Narrativas lésbicas, un ejercicio de libertad frente al silencio

El valor de asumir públicamente la identidad lésbica, comprenderse como sujeto político, contar las violencias y también la libertad como una conquista, son características de las narrativas lésbicas en Cuba, según escritoras y editoras de la isla.

“Cuando escribo siempre es motivada por algo que quiero decir que va más allá de un tema en específico y por la franqueza de decir cosas a las que la gente no siempre se atreve”, reconoce la escritora Sonia Rivero.

Rivero fue una de las protagonistas del panel dedicado a escrituras lesbianas, organizado por el proyecto Miradas de mujer, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), y que tuvo lugar el pasado 8 de diciembre en la Sala Villena de esa institución cultural.

El proyecto Miradas de mujer
«La sexualidad es motivo para hablar de tantos otros temas. Yo lo hago mucho con el lesbianismo, pero también en otros asuntos» dijo la escritora Sonia Rivera. Foto: SEMlac Cuba

Acompañaron a la narradora, crítica y profesora universitaria, la escritora Dazra Novak y las editoras Dulce María Sotolongo y Teresa Fernández, quien además es la coordinadora de la Red Nacional de Mujeres Lesbianas y Bisexuales, que acoge el Cenesex.

Al presentar el encuentro, la ensayista Zaida Capote dijo sentirse muy ilusionada con el panel, pues a las escrituras lesbianas se les reconoce potencialidades como expresión de resistencia y de rebeldía y un espacio utópico de relaciones entre mujeres que ha llegado a permear la expresión literaria.

“La escritura es también un espacio de libertad dónde estas mujeres tienen un destino diferente”, dijo Capote al referirse a obras que legitiman a las lesbianas desde sus personajes.

Miradas de mujer es un proyecto que coordina la escritora Lourdes de Armas, presidenta de la sección de Narrativa de la Uneac, junto a la escritora Laidi Fernández de Juan y la ensayista Zaida Capote Cruz. Como parte del proyecto, organizan varias actividades, entre ellas un panel con frecuencia trimestral.

El proyecto Miradas de mujer
El proyecto Miradas de mujer trae, con una frecuencia trimestral, temas que cruzan cultura y agenda de las mujeres y feminista. foto: SEMlac Cuba

Durante el encuentro se reconoció la década del 90 del siglo pasado como el momento de apertura en la representación de personajes, relaciones y conflictos marcados por el homoerotismo femenino.

El presente, coincidieron las invitadas, marca otro tiempo; uno en el que el activismo, la lucha por el reconocimiento legal de derechos y la mayor visibilidad social amplía las posibilidades de representación y de asumir una escritura abiertamente lésbica. Pero no siempre fue, ni es, así.

“Ni en 1986, ni en el 87, ni en el 88 se podía hablar de literatura lésbica ni de amor entre mujeres, ni nada por el estilo. Ahora es fácil sentirse y empuñar la bandera de la igualdad, pero en aquellos momentos no era fácil, por eso digo que todo el mundo ha sido un poco homofóbico y hasta racista. Pero yo creo que hay que luchar contra todas las discriminaciones”, reconoció Dulce María Sotolongo.

La editora y también narradora cubana rememoró el proceso de selección y edición de su antología Nosotras dos, una recopilación amplia de cuentos homoeróticos femeninos que vivió un largo proceso editorial, desde su preparación en el año 2000 hasta su publicación por Ediciones Unión en 2011.

“Este es un libro que, sobre todo, llega al corazón”, dijo Sotolongo.

La escritora Dazra Novak coincidió sobre el cambio positivo del contexto, con la superación de barreras y prejuicios sociales, pero dijo aún falta mucho por lograr.

“Yo creo que dentro sigue el miedo a ser rechazada socialmente, hay que tener mucho valor para mostrar lo que se es”, reflexionó la narradora.

“La mayoría de las historias que he escuchado son muy duras, son historias que tardan años en sanar; conozco a mujeres que han sido golpeadas y expulsadas de sus casas. Esto condiciona la disposición de abrirse socialmente y hay quien prefiere vivir puertas adentro”, agregó.

Teresa Fernández también identificó como desafío la representación en la literatura, el arte y la cultura cubanos.

“Que triste que muchas veces las mujeres lesbianas son representadas desde el dolor, desde el espanto, desde el rechazo. Algunas escritoras, conscientes de sus realidades, dignifican ese sujeto. Pero en muchas representaciones nos colocan una serie de características que constituyen más estereotipos que realidades y yo digo que es hora de defender lo femenino lésbico, que es ese derecho que tengo de demostrar que hay muchas maneras de ser mujer y que hay una experiencia de feminidad desde el ser mujer lesbiana”, dijo Fernández.

La editora y activista también habló de la necesidad de contar con referentes que ayuden a las lesbianas en sus procesos de autoaceptación y salida del closet. Entre las posibles causas de esa ausencia, mencionó el silenciamiento, el miedo y la imposibilidad de asumir públicamente la homosexualidad que frena a muchas mujeres lesbianas, escritoras e intelectuales.

“Soy una mujer de 62 años y desgraciadamente no puedo hablar de ninguna mujer lesbiana que me haya ayudado a hacer mi transición de salida del closet. A lo mejor yo puedo pensar en muchas mujeres lesbianas que conozco y que conocí, pero ninguna de ellas tuvo el valor o pudo decir públicamente que era lesbiana, ninguna de ellas tuvo el valor de escribir desde su experiencia de mujer lesbiana, ninguna de ellas tuvo el coraje de poner en bellísimas palabras su orientación sexual”, dijo Fernández.

“Esto significa que hay un borrado histórico, no solo en lo literario sino también en lo ideológico, en lo político; hay un vacío enorme de esa realidad que somos las mujeres lesbianas”, agregó.

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