«Decidí mi identidad como intersexual a partir de un episodio de violencia entre mi hermano y yo, que hizo énfasis en mis diferencias físicas, llamándome fenómeno y deforme en varias ocasiones». 

Carla Núñez. Yo intersexual: testimonio de vida. Revista Dfensor

 

El 26 de octubre de cada año, activistas intersexuales de diferentes países  celebran el  Día de la Visibilidad Intersexual, en conmemoración de la primera protesta de este colectivo en la ciudad estadounidense de Boston en 1996, donde la Academia Americana de Pediatría convocaba su conferencia anual.

La Sociedad de Intersexuales de Norteamérica (ISNA, por sus siglas en inglés, cerrada en la actualidad) fue protagonista de este primer encuentro y es reconocida como pionera del activismo intersexual. Esta fecha de celebración es seguida el 8 de noviembre por el Día Internacional por la Solidaridad Intersexual, en evocación al nacimiento de Herculine Barbin (el primer caso público de intersexualidad que quedó plasmado por escrito) y en el que se reivindica la visibilidad del colectivo intersexual.

En la actualidad, hay redes, grupos y activistas intersexuales en muchos países que articulan sus acciones a nivel nacional, regional e internacional, con el propósito de derribar las concepciones hegemónicas en torno al cuerpo, la identidad y la sexualidad en Occidente. En la mayoría de los países donde existe el activismo intersexual, está conformado por expacientes intersexuales que se oponen a la omnipotencia de la autoridad médica, voces que hacen públicas sus experiencias y muestran el impacto de las intervenciones quirúrgicas irreversibles sobre los cuerpos.

La defensa, el lobby y las propuestas por la dignificación de las personas intersexuales nacieron, crecieron y fructificaron gracias a varias  organizaciones intersexuales, como: ISNA, en un primer momento Acuerdo de Alianza, OII –red global descentralizada de organizaciones intersexuales, con filiales en 20 países y seis continentes; Consorcio Intersex, que se dedica a realizar actividades a favor de la divulgación de la realidad intersexual y de las reivindicaciones que van logrando en la comunidad internacional; la Asociación Internacional de Gays, Lesbianas, Bisexuales, Trans e Intersexuales (ILGA), federación que congrega a grupos de diferentes nacionalidades dedicados a promover la defensa de la igualdad de derecho; MULABI, Espacio Latinoamericano de Sexualidades y Derechos, que dirige sus esfuerzos al lobby en los organismos internacionales, con el propósito de conseguir reivindicaciones para las poblaciones trans e intersex.   

En las agendas del activismo intersexual han sido objetivos comunes resaltar, proteger y defender los derechos de las personas intersexuales, y hacer visible la situación de esta población en diversos lugares del mundo, para combatir el estigma y la discriminación que sufren por sus características sexuales. Como demandas más importantes han tenido: el cese de todo tratamiento médicamente innecesario y el no consentido, destinado a “normalizar” el cuerpo sexuado de infantes y adolescentes intersexuales; el derecho a la verdad, la información y la contención; la protección contra la discriminación y la violencia; el derecho a la salud integral, al cumplimiento pleno de los derechos sexuales y reproductivos; el acceso a cambios registrales y a la reparación.

En época más reciente, el movimiento intersexual ha dirigido sus esfuerzos a la protección de atletas de élite contra el requisito de intervenciones “normalizantes” para poder competir, así como en la oposición a terapias de “normalización” pre-natal, prácticas de selección genética y abortos selectivos; así como la participación en la elaboración, monitoreo e implementación de políticas públicas.

ISNA abogó, desde sus inicios, por pacientes y familias que habían sido perjudicados en sus experiencias con el sistema de atención de la salud. Muy tempranamente, ISNA creó una comunidad que pudiera, fundamentalmente, proporcionar apoyo entre iguales para afrontar la vergüenza del estigma, el dolor y el malestar que durante décadas padecieron las personas intersexuales y afectaron su bienestar y calidad de vida.

La meta más importante y a más a largo plazo de los movimientos de personas intersexuales del mundo es cambiar la forma en la que son tratados los bebés intersexuales. Defienden que no se aplique la cirugía en las variaciones genitales, a no ser que exista una razón médica (tal como la orina bloqueada o dolorosa) y que se proporcione a los padres las herramientas conceptuales y el apoyo emocional para aceptar las diferencias físicas de sus hijos.

En las últimas décadas se ha incrementado la red de defensores no intersexuales, voces que provienen de la academia, la investigación, de simpatizantes profesionales provenientes de diferentes disciplinas, que poseen un cierto grado de legitimidad social y pueden hablar en contextos donde voces intersexuales sin mediaciones no serían escuchadas. Algunas doctas de la teoría de género, críticas feministas de la ciencia, historiadoras médicas y antropólogas han comprendido y apoyado oportunamente el activismo intersexual. Son los casos de la bióloga feminista y académica Anne Fausto-Sterling, la psicóloga social Suzanne Kessler y la historiadora y bioética Alice Domurat Dreger. Además, el activismo intersexual ha construido alianzas estratégicas, articulaciones políticas y académicas con otros movimientos como los feministas, posfeministas, queer y LGBT.

El movimiento intersexual es, básicamente, un movimiento por la diversidad corporal que busca cambiar las percepciones públicas, dar cuenta del sufrimiento y del daño causado por los tratamientos implementados sin consentimiento y que pretende crear un contexto a favor de la concientización de los padres para, sobre la base de la información que reciben, estén mejor preparados para la toma de las decisiones y ganen en sensibilidad sobre la importancia del respeto a los derechos sexuales y reproductivos del menor. Es un movimiento que desea derribar el secretismo y dirigir los esfuerzos familiares hacia la búsqueda de apoyo y orientación.

Para Mauro Cabral, activista argentino por los derechos de las personas intersexuales y trans, la politización de la intersexualidad en América Latina es particularmente intensa. Se trata de una región donde se recurre habitualmente al marco de los derechos humanos para articular sus demandas. El movimiento intersexual en esta región desafía el ideal corporal femenino o masculino que patologiza la diversidad de las variaciones corporales. Está centrado no sólo en la integridad corporal y la autonomía decisional de intersexuales que aún no han nacido o no han sido intervenidos, sino además en develar las consecuencias de las intervenciones en personas adultas y los desafíos que representa ser intersexual en la cultura occidental.

Según Cabral, la inclusión explícita de la intersexualidad en la sigla ‘LGTBQI’ o su inclusión implícita en el activismo SOGI (centrado en cuestiones de orientación sexual e identidad de género) ha producido algunos efectos negativos, fundamentalmente, la exclusión de referencias concretas a la situación de las personas intersexuales y la exclusión sistemática de activistas intersexuales, a quienes se considera personas adecuadamente representadas por activistas ‘LGTBQ’. En los espacios políticos y comunitarios de la ‘diversidad sexual’, la I se concibe como algo deshabitado; sin ninguna representación.

En relación con el campo de la salud, desde el activismo latinoamericano se establecen tres cuestiones fundamentales: 1. distinguir las variaciones corporales que no comportan ningún riesgo para la salud de aquellas que precisan intervenciones médicas (por ejemplo, la hiperplasia suprarrenal congénita con pérdida salina) y de otras que requieren monitoreo; 2.  atender las consecuencias de las intervenciones electivas en la salud, porque, aunque la mayoría de las variaciones corporales intersexuales no comportan riesgo alguno para la vida, las intervenciones destinadas a modificar los cuerpos, en su mayoría, los afectan: provocan  dolor, insensibilidad y sequedad genital, dificultades en la cicatrización interna o externa, problemas urinarios, esterilidad y trauma post-quirúrgico; y 3. garantizar que todas las personas intersexuales –las que fueron intervenidas, las que no fueron intervenidas, las que se identifican como intersexuales, o las que se identifican de cualquier otro modo- tengan garantizadas una atención de salud integral.

La confusión, la vergüenza y el miedo son secuelas frecuentes asociadas a las cirugías, en el mundo y en Cuba, como se ha constatado en las investigaciones realizadas. Reconocer íntimamente quién soy puede ser un reto para cualquier ser humano, pero quizá más para una persona intersexual. Declararlo públicamente puede representar un desafío aún mayor, principalmente en quienes conocen de la propia condición. La identidad es mucho más que anatomía…y la variación corporal no es monstruosa, sólo es diferente y puede constituirse en un motivo de celebración.

Las personas intersexuales necesitan saber que nacieron con esa condición, pero eso se mantiene en secreto, en la mayoría de los casos, sea por la Medicina o por la familia, que lo oculta. En Cuba, las voces intersexuales permanecen en el anonimato y, por tanto, es como si no existieran. Para lograr los objetivos y propósitos alcanzados por el movimiento intersexual regional e internacional no es suficiente el activismo científico-académico, es imprescindible la salida del closet.

 

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