Abandono escolar y población LGBTIQ: caminos truncos

El bullying escolar homofóbico y transfóbico deja múltiples marcas a víctimas, testigos y victimarios. Pero es el abandono escolar una de las consecuencias que de manera directa afecta la vida de adolescentes y jóvenes homosexuales y transgénero. Entre las repercusiones negativas del abandono escolar, especialistas y activistas reconocen las limitaciones en el disfrute de la educación como derecho humano y, en consecuencia, las dificultades en el empoderamiento personal y el acceso al empleo. El debate Abandono escolar y población LGBTIQ: caminos truncos reúne los criterios de Alexandra Hernández, joven trans residente en La Habana; la profesora Yamila Ferrá Gómez, de Ciego de Ávila; y Marais del Río Martín, especialista del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex)

¿Cuánto influye la homo-lesbo-transfobia en el abandono escolar?

Alexandra Hernández: Influye mucho el rechazo de las personas y no poder identificarte como quien eres en el espacio escolar. En la medida en que una crece, va sabiendo quién es y lo que quiere en la vida. Cuando una decide tomar el camino que eligió, comienza la transfobia y la homofobia, algo muy malo que en ocasiones llega al punto en que las personas trans no pueden estudiar y no lo superan. Porque no es fácil ir todos los días a la escuela y aguantar ofensas, bullying.

Yamila Ferrá Gómez: Si hacemos un estudio de las estadísticas del Ministerio de Educación, la homo-lesbo-transfobia no aparece como causa de abandono escolar, pero sí lo es porque influye. Aunque no está declarada como causa en las estadísticas, sí influye en la abandono de adolescentes y jóvenes; no obstante, cuando ellos abandonan la escuela, presentan otra causa, encubren su abandono por lo sutiles que son las expresiones de discriminación.

Este es un período de la vida en el cual la aceptación del grupo es muy importante y sucede que los patrones de aceptación de los grupos, y en particular en las escuelas, son patrones patriarcales y homofóbicos. También influye la opinión de profesores y directivos, lo que indiscutiblemente lleva a conflictos personales y con el grupo.

El abandono escolar, el abandono de las metas, el rechazo a la escuela tienen un vínculo con este comportamiento de los otros ante la aceptación de la diferencia.

Marais del Río Martín: La homofobia, lesbofobia y transfobia son mecanismos que producen, reproducen y amplifican la violencia de género. Las violencias que se ejercen por motivos de orientación sexual e identidad de género ocurren en los distintos espacios o ámbitos donde las personas socializan, dígase familia, escuela, comunidad, trabajo, iglesias, entre otros.

Aquellas que se producen en las instituciones educativas alcanzan un especial interés por los altos costos, la limitación de oportunidades y por la clara vulneración al derecho a la educación. Estas repercuten de manera negativa en toda la comunidad educativa: estudiantes, docentes, personal de apoyo a la docencia, autoridades educativas y familiares, y conspiran contra la formación de ciudadanos comprometidos con el reconocimiento, garantía y ejercicio de los derechos humanos. Para la víctima, dichas repercusiones son más tangibles y una de ellas, sin dudas, es el abandono escolar.

El abandono escolar viene precedido por un historial de violencias que abarca un amplio repertorio (violencias psicológicas, físicas, sexuales, patrimoniales) y donde no solo el grupo de pares se ubica como el victimario (en este caso nos estaríamos refiriendo solo al bullying homofóbico y transfóbico), sino que puede darse desde el docente, el personal de apoyo, la autoridad educativa y las familias. Existen otros tipos de violencias que se dan de manera indirecta y que cobran especial interés en las instituciones educativas, pues pueden darnos pistas de motivos, mucho más invisibilizados, de por qué las violencias homo-lesbo-transfóbicas influyen en el abandono escolar.

La existencia de políticas educativas que incorporan y refuerzan de forma voluntaria o involuntaria estereotipos relacionados con la orientación sexual y la identidad de género dan cuenta de la violencia simbólica o institucional. Ejemplo de ello son las normativas que niegan a los estudiantes el derecho a expresar su identidad de género: uso de uniformes e instalaciones sanitarias de preferencia para personas trans. Por otra parte, la temática LGBT está, en general, ausente de los planes de estudios, dando lugar a una invisibilidad general de estas personas.

Todo lo anterior tiene un impacto significativo en la salud física y mental y en el bienestar de la comunidad educativa. Los entornos violentos crean un clima de inseguridad, miedo y descontento en las escuelas; disminuyen la confianza en el personal y en la institución; aumentan el riesgo de conductas autolesivas y obstaculizan la construcción de relaciones enriquecedoras y libres de prejuicios. A su vez, los estudiantes afectados por la violencia homo-lesbo-transfóbica presentan dificultades para prestar atención a las clases, se ausentan de manera injustificada o su rendimiento académico se ve afectado; lo que podría estar vinculado de manera más directa al abandono escolar de las poblaciones LGBT. 

Aun cuando en el país no existen cifras que puedan revelar la magnitud de este fenómeno, el Estudio exploratorio retrospectivo sobre violencia homofóbica y transfóbica en la trayectoria escolar de activistas cubanos LGBT está dando cuenta de la existencia de abandono escolar por razones asociadas a la violencia homotransfóbica. 

Según la investigación—realizada por las investigadoras del Cenesex Delia R. Suárez Socarrás, Massiel Rodríguez Nuñez, Marais del Río Martín, Ada C. Alfonso Rodríguez y Gisset Suárez Socarrás—, de las 22 personas que refirieron haber abandonado los estudios, 13 plantearon que esta decisión estuvo motivada por las situaciones de violencia de las que fueron víctimas en el espacio escolar, situación que se dio al culminar la enseñanza secundaria y donde las personas trans fueron las más representadas.

¿Qué situaciones y expresiones de maltrato llevan al abandono de la escuela?

AH: Las ofensas pueden ser infinitas, con palabras como maricón y pajarita. Y no pasa nada, a veces una reunión con los padres, pero en realidad no se compara con nada, cuánto afecta psicológicamente.

Todo esto influye mucho en nosotras porque, al final, no podemos estudiar, aunque queramos hacer algo que valga la pena, nos vemos en la obligación de abandonar la escuela.

YFG: El bullying y el acoso son las formas más frecuentes de maltrato hacia adolescentes y jóvenes,  pero hay un maltrato sutil disfrazado de exigencia, de cuestionamiento a la suficiencia e idoneidad de jóvenes y adolescentes, incluso adultos. Este maltrato es el más común y generalizado, y el más peligroso de todos porque no puede ser probado. Las víctimas lo sienten, pero no lo pueden demostrar porque sus rendimientos académicos no son buenos, porque tienen ausencias o comenten indisciplinas, incluso aunque estos tres elementos sean provocados por el acoso escolar.

MRM: Ninguna manifestación de la violencia homofóbica y transfóbica queda exenta de convertirse en la causa del abandono escolar de quien la sufre, pues todas tienen un impacto significativo en la vida de las personas. Sin embargo, me parece oportuno señalar que esta puede darse en cualquiera de sus expresiones, dígase violencia física, donde se incluyen los golpes, castigos corporales; violencia psicológica, caracterizada por burlas, insultos, amenazas, rumores o exclusión y violencia sexual y la violencia patrimonial.

No podemos dejar de incluir al ciberbullying, que se refiere a todo tipo de amenazas, críticas y comentarios negativos por medio de las tecnologías de la comunicación: teléfonos móviles, correo electrónico y redes sociales, y que puede comprender los actos mencionados en las anteriores tipologías.

En el estudio realizado, la manifestación de violencia homofóbica y transfóbica que más esgrimieron los activistas LGBT para el abandono escolar fue la de tipo psicológica, con predominio de burlas e insultos, siendo esta igualmente la más representada de manera general, seguida por las constantes amenazas y el maltrato físico.

¿Qué repercusiones tiene el abandono escolar en la población LGBTIQ?

AH: Influye muchísimo, yo diría que demasiado porque uno más bien va cambiando en la secundaria; en la primaria no se viven estas cosas porque estamos más dominadas por nuestros padres, pero ya en la secundaria nos creemos mayores de edad y es cuando los rechazos aumentan.

¿Las repercusiones? Imagínate, al dejar la escuela con 15 años, a veces sin terminar el noveno grado, sales a la calle y muchas muchachas no tienen otra opción que prostituirse. Sin estar preparada para la vida, terminas en la calle exponiéndote a las enfermedades, la prostitución o la prisión a temprana edad.

YFG: El abandono escolar lleva a que esta comunidad tenga dificultades en el acceso a la instrucción y el camino al empoderamiento se haga más difícil. Si uno hace un balance de los profesionales que hay en el país, la primera conclusión es que no contamos con un estudio que refleje la representación de personas LGBTIQ entre los profesionales, pero a primera vista podemos decir que son indiscutiblemente menos que los heterosexuales.

Los heterosexuales dominan los principales espacios de la sociedad, tanto económicos, políticos como culturales, y la comunidad LGBTIQ está por debajo de ese empoderamiento y eso influye en que tenga una posición social desventajosa. Son barreras que influyen en su inclusión en la sociedad y en el reconocimiento de los otros hacia esta comunidad.

MRM: El abandono escolar a edades tempranas conlleva a que este grupo poblacional se caracterice por bajos niveles educativos, lo que trae aparejado un limitado acceso al mercado laboral y, en última instancia, esto repercute en las posibilidades económicas de estas personas. Lo anterior las coloca en situaciones de vulneración y desventaja, con la redundante obstaculización de su integración social y la participación plena en el acceso a oportunidades. Asimismo, al estar en situaciones de desempleo, en muchas ocasiones solo encuentran posibilidades para la subsistencia en el ejercicio de la prostitución, frecuente en la población trans de manera particular o en la inserción en la venta de productos de manera ilegal.

Por otra parte, las personas que abandonan las escuelas por estos motivos transitan por una desestructuración de sus proyectos de vida, que en lo adelante van a estar marcados por los niveles educativos bajos y por procesos autovalorativos inadecuados, donde prima, en la mayoría de los casos, subvaloración y autoestima baja. Lo anterior incide en que dichos proyectos no vuelvan a estructurarse, se modifiquen o que la toma de decisiones se vea obstaculizada, incidiendo en buena medida en el bienestar psicológico y en la calidad de vida de la persona.

¿Cuáles iniciativas desde las escuelas, la familia y la comunidad pueden ayudar a prevenir y evitar el abandono escolar en adolescentes y jóvenes LGBTIQ?

AH:Hace falta que realmente se haga algo, porque un cambio significaría bastante, sobre todo para las muchachas que vienen en camino; para que ellas puedan estudiar con tranquilidad.

Se necesita hacer algo para tener una escuela donde todo el mundo pueda convivir mejor y se respete, porque el respeto es algo muy grande. Sin bullying en las escuelas, las personas trans que vienen en camino podrían triunfar y ser doctores, abogados, lo que quieran.

Por lo que tengo entendido, ya hay temas que se dan en las escuelas, pero además de eso tiene que haber una acción en la escuela, que se tomen medidas fuertes que garanticen que no sucedan nuevamente acciones de bullying.

YFG: Mucho se ha hablado de escuelas inclusivas y con equidad de género, pero las plataformas  educativas para que esto se logre tienen que llevar implícito un concepto de escuela libre de homolesbotransfobia; eso todavía no se ha logrado.

Para que la escuela alcance ese estatus debe incluir en sus programas  de estudio un enfoque libre de discriminación. Se deben realizan actividades de capacitación a maestros, en primer lugar, a padres y a alumnos sobre la base de un diálogo que incluya  el respeto.

Debe abolirse la palabra tolerancia que de por si es discriminatoria e incluir en el diseño curricular la educación sexual no como una asignatura opcional sino como parte del currículo de los alumnos que les permita aprender desde el conocimiento a aceptar la diferencia.

La tradición de la pedagogía cubana desde Varela hasta Raul Ferrer ha sido una pedagogía inclusiva, hay que llevar a la práctica lo que dicen los clásicos e incluir a todos en la escuela. Abrir la escuela a esta comunidad, aceptar en los reglamentos escolares que las personas trans puedan hacer uso del uniforme escolar de acuerdo a su identidad de género y no discriminarlos por ello. Esa es la escuela deseada, a partir de las campañas que ha hecho el Cenesex, pero todavía dista mucho de la que actualmente existe.

MRM: En primera instancia, considero imprescindible capacitar y sensibilizar a los miembros de la comunidad educativa y a los docentes en formación, en temas relativos a la sexualidad, el género, las orientaciones sexuales y las identidades de género.

Asimismo, en contenidos más específicos como son las violencias basadas en género y sus repercusiones en el estudiantado, con el objetivo de generar capacidades para su prevención, identificación y atención. Resulta sumamente importante visibilizar la diversidad en las escuelas, incluyendo temas relacionados, tanto en el currículo escolar como en el extraescolar.

Las familias deben integrarse a estos procesos de sensibilización, tomando la diversidad familiar como el punto desde donde generar respeto hacia las personas con orientaciones sexuales e identidades de género no heteronormativas.

A su vez, la escuela debe concebir espacios donde se potencie la participación y el empoderamiento de líderes comunitarios para que sirvan de punto de encuentro entre ambos agentes de socialización. Esto redundará en la generación de espacios educativos libres de estigma y discriminación, ambientes seguros, basados en el respeto y donde prime una cultura de paz.

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