El Centro Nacional de Prevención de las ITS/VIH/ sida, actualmente denominado Prosalud, fue inaugurado en 1998 como parte del programa cubano de control y prevención de las ITS/VIH/sida. En el año 2000 se reunió un grupo de personas voluntarias y que laboraban en ese centro para establecer y trazar estrategias encaminadas al trabajo sobre la línea de Hombres que practicaban Sexo con otros Hombres. La red que se conoce por sus siglas como HSH se extendió a nivel nacional y en todas las provincias se crearon los grupos de activistas promotores de la salud sexual.

La necesidad de prevenir el contagio de las ITS/VIH/sida y la progresiva formación de activistas promotores de salud sexual dieron como resultado la visibilidad de hombres homosexuales y colocó de manera evidente la existencia de una población LGBTI que, hasta el momento, había quedado invisibilizada en una sociedad de cultura patriarcal y heteronormativa que, a nivel institucional y estatal, había ejercido una praxis continua de discriminación homolesbotransfóbica hacia ese sector poblacional.

Es en ese contexto que, en Santiago de Cuba, Isel Calzadilla decide reunir a varias mujeres lesbianas para conversar sobre cuestiones relacionadas con sus vivencias, experiencias y expectativas personales y se acerca al Centro de Promoción de Salud de esa ciudad oriental para solicitar que las formaran en los cursos de promotores de salud que allí se impartían. Ella aclaró, desde el primer momento, que ellas eran mujeres lesbianas y bisexuales interesadas en el activismo.

La idea de crear un grupo de mujeres lesbianas se refuerza cuando Isel lee un artículo publicado en la revista Somos Jóvenes que habla sobre el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex). En ese momento decide escribir una carta dirigida a Mariela Castro Espín, directora del Cenesex, informando que existía un grupo de mujeres lesbianas en Santiago de Cuba que deseaban reunirse con especialistas de ese centro y recibir formación para poder trabajar el activismo social por los derechos sexuales de las mujeres lesbianas.

“Las Isabelas” fue el primer grupo de mujeres lesbianas y bisexuales que se formó en Cuba y dio inicio al activismo por la visibilidad y los derechos sexuales y humanos de las mujeres no heterosexuales.

Dos años después, en diciembre de 2004, se funda en La Habana el grupo “Oremi”, que desde su comienzo trabaja vinculado al Cenesex y contó con el acompañamiento continuo de especialistas de esa institución.

La existencia de “Las Isabelas” y “Oremi” permitió hacer un levantamiento de las necesidades que las mujeres lesbianas y bisexuales iban colocando en las reuniones que ellas mismas programaban. A medida que fueron recibiendo talleres de formación, ganaron en autopercepción de sus realidades, en toma de conciencia sobre la magnitud de la vulneración de sus derechos, las brechas de inequidad social y la violencia sistemática a la que habían estado sometidas desde todos los espacios posibles: familiar, escolar, laboral y social, a causa de sus orientaciones sexuales y expresiones de género.

En la actualidad, la Red de mujeres lesbianas y bisexuales (RMLB) está presente en todo el país, con excepción de la Isla de la Juventud.

Pertenecer a la membresía de los grupos de la RMLB permite la asistencia a los talleres de formación que imparten especialistas del Cenesex sobre temas fundamentales para su fortalecimiento como activistas sociales por los derechos humanos y sexuales y para que crezcan sus capacidades de análisis e investigación sobre los problemas que identifican y las discriminaciones de las que son objeto por ser mujeres lesbianas y bisexuales.

Por el trabajo realizado desde el 2002 hasta la fecha, se ha verificado que existe un vacío evidente en la investigación sobre la realidad de las mujeres lesbianas y que, desde la academia, poco o casi nada se ha estudiado: pueden encontrarse en los últimos años algunas tesis de pregrado o de maestría, pero han quedado, sobre todo, en el ejercicio de defensa para alcanzar el título de licenciatura o de master.

No solo se ha hecho notorio el desconocimiento que existe sobre el sujeto lésbico a nivel académico, sino también los múltiples mitos que desde el imaginario popular construye una percepción negativa y prejuiciada sobre las mujeres que aman a otras mujeres y se atreven a desafiar los dictados del patriarcado, como cultura que relega a las mujeres a un plano de subordinación del poder masculino. La lesbiana representa la desobediencia extrema al poder económico, afectivo, cultural, sexual que la heteronormatividad obligatoria ha impuesto a las mujeres y, por tanto, ha sido colocada en un espacio de estigma e ignominia desde las múltiples instituciones que avalan y protegen la ideología patriarcal.

No obstante haber pasado 20 años desde la fundación del primer grupo, las razones de ser de la RMLB siguen siendo las mismas: lograr deconstruir todos los prejuicios que estigmatizan a este grupo de la población; eliminar la inequidad social; lograr leyes que garanticen el disfrute de una ciudadanía plena, con el reconocimiento de todos y cada uno de sus derechos sexuales y humanos; desmontar el patriarcado y su ideología sexista, que ha establecido la heterosexualidad como única orientación sexual legitimada; combatir la lesbofobia que nos expone al desprecio, la burla, la violencia, a la invisibilidad y al silencio.

Todavía la red y sus activistas seguimos abogando por: el reconocimiento de nuestras uniones y nuestras familias; la garantía de nuestros derechos patrimoniales como pareja; el derecho a la reproducción asistida; por las visitas conyugales para las mujeres lesbianas en régimen de privación de libertad; por no ser juzgadas con un doble rasero que nos impone un plus de esfuerzo en todo momento; porque se incluya en los currículos académicos la Educación Integral de la Sexualidad y la perspectiva de género; por no tener que esconder nuestra orientación sexual para ser aceptadas ni tener que adecuarnos al ideal de lo femenino hegemónico, construido en función del poder patriarcal.

Seguimos aspirando a una sociedad justa, equitativa e inclusiva que respete a toda la ciudadanía por igual; a medios de comunicación y creaciones artísticas que no repliquen actitudes y conductas sexistas bajo el amparo de “la cultura” que heredamos; a profesionales de la salud sensibilizados y conscientes de que todas las orientaciones sexuales e identidades y expresiones de género merecen el mismo tratamiento respetuoso y profesional sin distinción; a contar con operadores del Derecho que no antepongan sus prejuicios personales al deber de hacer justicia; por decisores que comprendan que deben tener en cuenta también las demandas y necesidades de la población LGBTIQ porque somos ciudadanas y ciudadanos que, al igual que debemos cumplir con todos los deberes, debemos gozar de todos los derechos sin excepción alguna.

Continuamos apostanto por una sociedad libre de todo tipo de fundamentalismos y, sobre todo, por una sociedad donde no sea necesario luchar contra la misoginia, el machismo, la supremacía del hombre sobre las mujeres; donde no sea necesario celebrar jornadas por la No violencia hacia las mujeres y las niñas porque, definitivamente, haya sido erradicada. Apostamos porque ninguna mujer, ninguna adolescente, ninguna niña –ya sea cisgénero, transgénero, heterosexual, bisexual o lesbiana– siga siendo víctima del acoso sexual y del escarnio público por denunciarlo. Apostamos porque todas las personas digan: Yo sí les creo.

2 comentarios

  1. Importante escrito para que se.conosca como surgen las redes sociales comunitarias vinculadas al CENESEX, sus vivencias, objetivos de trabajo y su accionar.

  2. Todo ser humano tiene los mismos derechos, a pesar d no tener la misma orientación sexual que la mayoría

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