideró.

Precisamente, ese es uno de los pilares que sostiene el trabajo que realiza el doctor en ciencias puertorriqueño Wilfred Labiosa, quien dirige una organización dedicada a cuidar la salud de personas de la comunidad LGBTIQ+, con énfasis en los adultos mayores.

Explicó que la sociedad puertorriqueña transita hacia el envejecimiento de su población y el país se enfrenta a un problema con los cuidados geriátricos debido a esto, lo cual también incluye a las personas LGBTIQ+ en esas edades, un segmento poblacional que muchas veces se olvida.

En su intervención compartió la labor en el proyecto Academia Empodérate, destinado a estudiantes de ciencias médicas, con cursos específicos sobre esta comunidad y en particular sobre las personas trans.

Resaltó la importancia de la educación a los jóvenes que se forman en especialidades médicas, pues las políticas públicas se ven muy bien en los documentos, pero requieren seguimiento para que se cumplan y no se deterioren. Los futuros profesionales tienen un gran peso en su ejecución, insistió.

De forma paralela, agregó, llevan adelante la campaña Exprésate Puerto Rico, para educar sobre la trascendencia de la salud mental para un desarrollo pleno y por su impacto sobre la salud física. Precisó que ese es uno de los ejes principales de su trabajo, entre otras razones porque la comunidad LGTBI tiene mucha incidencia en los casos de suicidio del país.

La necesidad de espacios amigables y empáticos en todos los ámbitos de la atención de salud fue destacada por la mexicana Oyuki Ariadne Martínez Colín, quien coordina la primera unidad de salud integral para personas trans en la Ciudad de México.

La institución comenzó a prestar servicios en octubre de 2021 y no solo atiende el componente médico, compartió, sino la salud de manera integral, entendiendo esta también como el acceso a la educación, al trabajo, a la identidad de género, a tener una familia, a todos los derechos.

Expuso que el trabajo con las familias es la labor más exitosa entre las que realizan en la sección comunitaria, pues la mayor parte de las veces es desde ese núcleo que las personas trans reciben el primer rechazo o el primer apoyo. La unidad les ayuda a entender las complejidades de este fenómeno, partiendo de sus propios conocimientos y dudas, con un lenguaje sencillo, alejado de tecnicismos y con el uso de recursos didácticos, amplió.

La doctora Castro Espín reflexionó sobre la importancia de estudiar estos temas en profundidad y encontrar herramientas teóricas y metodológicas para incorporar en la práctica social, política y legislativa los elementos más justos, equitativos y solidarios. “Cuando logramos entender todo eso nos damos cuenta de que no podemos seguir reproduciendo ideas patologizadoras y manipuladoras”, apuntó.

Describió la evolución del trabajo con las personas trans en Cuba hasta llegar a la actual situación, con la implementación de una estrategia para su integración social. Detalló que esta se ha ido ajustando y todavía realiza acciones de diagnóstico, pues recientemente incluyeron a las personas trans masculinas en los estudios.

Todavía en materia legal no están cubiertos todos los derechos, significó Castro Espín, pero acotó que existe voluntad política de avanzar en ese camino.

Otra de las líneas de actuación enunciadas fue la educación y capacitación a personas trans y sus familias, para su verdadera integración social, pero también hay tareas dirigidas a la formación de profesores y estudiantes de especialidades médicas y del sector educacional, agregó.

En este sentido, comentó que se estudia con la dirección de Docencia Médica del Ministerio de Salud Pública la incorporación de cursos optativos sobre género y transidentidades, que llevarán todo el rigor científico y el valor humano necesarios.

Hace falta transformación social para eliminar el acoso y la discriminación, y por eso toda la energía está concentrada en ese cambio social, no en el enfoque biologicista y de salud; se trabaja con un acento integral y enfoque de derechos, aseguró.

Desde el público varias personas agradecieron la posibilidad del intercambio y solicitaron el acompañamiento del Cenesex para participar de esa transformación.

Yulieski Moré, abogado y especialista del Cenesex, llamó la atención sobre el hecho de que no bastan las leyes para hacer valer los derechos de las personas. Recordó que la Carta Magna es de aplicación directa y, por tanto, no hay que esperar por nuevas legislaciones para poner en práctica lo que dice.

Puso como ejemplo el caso de estudiantes que no pueden mostrar su verdadera identidad de género en el entorno universitario, debido a los reglamentos, algo a lo que la joven Sheila, de primer año, agregó que muchas veces el rechazo viene de los propios compañeros. Por esa razón, ratificó la importancia de la educación sexual integral desde edades tempranas, acorde con el desarrollo de cada niño, para que se fomenten el conocimiento y la inclusión.

A partir del panel, usuarios en las redes sociales compartieron algunas experiencias de discriminación en entornos escolares y hospitalarios, además del retraso que provocó la pandemia de covid-19 en la atención a las personas trans, en particular a las que residen fuera de la capital del país.

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